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15 junio 2026

DE LOS LIBROS A LAS PANTALLAS: UNA HISTORIA DEL CAMBIO CULTURAL EN ARGENTINA

 


Por Aurelio Nicolella

 

Cuando se afirma que los argentinos leen menos y prefieren los contenidos audiovisuales, suele pensarse inmediatamente en internet, las redes sociales y las plataformas de streaming. Sin embargo, el origen de este cambio cultural es mucho más antiguo y comenzó a gestarse hace más de medio siglo, con la llegada masiva de la televisión a los hogares del país.

 

Hasta mediados de la década de 1960, la radio y la prensa escrita eran los principales vehículos de información y entretenimiento. Argentina mantenía una sólida tradición lectora. Los diarios tenían grandes tiradas, las revistas ocupaban un lugar destacado en la vida cotidiana y la industria editorial nacional atravesaba uno de sus períodos de mayor vitalidad. Leer era una práctica habitual en amplios sectores de la clase media urbana.

 

La televisión había iniciado sus transmisiones regulares en 1951, pero durante sus primeros años fue un lujo reservado para unos pocos. Los aparatos eran costosos y su presencia se concentraba en determinados sectores sociales. La situación comenzó a cambiar a mediados de los años sesenta. El crecimiento económico, la expansión del consumo y la producción nacional de televisores permitieron que cada vez más familias accedieran a este nuevo medio.

 

Durante la década del setenta, la televisión terminó de consolidarse como el centro del hogar argentino. El aparato ocupó un lugar privilegiado en el comedor o la sala de estar y reorganizó los tiempos familiares. Los programas humorísticos, los ciclos musicales, los noticieros y las telenovelas comenzaron a marcar el ritmo de la vida cotidiana.

 

Este cambio tuvo profundas consecuencias culturales. La imagen pasó a competir directamente con la palabra escrita. Mientras la lectura exigía dedicación, imaginación y un esfuerzo activo del lector, la televisión ofrecía relatos completos, inmediatos y accesibles para todos los miembros de la familia. El entretenimiento dejó de depender exclusivamente de los libros, las revistas o la radio.

 

Sin embargo, sería injusto responsabilizar únicamente a la televisión por una eventual disminución de los hábitos lectores. Durante aquellos años, la escuela continuó promoviendo la lectura y el mercado editorial siguió siendo dinámico. Más bien, la televisión inauguró una nueva lógica cultural: la del predominio de la imagen como forma principal de acceso al mundo.

 

Con la llegada del cable en las décadas siguientes, el proceso se profundizó. Luego aparecieron internet, los teléfonos inteligentes y las plataformas digitales, que multiplicaron exponencialmente la oferta audiovisual. El tiempo disponible para la lectura comenzó a fragmentarse entre múltiples estímulos y pantallas.

 

A esto se sumaron factores económicos. En la Argentina contemporánea, el precio de los libros representa un obstáculo para muchas familias. En contextos de inflación e incertidumbre, la compra de material de lectura suele postergarse frente a otras prioridades. Paralelamente, gran parte del contenido audiovisual se encuentra disponible mediante servicios relativamente accesibles o incluso de forma gratuita en redes sociales.

 

No obstante, hablar del "fin de la lectura" sería un diagnóstico exagerado. Lo que se observa es una transformación de las prácticas culturales. Muchos jóvenes continúan leyendo, aunque lo hacen en formatos distintos: libros digitales, narrativas seriadas en aplicaciones, mangas, novelas gráficas o textos breves distribuidos a través de internet.

 

La verdadera cuestión es cómo preservar el valor de la lectura profunda en una sociedad dominada por la velocidad y la inmediatez. Leer implica detenerse, interpretar, reflexionar y construir imágenes propias. Las pantallas, en cambio, suelen ofrecer experiencias más rápidas y fragmentadas.

 

Desde la irrupción de la televisión en los años sesenta hasta el reinado actual de los algoritmos, Argentina ha atravesado una larga transición cultural. No se trata de una batalla entre libros y pantallas, sino del desafío de encontrar un equilibrio que permita aprovechar las posibilidades de la tecnología sin renunciar a una de las herramientas más poderosas para comprender el mundo: la lectura.

 

Esta perspectiva histórica permite comprender que el predominio de lo audiovisual no nació con TikTok ni con Netflix. Comenzó cuando millones de argentinos se reunieron por primera vez frente a un televisor y descubrieron una nueva manera de informarse, emocionarse y pasar el tiempo libre. Desde entonces, cada innovación tecnológica ha profundizado una tendencia que lleva más de sesenta años redefiniendo nuestros hábitos culturales.


06 junio 2026

¿REPRESENTANTES DE LOS QUE MENOS TIENEN O INTERPRETES DE UNA SENSIBILIDAD POPULAR?


Por Aurelio Nicolella

La muerte de Carlos Alberto "Indio" Solari cerró un capítulo fundamental de la cultura argentina. Su influencia musical es indiscutible. Convocó multitudes, generó una devoción pocas veces vista y transformó cada presentación en lo que sus seguidores bautizaron como una verdadera "misa ricotera". Millones encontraron en sus letras una forma de interpretar la realidad, la frustración, la rebeldía y la esperanza.

Pero la desaparición de una figura popular también invita a reflexionar sobre un fenómeno más amplio: la relación entre los ídolos y aquellos a quienes supuestamente representan.

Durante años, miles de seguidores recorrieron cientos de kilómetros para asistir a sus recitales. Muchos gastaron ahorros, pidieron dinero prestado o hicieron sacrificios económicos importantes para estar presentes en esos encuentros masivos. Mientras tanto, el artista ocupaba una posición económica y social muy distinta a la de gran parte de su público. No hay nada reprochable en el éxito ni en la prosperidad obtenida por mérito propio. La cuestión es otra: ¿hasta qué punto alguien puede hablar en nombre de quienes viven una realidad completamente diferente?

