Por Aurelio Nicolella
La era Donald John Trump comenzó, esperanza para una gran parte del pueblo estadounidense, pero para los 120 millones de mexicanos es como decirle a un paciente que tiene una enfermedad y que no se sabe el final.
La política proteccionista que intenta instalar Trump en el país que hoy gobierna, al que más perjudica es a México, el país más poblado de habla castellana ya había empezado mal el año, el famoso “gasolinazo” crispo a todos, porque al subir el combustible hizo sentir el malestar en la población, revueltas y manifestaciones se produjeron en todo el país. El peso mexicano es el más devaluado de toda la región, la inflación se ha disparado en estas semanas de enero, y el desempleo aunque no hay cifras precisas ha aumentado.
Volviendo a Trump, el hecho que con sus palabras forzara a la multinacional Ford Motors Company a desistir de emprender la construcción de una planta automotriz en Hermosillo, fue la primera muestra que las relaciones bilaterales entre México y EE.UU. no serán iguales bajo la era Trump. A nadie escapa que son miles de puestos de trabajo que ya no existirán. Enrique Peña Nieto, que muchos analistas políticos se preguntan al día de hoy como llego a la presidencia de México, tiene esperanzas que las palabras de Trump queden en palabras y en los hechos la relación aunque sea distinta sea lo menos traumática para los dos años de gobierno que aún le queda como presidente mexicano y residente del Palacio de Los Pinos.