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24 octubre 2011

RADICALES, AL QUE LE QUEPA EL SAYO QUE SE LO PONGA

Por Aurelio Nicolella (*)

El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor, esta frase la dijo el filósofo chino Confucio allá lejos en el tiempo, no por ser tan distantes en nuestro tiempo no deja de ser actual y aplicable a circunstancias de hoy.
La Unión Cívica Radical, partido centenario, como últimamente les gusta decir a muchos de sus dirigentes, como si eso daría seguridad de triunfos electorales, ha caído otra vez en su propia telaraña, las alianzas que tejió no dieron frutos, al contrario hicieron que el partido centenario, termine a ser un mero espectador sombra de la política argentina, sin protagonismo relevante.
La crisis radical de hoy, se forma desde dentro del partido mismo, viene de años de desidia de sus dirigentes, eso queda claro y es absurdo negarlo.

22 octubre 2011

LOS MARIPÁ Y LAS MARIMÁ

Por Aurelio Nicolella

En Hollywood el Fenómeno es moneda corriente
Un fenómeno que desde hace años se viene dando en Europa Occidental, y que también se ve en Argentina, son los Maripá y los Marimá. Cada vez más son las parejas en donde uno de sus integrantes le lleva como mínimo un par de décadas a la otra parte, en los diarios porteños de estas semanas se supo sobre el casamiento de Alfredo Moffatt de 77 años de edad de profesión  psicólogo social, docente y terapeuta, con su ex-alumna Daniela Azpiazu Bitsikas de 23 años, siendo la joven novia cincuenta y cuatro años menor que su media naranja.
Es sabido que para el amor no hay edad, ni tiempo como tampoco lugar. Pero algo sucedió en este mundo occidental de características tan ortodoxas, hasta hace pocos años para que una conducta que antes no fuera tan bien visto e incluso recriminada, hoy se acepte tan abiertamente e incluso se la festeje.

15 octubre 2011

EL PRINCIPIO DE LA DEMOCRACIA ESTA EN EL MUNICIPIO

Por Aurelio Nicolella

 
Hablar de municipio suele ser dificultoso y, por lo tanto, no es tarea fácil. En un lenguaje vulgar, la palabra o término “municipio” es generalmente usado en sentido vago y abstracto.
Al común de los habitantes de un municipio, suelen confundirla con los servicios básicos, como recolección de residuos, habilitaciones comerciales o entrega de licencias de conducir, etcétera. Sin embargo, un municipio es mucho más que ello: no es servicio básico sino servicio público.
Ciertamente, municipio, comuna, o sus formas españolas de alcaldía o ayuntamiento, son la entidad administrativa que agrupa a los vecinos de un determinado territorio que se encuentra definido por sus límites.
La característica principal es que entre sus habitantes existe la proximidad y la vecindad. Su particularidad se centra en el conocimiento de los problemas e inquietudes de sus habitantes, o eso debería ser.
El Municipio puede ser definido, entonces, desde un doble punto de vista: sociológico y jurídico. Por ello, es considerado la organización básica de la administración del estado. Al ser un territorio pequeño es donde las relaciones del poder público con los gobernados son mas directas, se tiene acceso más sencillo a las decisiones de dirección o gobierno de esa pequeña  área y un contacto más cercano con las autoridades: gobernantes y gobernados se ven la cara.
En el caso de nuestro país, la República Argentina, país federal, los municipios son considerados como el tercer nivel de gobierno, después del nacional o federación, y el provincial o entidades federativas.
Nuestra historia constitucional tiene antecedentes desde muy remota data con respecto al municipio, desde aquel Cabildo de la era colonial que subsistió hasta años después de la emancipación patria, al artículo 5 de la Constitución Nacional de 1853 al 123 de la reforma de 1994, pasando por los debates de juristas como Juan Bautista Alberdi que consideraba primeramente a los municipios como dotados de un pequeño poder económico, para pasar luego a proclamar que eran un verdadero poder político con soberanía comunal, o José Manuel Estrada, que distinguió dentro del Estado argentino tres entidades políticas dotadas de autonomía con gobiernos propios: el Municipio, la Provincia y la Nación.
Consiguientemente siempre será materia de controversia, pero lo que debe primar es el saber que la entidad que llamamos municipio es el principio de la administración de una sociedad, sin ella seguramente sería impensado poder ascender en la escala piramidal de una nación.
Hoy, muchos constitucionalistas como hombres de derecho, se preguntan: ¿cómo entenderíamos la administración de una provincia o un país, sin analizar los municipios?
Provincia y Nación son conjuntos de órganos más grandes y complejos que un municipio o comuna, pero esta última no deja de ser importante en una sociedad por menor que sea. Así, precisamente, debemos poner atención a la base y cimientos de la administración comunal, que es la entidad básica de la organización territorial del Estado.
Ciertamente, los europeos vivieron la transformación de sus comunas. En la antigua Roma la pertenencia al  “municipium” concedía la ciudadanía romana, que luego fuera extendida a las pequeñas aldeas romanas disgregadas por todo el imperio.
 