El dilema no es exclusivo del Indio Solari. Se repite con músicos, actores, periodistas, empresarios y conductores de televisión. Algunos son cuestionados por opinar sobre política desde una posición de privilegio; otros son celebrados por hacer exactamente lo mismo. La diferencia suele depender menos de la coherencia y más de la simpatía ideológica de quien emite el mensaje.

La popularidad tampoco convierte automáticamente a nadie en portavoz de un sector social. Que una persona convoque a trescientas mil personas a un recital no significa necesariamente que represente sus intereses, del mismo modo que un periodista con millones de espectadores tampoco puede atribuirse la voz de toda la sociedad. La audiencia expresa admiración, identificación o coincidencia en determinados aspectos, pero no delega una representación política automática.

Tal vez allí radique la diferencia entre ser un ídolo popular y ser un representante popular. El primero interpreta emociones, sueños, frustraciones y deseos colectivos. El segundo habla en nombre de otros y pretende encarnar sus intereses. Son roles distintos que muchas veces se confunden.

El Indio Solari fue, sin dudas, un intérprete extraordinario de una sensibilidad popular argentina. Pero reconocer ese mérito artístico no obliga a aceptar que sus opiniones políticas tuvieran un valor superior al de cualquier otro ciudadano. La admiración por la obra no debería convertirse en obediencia intelectual.

Quizás el mejor homenaje a una sociedad libre sea recordar que ninguna celebridad, por más convocante que sea, posee el monopolio de la voz de los que menos tienen. Esa voz sigue perteneciendo, en última instancia, a quienes viven todos los días la realidad que otros describen desde lejos.

26 mayo 2026

DE LA DESCONFIANZA AL DEBATE ÉTICO: CUANDO LA IGLESIA CATÓLICA MIRA CON RECELO LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

 


Por Aurelio Nicolella

 

La historia parece repetirse. Cada vez que una nueva tecnología irrumpe y transforma la vida cotidiana, la Iglesia Católica suele reaccionar primero con prudencia, luego con debate y finalmente con una reflexión más profunda sobre sus implicancias humanas y morales. Hoy la discusión gira en torno a la inteligencia artificial. Hace más de un siglo, el temor tenía otro nombre: cine.

 

El actual pontífice, Papa León XIV, encendió una fuerte discusión global al advertir sobre los riesgos de una inteligencia artificial desarrollada sin límites éticos. En su primera encíclica “Magnifica Humanitas”, alertó sobre el peligro de que el poder tecnológico quede concentrado en pocas manos y sostuvo que quien controle la IA podría terminar imponiendo una visión moral sobre la sociedad. También habló de riesgos de deshumanización, manipulación, pérdida de empleos y usos militares de sistemas autónomos.

 

Sin embargo, León XIV no condena la tecnología en sí misma. Su preocupación apunta al modo en que se utiliza y a quiénes la controlan. El Vaticano incluso creó una comisión específica para estudiar los desafíos éticos de la inteligencia artificial.

 

La reacción recuerda a otro momento histórico: el choque entre la Iglesia y el cinematógrafo a comienzos del siglo XX. Fue Pío X quien, en 1913, prohibió expresamente a los sacerdotes asistir a salas de cine. El nuevo espectáculo generaba desconfianza. Las preocupaciones no estaban tanto en la tecnología misma, sino en los ambientes oscuros donde hombres y mujeres compartían espacios considerados poco adecuados para la moral de la época y en los contenidos que podían influir sobre los fieles.

 

Lo llamativo es que el cine, que inicialmente despertó sospechas y rechazo, terminó siendo una herramienta adoptada por la propia Iglesia. Décadas después, el Vaticano comenzó a reconocer su valor artístico, educativo y cultural. Lo que primero fue visto como amenaza pasó a convertirse en un instrumento de comunicación y evangelización.

 

La comparación deja una pregunta inevitable: ¿la inteligencia artificial recorrerá un camino similar?

 

La diferencia principal es que el cine modificó formas de entretenimiento y expresión cultural; la inteligencia artificial promete alterar el trabajo, la educación, la política, la información y hasta las relaciones humanas. Para León XIV, el problema no es la existencia de la IA, sino la posibilidad de que sustituya criterios humanos o concentre un poder sin control democrático.

 

La historia sugiere que la Iglesia no suele rechazar definitivamente las innovaciones: primero las observa con cautela, luego intenta comprenderlas y finalmente busca integrarlas dentro de un marco moral. Lo hizo con el cine. Hoy parece estar haciendo lo mismo con la inteligencia artificial.

 

Quizás, dentro de algunas décadas, las advertencias actuales sean vistas no como un rechazo a la tecnología, sino como un intento de responder una vieja pregunta frente a cada gran avance: ¿el progreso está al servicio del ser humano o el ser humano terminará al servicio del progreso?


25 mayo 2026

CAPITALES INGLESES EN URUGUAY



Por Aurelio Nicolella

 

La inversión británica en el Uruguay, aunque reducida en comparación con el total de capitales imperiales distribuidos por el mundo, resultó sumamente significativa si se la compara con el desarrollo industrial y económico uruguayo de la época. Uruguay ocupó el quinto lugar en cuanto al volumen de capital inglés invertido en América Latina, precedido únicamente por Argentina, México, Brasil y Chile. Sin embargo, si se analiza la inversión extranjera en relación con la cantidad de habitantes del país receptor, Uruguay pasaba a ocupar el segundo lugar, solo detrás de Argentina.

 

Como era lógico, estos inversionistas exigían estabilidad y pacificación interna. Las ganancias de las empresas extranjeras y el cobro de los intereses de la deuda del gobierno uruguayo dependían directamente de un país ordenado y económicamente próspero.

 

A partir de 1860 comenzaron a registrarse las primeras inversiones extranjeras, principalmente británicas. Entre los pioneros se destacaron, entre 1863 y 1865, la instalación de la fábrica Liebig en la industria cárnica, así como el establecimiento del Banco de Londres y Río de la Plata y el primer empréstito contratado por el gobierno uruguayo con inversores de la City londinense.

