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10 mayo 2017

UN FALLO RETROGRADO

Por Aurelio Nicolella


Que hubiera pensado Raúl Ricardo Alfonsín sobre el fallo de la Corte Suprema de Justicia que beneficiaría a muchos de los genocidas otorgándole el beneficio del  dos por uno, seguramente lo mismo que pensó cuando Carlos Saúl Menem firmó un total de diez decretos durante los años 1989 y 1990 que favorecieron a 1.200 militares, civiles y guerrilleros condenados por homicidios, torturas, privaciones ilegales de libertad, desapariciones y falsedad de documentación, entre otros delitos.

Muchos constitucionalistas creen que el fallo en cuestión es un refinamiento de los indultos de épocas pasadas.  

Alfonsín previamente, había sufrido bajo su gobierno los levantamientos militares por el Juicio a las Juntas que complicaron la estabilidad del gobierno radical. Para frenar el conflicto, se sancionaron las leyes de Punto Final Nº 23.492, en 1986, y de Obediencia Debida Nº 23.521, en 1987, que favorecieron la impunidad de los delitos de lesa humanidad para miembros de las Fuerzas Armadas.

Durante el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007), las leyes fueron derogadas y los indultos firmados por Menem, declarados inconstitucionales, lo que obligó a los represores a cumplir su condena.

Transcurrido tanto tiempo el pueblo argentino aprendió una lección, los delitos y principalmente los delitos de lesa humanidad deben ser condenados, por eso el fallo dividió de la Corte Suprema de la Nación hizo tanto hincapié en nuestra sociedad rechazándolo.

Ahora llama poderosamente la atención que salvo contadas excepciones dentro del radicalismo entre ellos los diputados Ricardo Luis Alfonsín y el diputado Miguel Bazze cuestionaron enérgicamente el fallo de la Corte, más aún este último con precisión académica manifestó que: “La ley invocada por quienes dieron el beneficio está derogada. El radicalismo fue un fuerte defensor de los derechos humanos" expresó el legislador radical. “La ley invocada por quienes dieron el beneficio está derogada. El radicalismo fue un fuerte defensor de los derechos humanos y el gobierno de Raúl Alfonsín llevó a los comandantes a juicio. No podemos manchar esta bandera con un tecnicismo legal y darle una libertad anticipada a un condenado por violaciones a los derechos humanos” dijo.

Mientras el Comité Nacional de la U.C.R. solo saco un escueto comunicado que se puede leer en su página web. Las banderas de los derechos humanos que los radicales con Alfonsín supimos levantar durante la dictadura y después en democracia parecieran estar a media asta, en que quedara el partido centenario del “Nunca Mas” que tanto la Juventud Radical pregona en sus marchas hoy en día.