Al disgregarse el imperio romano por las invasiones bárbaras, entran en la escena política-social del viejo continente  las ciudades feudales: los habitantes viven alredor del “castillo-fortaleza” en los territorios pertenecientes a éste, permitiéndoles cultivarlos y brindar protección a cambio de la entrega de una buena parte de la producción de las tierras dada en arriendo.
Con la llegada de la edad moderna entran las villas-estados a dominar el espectro político-social europeo, comienzan a aparecer las primeras famosas “Casas Comunales” (“Palazzi Comunali”), donde se venían a realizar y notificar a los habitantes de la comarca-estados, todos los actos de justicia y administración efectuados por el Soberano del lugar.
La revolución francesa y la industrial, cada uno en su contexto de tiempo y espacio, traerán cambios profundos: una la libertad, consagrando principios de igualdad y fraternidad; la otra creará las burguesías alrededor de las grandes ciudades europeas, estableciendo una nueva clase social, que no tardará en poner fin al viejo régimen de convivencia.
Las transformaciones europeas hacen que, de a poco, las comunas empiecen a tener un poder preponderante en la vida de los países del viejo continente. ¿Quién mejor que los europeos para atestiguar la evolución del pequeño terreno habitacional y la comunión de normas de convivencia, que son las municipalidades?
Hoy, en la mayoría de los estados modernos y democráticos, el municipio es la división administrativa más pequeña, pero no la menos importante que poseen dichos estados. 
Son sus propios dirigentes elegidos democráticamente quienes se encargan de gobernar de acuerdo al mandato soberano de sus pueblos. La mayoría de esos dirigentes comienzan allí su carrera gubernativa que concluye en gobernar el país.
Hoy, más que nunca, para una República Argentina que lleva casi tres décadas de democracia representativa, el hablar de comuna o municipio no significa simplemente la pertenencia de un individuo a su sociedad, a su lugar de residencia, sino es ver como la persona que pertenece a una comunión determinada de ciudadanos, lo identifica, lo asemeja y lo hace corresponder, todo ello en el término de la palabra.     
Así, uno debe considerar su cercanía como hombre ciudadano hacia su municipio. Es importante que hombre administrado y administración comunal se pertenezcan, se comprendan y complementen. Entonces, cuantos problemas al hábitat cercano se solucionarían. La participación del ciudadano evitaría que su municipio-comuna tomara políticas ajenas al bien común que a la larga lo perjudican, y no van hacia una meta común que debe ser el bienestar social.
Existe el criterio jurídico que el municipio cuando proporciona enseñanza, transporte, sanidad, no ejerce un poder de mando, aún cuando esas actividades son regidas por un sistema de Derecho Público. El fundamento del municipio es la soberanía de sus habitantes residentes sobre el territorio municipal, no dejando solo al campo municipal el servicio público.
En los Estados modernos, la municipalidad tiene autonomía, lo cual las hace no más una comunidad o corporación de servicios públicos cuyos agentes son los gobernantes.