 

El crecimiento de estas inversiones fue acelerado. En 1884 el capital británico invertido en Uruguay era estimado en 6,5 millones de libras esterlinas; para el año 1900 esa cifra ya alcanzaba los 40 millones. Los ingleses habían desarrollado una importante infraestructura: construyeron los ferrocarriles —cuya primera línea fue inaugurada en 1869 y que hacia 1905 superaban los 2.000 kilómetros de extensión— e invirtieron en servicios públicos esenciales de Montevideo, tales como agua corriente, gas, teléfonos, tranvías y compañías de seguros.

 

El monopolio ejercido sobre los ferrocarriles, los servicios de agua, el gas y el virtual oligopolio de los seguros generó, ya hacia 1890, crecientes dudas en sectores de la clase política uruguaya acerca de los beneficios reales que implicaba la presencia de capitales extranjeros sin un adecuado control estatal.

 

En el caso particular de los ferrocarriles, los inversores ingleses obtuvieron importantes concesiones del gobierno uruguayo, que veía en este medio de transporte una herramienta fundamental para consolidar la autoridad estatal. El ferrocarril permitiría controlar las revueltas rurales, movilizar tropas con rapidez y facilitar el traslado de mercaderías y materias primas hacia el puerto de Montevideo con destino a la metrópoli.

 

La situación alcanzó niveles de privilegio notables. La mayoría de las líneas ferroviarias gozaban de una garantía estatal de interés del 7% sobre un capital ficticio de 5.000 libras por kilómetro construido. Este sistema favoreció, en muchos casos, la construcción de trazados innecesarios, curvas artificiales y kilómetros superfluos que algunos cálculos estiman entre un 5% y un 10% del total de la red. Además, el Estado solo podía intervenir en las tarifas cuando las ganancias empresariales superaban el 12%, porcentaje que, curiosamente, jamás fue alcanzado oficialmente.

 

Sin embargo, más allá de los privilegios otorgados al capital extranjero, el ferrocarril desempeñó un papel decisivo en la consolidación del Estado uruguayo. Fue esencial para la pacificación y la integración territorial del país, permitiendo al gobierno central de Montevideo ejercer un control efectivo sobre el interior.

 

Un hecho simbólico ocurrió en 1886, cuando las vías férreas atravesaron el Río Negro mediante la construcción de un puente ferroviario. Dado que este río divide geográficamente al Uruguay en dos grandes regiones, la obra significó, en términos prácticos y políticos, una verdadera unificación nacional y una reducción sustancial de las distancias.

 

Pese a ello, las compañías británicas instaladas en Uruguay comenzaron a despertar una creciente antipatía popular debido a sus elevadas tarifas y a la percepción de un servicio deficiente.

 

Como consecuencia de ese clima de descontento, y con el propósito de ejercer un mayor control sobre las empresas ferroviarias en manos extranjeras, en 1888 se sancionó una legislación que estableció un estricto régimen de supervisión sobre la contabilidad de las compañías ferroviarias que operaban en territorio oriental.

 

La expansión del capital inglés en Uruguay constituyó así un fenómeno complejo: impulsó el desarrollo de infraestructura, modernizó servicios y facilitó la integración territorial, pero al mismo tiempo abrió un debate sobre soberanía, dependencia económica y el papel que debía asumir el Estado frente al capital extranjero.

 

La influencia británica en el Uruguay no se limitó únicamente a la infraestructura y a los servicios públicos. También alcanzó aspectos financieros, comerciales y hasta culturales. El sistema bancario y crediticio comenzó a girar, en gran medida, alrededor de instituciones vinculadas al capital inglés, lo que generó una fuerte dependencia económica respecto de los mercados europeos.

 

Esta situación provocó que buena parte de la economía uruguaya se integrara al modelo agroexportador diseñado por las grandes potencias industriales de la época. Uruguay se consolidó como productor y exportador de materias primas —principalmente carnes, lanas y productos derivados de la ganadería— mientras importaba productos manufacturados provenientes de Europa. El esquema permitía un crecimiento económico rápido, pero también colocaba al país en una posición vulnerable frente a las fluctuaciones del comercio internacional.

 

La relación económica entre Gran Bretaña y Uruguay presentaba una característica típica del siglo XIX y principios del XX: la metrópoli industrial aportaba capitales, tecnología y transporte, mientras las economías periféricas proveían materias primas y mercados consumidores. Este modelo, que inicialmente fue considerado sinónimo de progreso, comenzó con el tiempo a despertar críticas entre sectores políticos e intelectuales que advertían una creciente dependencia estructural.

18 mayo 2026

ARTIGAS: ¿PROCÉR URUGUAYO O CAUDILLO ARGENTINO, TRAICIONADO POR LA GEOPOLÍTICA?


Por Aurelio Nicolella


Pocas figuras históricas generan una disputa tan incómoda como José Gervasio Artigas. La historia oficial uruguaya lo convirtió en el “Padre de la Patria”, lo colocó en monumentos, escuelas y billetes, y lo transformó en el símbolo fundador de la nación oriental. Sin embargo, existe una pregunta que incomoda a ambos lados del Río de la Plata: ¿y si Artigas jamás luchó por crear Uruguay? ¿Y si, en realidad, su patria era otra?

 

El problema para el relato nacional uruguayo es que Artigas nunca peleó por la independencia de un Estado uruguayo separado. Su proyecto político era el de las Provincias Unidas del Río de la Plata organizadas bajo un sistema federal. Su Liga de los Pueblos Libres integraba a la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Misiones bajo una idea que hoy podría describirse como una confederación rioplatense. Su disputa central no era contra Buenos Aires en sí misma, sino contra el centralismo porteño y la concentración del poder.

 

Pero la historia no se mueve solo por ideales; también se mueve por intereses y por geopolítica.

