Por Aurelio Nicolella
En medio de versiones aún no confirmadas sobre posibles armados electorales de cara a 2027, entre ellas, la hipotética confluencia entre Axel Kicillof y Myriam Bregman, el foco vuelve a posarse sobre uno de los principales desafíos de la provincia de Buenos Aires: la inseguridad.
En estos días Axel Kicillof
encabezó un acto en la Ciudad de Buenos Aires en el que buscó mostrar volumen
político y proyectar su figura más allá del territorio bonaerense. El evento
reunió a dirigentes, militantes y referentes del espacio, en una señal de
construcción hacia el escenario electoral de 2027. Durante su intervención, el
gobernador hizo eje en la situación económica y en las críticas al gobierno
nacional, reforzando un discurso centrado en la confrontación política. La
actividad fue leída por distintos sectores como un movimiento dentro de la
interna y una demostración de posicionamiento en el plano nacional.
Distintos sectores del conurbano
bonaerense registran reclamos reiterados por la falta de patrullaje, la escasa
presencia preventiva y demoras en la respuesta ante hechos delictivos. Vecinos
de zonas periféricas señalan que la frecuencia de delitos como robos,
entraderas y arrebatos mantiene niveles de preocupación sostenidos, mientras
crece la percepción de vulnerabilidad.
Desde la gestión provincial, el
abordaje del problema ha estado acompañado por explicaciones vinculadas a
factores estructurales y a la evolución de indicadores estadísticos. Sin
embargo, especialistas en seguridad advierten que la lectura de los datos no
siempre logra traducirse en mejoras concretas en el territorio, especialmente
en áreas con menor cobertura operativa.