Por lo tanto, es de entender que las funciones del municipio son todas aquellas actividades que los gobernantes ejercen para crear, organizar y asegurar el funcionamiento interrumpido, no solo de los servicios públicos que debe brindar una comuna, sino todos los otros elementos que hacen al conjunto de esa sociedad que vive en dicho espacio territorial comunal.


La reforma de la Constitucional, ocurrida en 1994 consagró la autonomía de los municipios, los cuales fueron habilitados a establecer sus propias formas de gobierno por medio de la redacción de Cartas Orgánicas Municipales y de acuerdo a los alcances determinados por cada provinciaSería interesante en la provincia de Buenos Aires, como primer estado argentino, modificar la Constitución provincial para garantizar la autonomía municipal por considerarlo indispensable al desarrollo y funcionamiento de los municipios.
Dicha descentralización haría que cada municipio tenga el derecho y la posibilidad de resolver sobre sus destinos, consiguiendo de esta forma integrarse sobre bases ciertas y sólidas dentro de una organización provincial diferente a la autoritaria que existe.
Pero es evidente, por los vientos que soplan, que agoreros principios de centralismo autoritario hacen por ahora impensable una modificación constitucional. La administración Daniel Scioli piensa que, con una regionalización de la provincia a dedo, como pretende, solucionará males municipales y acontentará a vecinos que cada día creen menos en las instituciones.

07 octubre 2011

LOS FLAGELOS DE NUESTRO TIEMPO: POLUCIÓN Y CONTAMINACIÓN

Por Aurelio Nicolella

La polución ambiental gran flagelo
Polución y contaminación, palabras estas que parecieran sinónimos, pero sin embargo están lejos de serlo. Lo cierto es que sin polución no habría contaminación, por lo cual, eso es cierto, ambas palabras tiene que ver entre sí; aunque ciertamente se las confunde tomándolas como que ambas significan lo mismo.
La polución no es otra cosa que la introducción por causas antrópicas de determinadas sustancias o de formas de energía que producen efectos biológicos adversos para los seres humanos, las actividades económicas o para el ecosistema en general. La polución es la que hoy en día se verifica en las grandes urbes y centros poblados del planeta y ello es preocupante, pues en la mayoría de las veces no hay control de parte de los estados, ni conciencia de los pobladores.

05 octubre 2011

PROBLEMAS EN CASA

Por Aurelio Nicolella

José Ignacio De Mendiguren
Cuando se escucho decir, “Los problemas ya los tenemos en casa”, de parte del mandamás de la Unión Industrial Argentina  José Ignacio De Mendiguren, corrió un escalofrío por la espalda a más de algún funcionario del gobierno, mas teniendo en cuenta la proximidad de las elecciones.
Evidentemente se refería a la situación económica del país, y no a problemas hogareños personales, es que a nadie escapa que Argentina dentro de poco deberá comenzar a pagar la fiesta de despilfarro populista que por lo menos desde hace ocho años a esta parte se vivió.

02 octubre 2011

SANDINISMO, POPULISMO Y DEMOCRACIA

Por Aurelio Nicolella

En Latinoamérica, el sandinismo, hoy es sinónimo de populismo llevado a su máxima expresión. Desde la llegada al poder en la década del setenta del Frente Sandinista de Liberación, que se presentaba como la gran alternativa para los pueblos tercermundistas iberoamericanos, hasta hoy mucha agua ha corrido por debajo del puente.

El sandinismo como ideario político nace con las luchas que su líder Augusto Nicolás Calderón Sandino promueve en las décadas del veinte y treinta del siglo pasado contra las dictaduras sostenidas por los Estados Unidos de América, a fin de que las más diversas empresas del país del norte pudieran realzar sus negocios y negociados.