 

A comienzos del siglo XIX, el Río de la Plata era un espacio estratégico. Controlar la Banda Oriental significaba controlar accesos fluviales, comercio y equilibrio regional. El avance del Imperio del Brasil, las disputas internas y los intereses británicos terminaron moldeando un escenario donde la fragmentación comenzó a ser funcional. Una gran federación rioplatense fuerte podía convertirse en una potencia regional; territorios separados eran más manejables para los intereses de la época.

 

En ese contexto, la creación del Uruguay independiente suele ser interpretada por algunos historiadores no como la realización del proyecto artiguista, sino como el resultado de un equilibrio geopolítico: un Estado tapón entre Buenos Aires y Brasil. En otras palabras, el país que luego adoptó a Artigas como padre fundador terminó naciendo de una lógica distinta —e incluso opuesta— a la que él defendía.

 

Y hay un dato que suele quedar fuera del relato escolar: el testamento de Artigas.

 

En ese documento, redactado durante su exilio paraguayo, Artigas se definió como “ciudadano argentino”, una frase que continúa provocando debates y que golpea directamente ciertas lecturas posteriores de su figura. Porque si el propio Artigas se reconocía dentro del mundo político rioplatense de las Provincias Unidas, entonces la discusión deja de ser una disputa moderna entre argentinos y uruguayos y se convierte en una cuestión mucho más profunda: ¿a qué patria creía pertenecer realmente?

 

Claro que algunos sostienen —con razón— que la palabra “argentino” en aquella época no tenía el mismo significado nacional actual. Pero justamente ese argumento fortalece otra interpretación: su identidad estaba vinculada a una comunidad política más amplia, una patria rioplatense y federal que excedía las fronteras construidas después. 

01 abril 2026

ENTRE EL SWINGING LONDON Y LA PANTALLA CHICA: LA EDAD DORADA DE LAS SERIES BRITÁNICAS (1960-1975)



Por Aurelio Nicolella


Las series británicas de los años 60 y comienzos de los 70 marcaron un antes y un después en la historia de la televisión, combinando elegancia, innovación narrativa y una fuerte identidad estética que trascendió fronteras. En plena efervescencia del “Swinging London”, término popularizado por la revista Time en 1966 para describir el auge cultural de la capital británica, la televisión se convirtió en un reflejo directo de una sociedad en transformación: más joven, más experimental y abierta a romper moldes.

Este contexto no solo influyó en la estética, moda, diseño y música, sino también en la forma de narrar. La televisión británica comenzó a alejarse de los formatos rígidos heredados del teatro y la radio, adoptando estructuras más dinámicas, rodajes en exteriores y una marcada impronta cinematográfica. Además, la creciente exportación de contenidos incentivó producciones con ambición internacional, consolidando el prestigio de la industria audiovisual británica.

En el terreno del espionaje y la intriga, títulos como The Avengers (Los Vengadores) y The Saint (El Santo), protagonizada por Roger Moore, se convirtieron en referentes absolutos. Estas series reflejaban, en clave estilizada, las tensiones de la Guerra Fría, combinando espionaje con sofisticación, humor e incluso elementos fantásticos.

A ellas se sumaron propuestas como The Champions, Department S y su derivada Jason King. También destacaron The Ghost & Mrs. Muir y Randall and Hopkirk (Deceased) (El Detective Fantasma), que combinaban lo sobrenatural con la comedia.

La ciencia ficción y la fantasía ocuparon un lugar central. Doctor Who, producido por la BBC, no solo fue pionero en su género, sino que también introdujo temas filosóficos y sociales en un formato accesible.

En paralelo, Gerry Anderson revolucionó lo visual con la técnica de Supermarionation, destacándose en series como Captain Scarlet and the Mysterons y la serie de culto UFO (OVNI), que abordaban desde invasiones alienígenas hasta la paranoia tecnológica.

En cuanto a la innovación narrativa, The Prisoner (El Prisionero), creada y protagonizada por Patrick McGoohan, rompió con todos los esquemas tradicionales mediante una narrativa simbólica, abierta e inquietante.

A su lado, Man in a Suitcase (El Hombre del Maletín) ofrecía una visión más realista y desencantada del espionaje, alejándose del glamour dominante. The Champions (Los Invencibles) también destacó por su temática de espionaje internacional mezclada con poderes sobrenaturales.

Pero más allá de estos géneros, un apartado fundamental para comprender la televisión británica de la época es el desarrollo de las sitcoms, que aportaron una mirada social aguda, muchas veces crítica, sobre la vida cotidiana. A diferencia de sus equivalentes estadounidenses, las comedias británicas tendían a ser más ácidas, con personajes imperfectos y situaciones incómodas.

Series como Steptoe and Son retrataban con humor negro la relación entre un padre y su hijo en un contexto de clase trabajadora, mientras que Till Death Us Do Part utilizaba la comedia para explorar tensiones políticas y sociales.

Dad's Army, por su parte, combinaba humor e historia en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.

Ya en los años 70, una de las sitcoms más representativas fue Man About the House (Un hombre en casa). La serie giraba en torno a un joven que comparte departamento con dos mujeres, una premisa simple pero que, para la época, resultaba innovadora y hasta provocadora.

A través de situaciones cotidianas y malentendidos —muchas veces relacionados con las normas sociales y la moral conservadora— la serie abordaba cambios en las relaciones de género, la convivencia y la libertad individual en una sociedad en transformación.

Su éxito fue tal que dio origen a spin-offs y versiones internacionales, reflejando su fuerte impacto cultural. Otra derivada fue Last of the Summer Wine, una comedia sobre ancianos en un pueblo rural. También se debe mencionar The Professionals (Los Profesionales), narrando las misiones de un equipo de élite del CI5 en el Reino Unido.

En cuanto al humor, alcanzó su punto más revolucionario con Monty Python's Flying Circus, del grupo Monty Python, que rompió completamente con las estructuras convencionales mediante un estilo absurdo, surrealista y profundamente influyente.

Un caso interesante de cómo estas producciones británicas trascendieron fronteras es The Persuaders!, conocida en el mundo hispano como Dos tipos audaces. Protagonizada por Tony Curtis y Roger Moore, la serie combinaba acción, comedia y glamour internacional, siguiendo las aventuras de dos millonarios con personalidades opuestas que resolvían casos por fuera de la ley.

