Por Aurelio Nicolella

La muerte es algo tan impensado para una persona que cuando acontece, aunque sea de un tercero, marca hasta al extraño.
La muerte también tiene otro factor, el perdón o el olvido de los hechos más aberrantes que puedan haber existido en la vida de una persona y siempre prevalecerán los más destacados de la persona que finalmente llenaran los renglones del obituario.
En el caso del tres veces ex gobernador de Córdoba y ex senador nacional José Manuel de La Sota, fallecido en un trágico accidente de tránsito este sábado 15 de septiembre, no es la excepción, en los años 70 estuvo claramente ligado a la derecha del movimiento justicialista.
Por eso viendo los titulares del día domingo, cuando la mayoría de las personas tiene más tiempo para leerlos, pongan “Murió un gran demócrata”, la pregunta es: ¿murió realmente un “gran demócrata”?
La historia de José Manuel de La Sota tiene tantas contradicciones, como la historia del propio líder del partido político al que pertenencia.