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30 octubre 2016

ITALIA: LOS POLITICOS, LA REFORMA Y LOS TERREMOTOS

Por Aurelio Nicolella


Los políticos italianos tienen un desconocimiento de la realidad y preocupación de sus ciudadanos que gobiernan, que da miedo, es patente en la forma como tratan los temas que hacen a la realidad del país.

Muy lejos han quedado los días de políticos como Alcide De Gasperis, Palmiro Togliati, Pietro Nenni  o Mario Scelba, entre tantos del periodo fundacional de la República Italiana, haciendo honor a la verdad muchos de ellos conocieron el exilio y la percusión políticas del régimen fascista que atempero sus caracteres y con ello su forma de hacer política por el bien de la sociedad.

Evidentemente hoy los políticos italianos son distintos y extraños a esos personajes cuando se los compara. La tribuna o el pulpito para expresar sus ideas fueron reemplazados por los “sets” de televisión donde hoy concurren, por eso están más preocupados porque vestimenta y maquillaje utilizaran, y que gestualidad deben hacer, siempre con asesores de imagen que los asesoran,  que en hacer conocer sus propuestas para sus representados.


Esto se define sencillamente en que los políticos italianos de hoy no entienden ni comprenden a la sociedad, y tampoco pareciera que les enterezaria hacerlo.

Así vemos legisladores italianos que están más preocupados en sacar réditos personales que trabajar para el bien común. Es la única lectura que uno hace al ver como tardan tantos las leyes en el parlamento italiano.

Siendo el parlamento un órgano constitucional que tiene la función legislativa por la cual es el engranaje fundamental para el ordenamiento del estado italiano, en donde se debate el futuro de la nación, con las actitud de los parlamentarios actuales dicha premisa pasa a segundo plano.

En estos días muchos italianos escuchan sobre la reforma de la constitución, pero no la entienden, ni saben de que se trata, como tampoco saben en qué le puede beneficiarles votar por uno u otra opción. 
Así están los del Sí que intentan convencer a los votantes que la conveniencia de reformar la carta magna, hará que las leyes se agilicen ya que actualmente sancionar una ley es entrar en un laberinto, y, con dicha reforma se reducirán los costos de la política italiana.

De la vereda de enfrente están los que sostienen totalmente lo opuesto, los del No, que dicen que las leyes no avanzan porque los legisladores entran en juego personal y que los costos de la política no se reducirán, y que aprobarla la reforma es darle más poder, un cheque en blanco al oficialismo del hoy Presidente del Consejo de Ministros Mateo Renzi.