Filmada en locaciones europeas y con un estilo visual cercano al cine, la serie reflejaba el creciente interés por coproducciones pensadas para el mercado global. Aunque tuvo una sola temporada, su estética sofisticada, su tono ligero y la química entre sus protagonistas la convirtieron en un clásico de culto, muy recordado en países como Argentina, donde su emisión dejó una marca duradera en la cultura televisiva.

29 marzo 2026

EL MODELO BUKELE Y LA ARGENTINA



Por Aurelio Nicolella

Es común oír en estos tiempos, donde prima la inseguridad en gran parte de la Argentina y principalmente en el conurbano bonaerense, sobre el denominado “modelo Bukele”. Implementado por Nayib Bukele, este esquema ha reactivado el debate en torno a los alcances del poder punitivo estatal en contextos de alta conflictividad criminal.

Desde una perspectiva académica, su análisis requiere inscribirlo en tradiciones teóricas como el punitivismo contemporáneo, el derecho penal del enemigo y la expansión de los estados de excepción. Sin embargo, su eventual adopción en Argentina enfrenta limitaciones estructurales profundas que remiten a diferencias institucionales, socioeconómicas y culturales.

Existen grandes limitaciones estructurales y normativas para la transferencia del modelo de seguridad de El Salvador a la Argentina.

En términos teóricos, el modelo salvadoreño puede interpretarse a la luz del concepto de “derecho penal del enemigo”, desarrollado por Günther Jakobs, en el cual ciertos sujetos son construidos como amenazas permanentes al orden social y, por lo tanto, quedan parcialmente excluidos del estatuto pleno de ciudadanía jurídica.

Asimismo, la suspensión o flexibilización de garantías puede analizarse desde la noción de “estado de excepción” formulada por Giorgio Agamben, donde medidas extraordinarias tienden a normalizarse como forma de gobierno. Estas categorías permiten comprender el carácter excepcional, aunque políticamente legitimado, de las políticas implementadas en El Salvador.

Ahora bien, la posibilidad de trasladar este esquema a Argentina se ve condicionada, en primer lugar, por la centralidad que han adquirido los derechos humanos en su cultura política.

Tal como señala David Garland en su análisis sobre las transformaciones del control del delito, las respuestas punitivas están fuertemente mediadas por tradiciones institucionales y marcos normativos específicos. En el caso argentino, la consolidación de un paradigma de derechos tras la última dictadura ha generado un campo de actores —organismos de derechos humanos, sistema judicial y academia— con alta capacidad de veto frente a políticas que impliquen regresiones en materia de garantías.

En segundo lugar, la configuración del fenómeno criminal presenta diferencias sustantivas.

Mientras que en El Salvador las pandillas constituyen estructuras relativamente centralizadas, con control territorial y capacidad de regulación social, en Argentina el delito responde a una lógica más fragmentada y heterogénea.

24 marzo 2026

JAIME LUIS ENRIQUE PERRIAUX: EL IDEOLOGO DETRÁS DEL GOLPE DE 1976

Por Aurelio Nicolella

Cuando se habla de que el golpe de estado que sufrió la Republica Argentina en 1976 no fue un golpe cuartelero, sino que intervinieron muchos personales ajenos a lo castrense como el caso de Jaime Luis Enrique Perriaux nacido en 1920, fue un abogado y pensador argentino cuya influencia combinó lo intelectual con lo político, dejando una marca profunda y polémica en la historia del país. Discípulo del filósofo español José Ortega y Gasset, Perriaux desarrolló un pensamiento político conservador y de derecha, centrado en la idea de ordenar la sociedad argentina según líneas que él consideraba “racionales y modernas”.

Aunque sus cargos públicos se concentraron entre 1970 y 1971, Perriaux mantuvo influencia decisiva en la planificación y orientación del golpe de 1976 y en los primeros años del Proceso de Reorganización Nacional.

Su obra más conocida, “Las Generaciones Argentinas”, analiza la historia y evolución de la sociedad argentina a través del concepto de generaciones. Perriaux sostiene que los grupos de individuos nacidos en distintas épocas poseen valores, hábitos y visiones del mundo particulares, y que estas diferencias determinan el rumbo político, económico y cultural del país. Desde su perspectiva conservadora, critica lo que él consideraba decadencia de ciertas generaciones y propone un orden social basado en autoridad, disciplina y liderazgo intelectual, reflejando su intento de conectar pensamiento filosófico con planificación política y social.

En 1949, en Madrid, conoció al filósofo Julián Marías, con quien mantuvo una profunda amistad, consolidando su formación filosófica y su capacidad de articular ideas en torno a la política y la economía.

Tuvo u rol en el poder de facto de Argentina, así Perriaux fue Ministro de Justicia durante la presidencia de facto de Roberto Levingston (1970-1971) y continuó en el cargo bajo Alejandro Lanusse. Más allá de su gestión formal, su verdadera influencia radicó en el liderazgo del “Grupo Perriaux”, un núcleo de empresarios, técnicos y pensadores que orientó políticas económicas y sociales, acercándose a militares que compartían su visión, entre ellos Jorge Rafael Videla, quien más tarde se convertiría en presidente durante la dictadura.

Es considerado, aunque pocas personas lo reconozcan como el ideólogo del golpe cívico-militar-eclesiástico de 1976, Perriaux promovió la articulación de sectores civiles y militares para consolidar un cambio de régimen. Entre sus propuestas más controversiales se encuentra la llamada “Cámara del Terror”, un proyecto que planteaba la creación de tribunales especiales para juzgar a militantes políticos y opositores con procedimientos sumarios y penas extremas, incluyendo la muerte. Este proyecto anticipaba muchas de las políticas de terror estatal aplicadas durante la dictadura.

