Por Aurelio Nicolella
“Yo
creo en el pueblo italiano. Es un pueblo generoso, trabajador, quiere solo
trabajo, una casa y poder tener acceso a la salud para sus seres queridos. No
pide el paraíso en la tierra. Quiere lo único que desea cualquier pueblo”
Sandro Pertini (Presidente italiano 1978-1985)Ese deseo del pueblo italiano está lejos, las cifras de Italia hoy son las más alarmantes para la Unión Europea, una República con casi 17.500.000 de personas en la línea de pobreza; casi 6.000.000 en pobreza absoluta o indigencia esto es el 10% de la población total italiana.
En la Italia del gobierno de transición del Presidente de Consejo de Ministros (Primer Ministro) Paolo Gentiloni, que fuera el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Matteo Renzi; en la Italia de hoy una persona se encuentra en la línea pobreza cuando un grupo familiar percibe solamente 800 euros al mes como sostén de todo el núcleo familiar. Cifras que surgen del I.S.T.A.T. (L'Istituto nazionale di statistica), el ente nacional italiano de estadísticas. Se debe acotar que las jubilaciones (en italiano: pensione) la mínima es de 400 euros la que la percibe casi un 40 por ciento de las personas pasivas.
Cada 14 familias
sobre 100 en Italia no se pueden permitir una alimentación equilibrada con
alimentos proteicos cada dos días.
Otro factor negativo del actual gobierno post-Renzi es la juventud italiana, se encuentra desilusionada, solamente el 8 % de los que se diploman en una Universidad o Instituto terciario consiguen trabajo en los primeros doce meses, un 10% en los doce siguientes meses, pero el 60 % está condenado a no conseguirlos nunca y terminar trabajando en puesto laborales por los que no se perfecciono, aceptando sueldos magros.
Según datos del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo con sede en Londres; otro factor desequilibrante es que la juventud italiana, no hay cifras oficiales pero se calcula en 15.000 por año la fuga al exterior de jóvenes manifestando que dichos jóvenes se encuentran capacitados universitariamente, tienden a emigrar, y estos son sus destinos: hacia Alemania un 30%, los países de la Unión Europea en mejores situaciones económicas que Italia un 20%, Estados Unidos de América un 10%, el resto a América del Sur principalmente Brasil, Argentina y Chile.
La inmigración clandestina es tema con aristas negativas en la política como en la economía a futuro de Italia, la cantidad personas que arriban a Italia para seguir hacia Alemania “La Meca” europea y quedan taponadas en la península hace que exista una mano de obra no capacitada y barata que produce más desocupación a los propios italianos que deben afrontar impuestos cada vez más altos. Hoy la desocupación supera todo lo imaginable oscila entre un 33% para los mayores de 25 años y para los menores de 25 años está en un 37%, son las más alta de toda la Europa Unida, cifras realmente tercermundistas.
Las fuerzas armadas italianas comienzan a tener problemas en su equipamiento, su material comienza a ser obsoleto ya que no se lo renueva, Italia forma parte de la O.T.A.N. (Organización del Tratado del Atlántico Norte), lo cual obliga a mantener su arsenal militar en condiciones, ya que deben ser co-garantes en la lucha antiterrorista internacional. Pero además su personal comienza a sentir los estragos de una economía en recesión, esto se nota en comparación con los sueldos de sus colegas ingleses, franceses u otras fuerzas armadas de la coalición.