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13 junio 2022

EL EMPADRONAMIENTO DE EXTRANJEROS DE 1927

Por Aurelio Nicolella

Es común pensar que el justicialismo, que es en cierta manera un partido o movimiento muy verticalista más en el periodo de en qué su fundador estaba al frente, sea el único que efectivamente haga sus triquiñuelas tan comunes en la política. Pero el partido centenario, el radical, también algunas décadas antes ya solía jugar a esos juegos.

En 1927, un año antes de las elecciones presidenciales, solamente votaban los hombres y no se votaba en los territorios nacionales. Se sufragaba solamente en las catorce provincias y la Capital Federal.

El año 1927 fue el último previo a las elecciones presidenciales de 1928. En ese entonces gobernaba el Dr. Marcelo T. de Alvear, radical antipersonalista. Fue para algunos el mejor gobierno democrático de la historia argentina. Para otros, en cambio, fue un gobierno sometido al imperialismo británico, imperio que estaba en decadencia. Lo cierto es que los números en todo sentido funcionaban bien: baja inflación, contención del gasto público, obras públicas iniciadas y concluidas a tiempo. El país estaba presente en todas las reuniones internacionales donde se debatían temas importantes y era considerada un país pujante y confiable.

Pero se aproximaban las elecciones del siguiente año y se jugaba en el radicalismo mucho más que una elección presidencial: el cisma en el que había caído el partido definiría si el personalismo, con Hipólito Yrigoyen a la cabeza para pretender una segunda elección, o el anti personalismo, encabezado por el presidente Alvear y cuyo candidato era el diplomático Leopoldo Melo. Las elecciones se llevaron a cabo recién el 1° de abril de 1928 mediante el sistema de elección de colegio electoral.