UNA DEMOCRACIA FORJADA EN LA DERROTA Y LA URGENCIA

Por Aurelio Nicolella

A lo largo del siglo XX, Argentina atravesó una serie de rupturas políticas y económicas que marcaron profundamente su desarrollo. Entre los episodios más citados como puntos de inflexión se encuentran el golpe de Estado de 1930, el de 1955, el de 1966 y la crisis económica conocida como el “Rodrigazo” de 1975. Analizar estos hitos permite entender cómo se fue configurando un ciclo de inestabilidad institucional y deterioro económico.

El primer gran quiebre se produjo con el Golpe de Estado en Argentina de 1930, que derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen. Este hecho inauguró la intervención sistemática de las Fuerzas Armadas en la política. A partir de allí, se debilitó el orden democrático y se consolidó una lógica de poder basada en la proscripción, el fraude electoral y la tutela militar. Además, coincidió con el impacto de la crisis mundial de 1929, lo que agravó la situación económica del país.

El segundo hito clave fue el Golpe de Estado en Argentina de 1955, que expulsó del poder a Juan Domingo Perón. Este episodio no solo interrumpió un proceso político con fuerte base social, sino que también profundizó la polarización. La proscripción del peronismo durante casi dos décadas generó un sistema político incompleto, incapaz de canalizar plenamente la representación popular, lo que derivó en conflictos recurrentes y falta de estabilidad.

El Golpe de Estado en Argentina de 1966, encabezado por Juan Carlos Onganía, buscó instaurar un modelo autoritario de largo plazo que eliminara la competencia política. Se intervino la universidad (como en la “Noche de los Bastones Largos”) y se reprimió la actividad sindical y estudiantil. Este período deterioró aún más la vida institucional y alimentó la radicalización política, sentando las bases para la violencia de los años siguientes.

23 marzo 2026

HOLLYWOOD COMO APARATO IDEOLOGICO: DISTORSION HISTORICA, ANTICATOLICISMO Y SILENCIOS SELECTIVOS

 Por Aurelio Nicolella

La industria cinematográfica estadounidense, comúnmente identificada como Hollywood, constituye mucho más que un centro de producción de entretenimiento: funciona como un aparato de construcción simbólica con alcance global. Desde una perspectiva crítica, puede analizarse como un dispositivo de poder cultural que no solo narra historias, sino que también produce sentidos, jerarquiza memorias y establece versiones dominantes de la realidad.

En este marco, resulta pertinente sostener que Hollywood ha operado sistemáticamente como un agente de simplificación y, en muchos casos, de tergiversación histórica. Un ejemplo paradigmático es la representación de la Segunda Guerra Mundial. Numerosas producciones han consolidado la idea de que la derrota del nazismo fue fundamentalmente una hazaña estadounidense, invisibilizando o relegando el rol decisivo de otros actores, en particular el frente oriental encabezado por la Unión Soviética. Esta narrativa no es inocente: responde a una lógica de legitimación geopolítica que refuerza el liderazgo moral y militar de Estados Unidos en el orden mundial contemporáneo.

Asimismo, el cine hollywoodense ha contribuido a la difusión de interpretaciones erróneas o simplificadas de símbolos históricos. La insistencia en vincular el llamado “saludo nazi” con una supuesta herencia directa del mundo romano constituye un ejemplo de cómo la industria cultural puede construir continuidades ficticias que, aunque eficaces en términos narrativos, carecen de rigor historiográfico.

La representación de la religión, especialmente del cristianismo en su vertiente católica, ofrece otro campo de análisis central. Lejos de ser neutral, Hollywood ha desarrollado una relación ambivalente con el catolicismo. Como señala el sacerdote jesuita James Martin, la industria manifiesta una marcada fascinación por la riqueza visual de la iconografía católica —crucifijos, imágenes de santos, hábitos religiosos, templos y rituales—, pero esa misma estética es frecuentemente utilizada para construir narrativas negativas. En géneros como el terror o el thriller, estos elementos aparecen asociados a lo siniestro, lo opresivo o lo demoníaco.

Películas como El Exorcista, El conjuro o El Código Da Vinci constituyen ejemplos paradigmáticos de esta tendencia. En ellas, la Iglesia y sus símbolos son presentados como escenarios de posesiones demoníacas, conspiraciones o fuerzas oscuras, reforzando una percepción cultural donde la fe queda reducida a superstición, misterio o amenaza. Incluso cuando estas obras alcanzan reconocimiento artístico, el efecto acumulativo de estas representaciones contribuye a consolidar una imagen parcial y distorsionada del catolicismo en el imaginario colectivo global.

22 marzo 2026

DEMITIFICANDO LA IDEA DE UNA OCUPACION SIONISTA EN LA PATAGONIA

Por Aurelio Nicolella

En los últimos años han circulado diversas versiones que sostienen que existiría una supuesta ocupación de la Patagonia por parte de judíos sionistas. Sin embargo, esta idea carece de sustento real y se basa en interpretaciones erróneas de situaciones fácilmente explicables.

Una de las claves para entender este fenómeno es el comportamiento habitual de muchos jóvenes israelíes una vez que finalizan su servicio militar obligatorio. En Israel, este servicio es remunerado y, además, durante ese período el Estado cubre sus necesidades básicas, lo que les permite ahorrar dinero. Al concluir esta etapa, es muy común que los jóvenes se tomen un año sabático para viajar por el mundo.

Dentro de los destinos más elegidos se encuentra la Patagonia, tanto argentina como chilena, reconocida internacionalmente por sus paisajes naturales, su tranquilidad y su atractivo para el turismo de aventura.

En ese contexto, no resulta extraño ver a estos viajeros equipados con cámaras fotográficas de alta calidad, trípodes y otros accesorios. Este tipo de equipamiento es habitual entre turistas interesados en la fotografía de paisajes. Sin embargo, en algunos casos, estas imágenes han sido malinterpretadas por sectores de la población local, dando lugar a mitos que los vinculan con supuestas tareas de relevamiento territorial o actividades militares encubiertas.

