Por José Gabriel Díaz (*)
El proceso gradual mediante el
cual los carteles acumulan tal poder económico es el factor principal, ya que
en el nuevo Orden Mundial se avizora que ya está en la etapa financiera. Es
decir, las acciones militares y la acumulación de poder militar si bien es
importante, no es una amenaza, salvo que hayan logrado capacidad nuclear. Eso
mismo pasa con los estados.
La concentración económica, las cripto monedas son un factor fundamental para ocultar el origen de los capitales. La lucha contra el lavado del dinero, no es otra cosa que la lucha de las grandes potencias que quieren que lo laven en sus bancos, es decir “en casa”.
A propósito, el término “lavado” proviene de las lavanderías automáticas
montadas por Al Capone, donde con una moneda americana en efectivo, accedían a
los servicios. Mediante esos lavaderos Capone “lavaba” también, dinero
proveniente de actividades ilícitas como el juego clandestino y la prostitución. Con el devenir de los años tuvieron que lavar
también el dinero proveniente de la droga ilícita.
La especulación y la usura, inicialmente condenada por la Iglesia católica, se ha hecho moneda corriente. El juego clandestino ya no es tal, los mismos grupos económicos mafiosos y no mafiosos, lo hacen a plena luz del día lo que resulta mucho más redituable y con mínimos riesgos.
Todo ha evolucionado o involucionado, según
sea el cristal con que se lo observe.
La prostitución es vip en
cualquier parte del mundo, las plataformas son una muestra de ello dado que
existen de todo nivel y tipo.
Vamos encaminados a un
feudalismo tecnológico donde los que tienen el capital crecen súbitamente en
una progresión geométrica y las masas se van degradando económicamente a pasos
agigantados.
Con la esclavitud el señor
dueño del feudo, tenía que alimentar los esclavos, darle un lugar de vivienda, vestimenta
y proveerle de las herramientas.
Si bien las condiciones
actuales de los trabajadores no son las de un esclavo, ahora por un salario
cada vez más exiguo el trabajador tiene que procurarse vivienda, vestimenta
herramientas y medios.
Con el Trabajo a distancia,
que cada vez es mayor el patrono se exime de mantener una unidad de
explotación, llámese oficina fabrica etc.
Los márgenes de ganancia de
los empresarios en cierto tipo de actividades aumentan y las cargas de los
trabajadores aumentan. Como asi también aumenta el trabajo informal,
llámese monotributistas, par time,
eventuales o como se quieran denominar.
Que “narco”, va a querer tener
una estructura militar en un Estado si puede limpiamente “lavar” su dinero en
un Estado que le garantiza protección y menos costos que los bancos oficiales,
que para lavar con ellos cobran comisiones exorbitantes.
Los armamentos de los narcos
son parte de la logística para defender su patrimonio de la competencia de
otros y de los agentes de narcóticos que los “mexicanean” (término del lunfardo
utilizado en Argentina para describir, cuando un cómplice roba al otro, o
cuando los agentes infiltrados se llevan el botín).
Obviamente que la cantidad de
armas y logística a veces llega a tal punto que se han detectado narcos
poseedores de submarinos para trasporte de la droga, tanques, aviones, camiones
de guerra y todo cuanto se pueda imaginar. El fin no es bélico, es logístico.
Los bancos oficiales para
transporte del dinero y valores utilizan camiones especialmente blindados con
vehículos de apoyo, personal policial, personal de seguridad especializado,
seguimiento satelital y nadie dice que acumulan poder militar. Lo que si acumulan
es dinero y practican la usura y la especulación. El sistema bancario al que
nos han llevado es carísimo y todos contribuimos con nuestras compras y
consumos. En la Película “El robo del siglo”, se plantea el dilema de que
resulta más delito: “robar un banco o fundarlo”
Esto no es una defensa del
narcotráfico, pero tenemos la experiencia de la “ley seca” que después de hacer
rico a los que comercializaban clandestinamente el alcohol termino regulándose y
se acabó con la “guerra” a los traficantes.
Será cuestión de analizar
fríamente que acciones. los Estados en conjunto, se deberían tomar evaluando el
bien común y por el bien mismo, que resulte a futuro más propicio para que la
humanidad prosiga su derrotero hacia la realización de las Naciones y no en
beneficio de grupos concentrados de poder.
(*) José Gabriel Díaz es abogado argentino y reside en la ciudad de Lanús, provincia de Buenos Aires. Desarrolla su actividad profesional en el ejercicio del Derecho en forma particular. Durante varios años se desempeñó en el área legal de la Municipalidad de Lanús. Ejerció la docencia en el ámbito académico, participando en actividades de formación y capacitación de profesionales. Asimismo, fue integrante del Tribunal de disciplina del Colegio de Abogados de Avellaneda – Lanús.