Sandino sostenía la independencia del campesinado de la opresión de los terratenientes, tanto nacionales como extranjeros, que contaban con la ayuda estatal para reprimir cualquier intentona de rebelión.  Por eso, y a mucho pesar de los sandinistas actuales, Sandino se inspiraba en la reforma que la Revolución Mexicana, la resistencia “antiyanqui” como él la denominaba y promulgaba el reparto de tierras entre el campesinado pobre nicaragüense, para que se convirtieran en propietarios estando en igual condición con la burguesía, a la cual no combatía. Incluso llegó a firmar la paz con ellos. Entonces, el ideario de Sandino hombre, se puede resumir en solidaridad humana y dignidad entre todos los nicaragüenses y latinoamericanos.
Lo lógico es que las ideas de Augusto Sandino, no triunfaran por el contexto de la época en que vivió. Así que el gobierno dictatorial de entonces lo asesinó, pero un gran merito dejó Sandino: que las tropas estadounidenses dejaran poco antes de su muerte el territorio de su país.
La neo ideología sandinista nace en la década de 1960, muchos años después de la muerte de Sandino, Carlos Alberto Fonseca Amador es quién se encarga de darle el tinte de ideología revolucionaria, socialista y marxista. Era la época en donde todas las juventudes de latinoamérica se veían reflejadas en la revolución cubana de Fidel Castro y sus barbudos. Es así que los estudiantes universitarios centroamericanos necesitaban iconos de su propia historia nacional para verse reflejados y darle un tinte de carácter popular. Todo ello con el fin de comenzar la lucha armada hacia el poder.
Así, que en los países más pobres de la región, donde el descontento popular de tantos años de opresión y pobreza podían ser la mecha para el inicio de la revolución socialista, se necesitaran de esos referentes. Así en El Salvador, el frente de lucha llevara el nombre del abogado y comunista Agustín Farabundo Martí, muerto en 1932 por el estado salvadoreño, y en Nicaragua el nombre de quién mas había luchado contra la ocupación imperialista de su época Augusto Sandino. Así nace el Sandinismo, y su frente de liberación agrupa primeramente a grupos de izquierda y también de derecha descontentos con tantos años de gobierno dictatorial y personalista de la familia Somoza.
 El resultado es que el Frente de Liberación Nacional Sandinista, luego de heroicas batallas y luchas vistas en el mundo entero, llegue al poder.
En el poder presentan políticas de estado bien recibidas por la comunidad mundial: planes sociales para combatir el hambre, el analfabetismo (muy alto en toda la población nicaragüense), la lucha contra la pobreza e indigencia, etcétera. Todos estos temas fueron lemas políticos para sostener los principios de la revolución sandinista.
Se tuvo que hacer frente no solo a las desigualdades sociales de una de las sociedades más pobres de América Latina,  sino también al embargo estadounidense, que fue salvaje y que el país del poeta Rubén Darío tuvo que sufrir.
Ya en el primer gobierno sandinista comienzan las diferencias con los integrantes de la Junta de Reconstrucción Nacional. Muchos abandonan dicha junta, entre ellos Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín Chamorro, periodista director de La Prensa asesinado por Somoza. Luego, Violeta de Chamorro sería la sucesora de Ortega al final del proceso revolucionario en 1990.
Quién comienza a destacarse y ejercer el control y poder en esa primera junta de gobierno, es Daniel Ortega Saavedra, quien en 1984 gana las primeras elecciones post-dictadura Somoza.
Pero, de aquel sandinismo romántico en donde estudiantes universitarios de todo el continente veíamos en la lucha de un pueblo menoscabado por tanto tiempo en su dignidad, el proyecto de una América Latina igualitaria. El tiempo fue pasando y ante las sorpresas que la vida da, lo que ayer parecía una buena alternativa término siendo más de lo mismo.