21 marzo 2026

DE HAIFA A TEL AVIV: LOS BOMBARDEOS ITALIANOS QUE IMPULSARON LAS PRIMERAS FUERZAS ARMADAS ISRAELIES

Por Aurelio Nicolella

En un contexto actual en el que Medio Oriente está nuevamente en guerra, con ciudades israelíes bombardeadas y alcanzadas por misiles y drones lanzados desde Irán y sus aliados, resulta inevitable recordar antecedentes históricos similares. 

Entre ellos, los bombardeos italianos sobre Tel Aviv y Haifa durante la Segunda Guerra Mundial ocupan un lugar significativo. Para el movimiento sionista, estos ataques son vistos retrospectivamente como un punto de inflexión: ante la percepción de abandono por parte de las autoridades británicas, las comunidades judías comenzaron a organizar sus propios escuadrones de defensa frente a la posible amenaza de un desembarco de fuerzas del Eje. Estos primeros grupos de autodefensa se convirtieron en la base de las futuras Fuerzas de Defensa de Israel, las primeras fuerzas armadas del naciente Estado, que luego se consolidarían en el ejército moderno israelí.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Italia llevó adelante una campaña de bombardeos sobre el Mandato Británico de Palestina entre 1940 y 1941 como parte de su estrategia para desafiar el dominio del Reino Unido en Medio Oriente. A través de la “Regia Aeronautica”, buscó atacar infraestructuras clave como el puerto y las refinerías de Haifa, fundamentales para el abastecimiento energético británico, así como otros centros urbanos como Tel Aviv.

El primer ataque importante tuvo lugar en julio de 1940, logrando incendiar depósitos de combustible y afectar temporalmente la producción petrolera, las bombas italianas provocaron la muerte de 130 civiles, entre hombres, mujeres y niños e hirieron a otros 83. Lo  que demuestra que, a pesar de las limitaciones logísticas y la distancia desde sus bases en el Mediterráneo, Italia fue capaz de proyectar poder aéreo de manera efectiva. En septiembre de ese año, el bombardeo sobre Tel Aviv, aunque trágico por el alto número de víctimas civiles hasta el día de hoy desconocido la cantidad de muertos y heridos, evidenció también la capacidad operativa de alcanzar objetivos lejanos en un teatro de guerra complejo.

Estos bombardeos han sido considerados por algunos como parte de los primeros ataques aéreos modernos sobre Medio Oriente dentro del contexto de la guerra global. Además, obligaron a las autoridades británicas a reforzar las defensas, reorganizar recursos y desplegar nuevas unidades antiaéreas, lo que indica que la amenaza italiana fue tomada seriamente.

Si bien la campaña no logró un impacto estratégico decisivo, sí tuvo efectos tácticos concretos, como interrupciones en instalaciones petroleras y presión constante sobre posiciones británicas. Las críticas de Winston Churchill, quien despectivamente habló de “aviones de cartón” y pilotos  “que son niños remontando barriletes” deben entenderse también en el contexto de la propaganda de guerra, destinada a desacreditar al enemigo.

En Israel, el recuerdo de aquellos ataques aún persiste en la memoria histórica, evocando tanto entre los mayores que vivieron los bombardeos y aún siguen vivos para recordarlo, como entre los jóvenes actuales, quienes conocen la historia. Ellos fueron los primeros en correr a los refugios antiaéreos al escuchar el sonido de las sirenas que alertaban a la población civil ante los ataques.

Para los sionistas, estos ataques también marcaron el nacimiento de sus primeras fuerzas armadas, motivando la organización de escuadrones de defensa que luego se consolidaron en el Ejército y las Fuerzas de Defensa de Israel. En contraste, en Italia este episodio, a pesar de haber sido uno de los logros operativos más destacados de su aviación durante la guerra,
ha tendido a ser relegado u olvidado con el paso del tiempo.

01 marzo 2026

CARTA ABIERTA PARA EL SECRETARIO DE SEGURIDAD CIUDADANA DE LANUS

Por Aurelio Nicolella

 

Señor Sebastián Castillo: Me dirijo a usted no solo como hijo, sino como vecino de Lanús, profundamente indignado por la falta de protección y respuesta de la seguridad pública en nuestro distrito.

En la madrugada del jueves 26 de febrero de 2026, mi madre, de 92 años, fue brutalmente golpeada en su propia casa en Remedios de Escalada. Tres delincuentes encapuchados ingresaron, la agredieron hasta romperle la dentadura, la desnudaron, la humillaron y le robaron su jubilación y pertenencias.

Lo que resulta absolutamente inaceptable - y que no puedo dejar de señalar - es que usted, como responsable máximo de Seguridad Ciudadana, no estuvo junto a la víctima ni le brindó acompañamiento, consuelo o asistencia tras el ataque. Ni usted ni la subsecretaria se acercaron a mi madre en ese momento crítico. Esta ausencia no es un detalle menor: es un fracaso directo en su gestión y un abandono de la función más básica de su cargo. Mi madre estaba indefensa, y quienes debían protegerla no aparecieron.

Mientras los delincuentes escapaban, un patrullero se encontraba estacionado en la esquina: visible, pero totalmente inoperante, sin cumplir la función mínima de control y seguridad que debería tener. La presencia institucional estuvo, pero la acción fue nula. Y, Usted no estuvo presente donde debía estar: cerca de la víctima, ejerciendo la seguridad que los vecinos esperan.

No se trata de un descuido menor. Es la demostración clara de un fracaso en la gestión de la seguridad pública. La función que usted ocupa exige más que palabras o patrulleros estacionados: exige acción, intervención inmediata y acompañamiento a quienes sufren la violencia en carne propia. Mi madre estaba indefensa y sola frente a la agresión.  Y, Usted, señor Castillo, no estaba.

Este hecho tuvo tanta repercusión que medios nacionales e internacionales se hicieron eco de la noticia, mostrando al mundo la inseguridad que padecemos y afectando la imagen de Lanús. Mientras tanto, los vecinos de nuestra comunidad estuvieron presentes, acompañando a mi madre, brindando consuelo y apoyo en un momento de extrema vulnerabilidad. A ellos les agradezco profundamente su solidaridad y humanidad.

Lanús no puede seguir tolerando esta falta de compromiso. La seguridad no es un juego político ni un trámite administrativo; es una obligación de quien ocupa un cargo público. Cuando una abuela es atacada en su casa y los funcionarios responsables no aparecen, el mensaje es brutal: la seguridad no importa.

Por respeto a los vecinos, por respeto a la función pública y, sobre todo, por respeto a quienes confiamos en el Estado, le reclamo que usted y su equipo asuman de inmediato la responsabilidad que les corresponde y den un paso al costado.

Si una mujer de 92 años no puede estar segura en su propia casa, entonces ningún vecino de Lanús puede sentirse protegido. La violencia golpea a los más vulnerables, y cuando los responsables del Estado no actúan, la impunidad se instala y amenaza a todos.

07 febrero 2026

LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA EN EL ARTÍCULO 15 DE LA CONSTITUCIÓN DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES


Por Aurelio Nicolella

Este artículo pretendo analizar doctrinalmente “la tutela judicial efectiva” en el artículo 15 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires (CPBA), examinando su configuración normativa, su articulación con el orden constitucional argentino y su inserción en el derecho internacional de los derechos humanos.

A partir de doctrina especializada (Bidart Campos, Sagüés, Hitters, Morello) y de jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, se sostiene que la tutela judicial efectiva constituye un derecho fundamental autónomo, materialmente eficaz y con función estructural dentro del sistema jurídico contemporáneo.

La tutela judicial efectiva ha trascendido, en el constitucionalismo moderno, la mera apertura formal de instancias judiciales para convertirse en una garantía estructural del Estado de derecho. Su consagración en el artículo 15 de la Constitución Bonaerense representa un desarrollo doctrinario, y una explicitación normativa, de estándares que integran acceso, continuidad y efectividad de la jurisdicción.

Pues el artículo 15 de la CPBA consagra: “La Provincia asegura la tutela judicial continua y efectiva, el acceso irrestricto a la justicia, la defensa en juicio de la persona y de los derechos, y la gratuidad de los procedimientos para quienes carezcan de recursos suficientes.”

Desde la doctrina constitucional procesal, esta configuración la debemos ver como una cláusula de garantía jurisdiccional reforzada que vincula no solo deberes negativos del Estado, sino obligaciones positivas de estructuración de un sistema judicial eficaz.

En términos doctrinarios, Germán J. Bidart Campos sostiene que la tutela judicial efectiva “no se agota en la posibilidad de accionar, sino que exige una jurisdicción que funcione como instrumento real de protección de la persona y sus derechos”. Esta exigencia va más allá del debido proceso formal y apunta a una eficacia

La doctrina especializada identifica funciones y elementos de la tutela judicial efectiva, entre ellos: Acceso a un órgano jurisdiccional independiente e imparcial; Decisión fundada en derecho; Plazo razonable para la resolución del conflicto; Ejecución efectiva de lo resuelto.

Para Néstor P. Sagüés la define a la tutela judicial efectiva como “una garantía-síntesis que integra el debido proceso, el derecho de acción y el derecho a la jurisdicción bajo una exigencia de resultados efectivos”. (Derecho Procesal Constitucional). Por su parte, Augusto M. Morello destaca que la jurisdicción “solo se legitima cuando produce decisiones útiles, eficaces y socialmente justas”.

Mientras que a todo esto Juan C. Hitters entiende que la inclusión del concepto de tutela “continua” implica que la protección judicial se extiende más allá de la sentencia, incluyendo su ejecución como parte de la garantía. Este enfoque coloca la tutela como norma estructural que condiciona la validez de normas procesales restrictivas. Material del derecho subjetivo. (Manual de Derecho Constitucional Argentino).

Debemos ahora adentrarnos a la relación entre el Artículo 15 de la Constitución Bonaerense con la Constitución Nacional y debemos hacer saber que aunque la Constitución Nacional no expresa literalmente la tutela judicial efectiva, su contenido se deriva de una interpretación sistemática de múltiples disposiciones como lo son: El artículo 18 CN garantiza el debido proceso legal y el juez natural, el  artículo 43 CN reconoce acciones constitucionales de tutela y el artículo 75 inciso 22 CN que otorga jerarquía constitucional a los tratados internacionales de derechos humanos.

Para la doctrina constitucional, esta lectura constitucional y convencional del derecho de acceso a la justicia obliga a interpretar todos estos instrumentos bajo un estándar de efectividad de la protección jurisdiccional, afinando el entendimiento de la norma bonaerense como expresión más explícita de estos principios.

08 enero 2026

LA ABSURDA MUERTE DE RENEE NICOLE GOOD

Por Aurelio Nicolella

Sobre el caso de la estadounidense Renee Nicole Good asesinada por un agente federal de migraciones en Minnesota, Estados Unidos es necesario hacer unas referencias al respecto, ya que visto desde la óptica de la sociedad argentina, no seria ni más ni menos un asesinato agravado por ser efectuado por un agente público. Pero si nos adentramos a visión estadounidense, una sociedad violenta de por sí, podremos verificar que no es que la policía del país del norte actúe distinto con inmigrantes o minorías, sino que su "cultura jurídica y social" acepta un uso más amplio de la fuerza, ello lo podemos ver no solo en los enlatados que llegan del norte si no en las crónicas policiales, en cambio en Argentina, el "garantismo" pone el acento en "limitar al Estado" y proteger al ciudadano, por lo que el mismo accionar se percibe como "gatillo fácil".

Por supuesto esto abre un debate interesante: ¿Qué modelo es más eficaz para equilibrar seguridad pública y derechos individuales?, la represión o la prevención, una discusión que lleva décadas desde que la revolución industrial agrupa en los burgos (ciudades) a las masas ávidas de satisfacer sus necesidades primordiales.