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12 febrero 2013

UN MUNICIPIO ZOMBI


Por Aurelio Nicolella (*)

“Llámela como más le guste, municipio, ayuntamiento, alcaldía, comuna, prefectura,  yo simplemente la llamo mi hogar” Pedro Kropotkin (Geógrafo y naturalista, ruso 1842-1941)

Lanús, un municipio que gozó en tiempos anteriores de un respeto entre los tantos municipios que componen el Gran Buenos Aires o  la moderna designación de AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), porque así al conurbano se la convierte en una megalópolis del mundo.
Lo cierto es que Lanús sigue en un laberinto sin salida desde hace años que tiene a sus habitantes como rehenes, parece un municipio zombi, camina sin vida.
 Las políticas municipales desde los noventa a  la fecha han sido catastróficas, desde el retorno de la democracia, hace casi treinta años, siempre ha sido gobernada por el Partido Justicialista, es más, los partidarios del justicialismo se jactan que Lanús es un bastión del peronismo, inexpugnable para las otras agrupaciones políticas, lo cierto es que los punteros políticos que responden al oficialismo municipal tienen cautivos a muchos de las poblaciones humildes y marginales, estas por necesidad, ya sea económica como social obedecen a estos pseudo-dirigentes que a su vez arrían a la gente como verdaderas manadas a las necesidades personales del oficialismo, sean estos mítines, actos políticos, concentraciones de fuerza; además de asegurar  un bolsón enorme de votos a favor del justicialismo.
Según datos de investigación, el treinta por ciento de los habitantes del municipio viven por debajo de la línea de pobreza, en 1974 era solamente el ocho por ciento. El cuarenta por ciento de las familias lanusenses viven de algún plan social del estado nacional, provincial o comunal y lo más triste es que casi un diez por ciento ya se encuentra en estado de indigencia y esta cifra va en aumento. La mayoría de las viviendas, sus moradores y algunos negocios se encuentran beneficiados por los subsidios del estado nacional en cuanto a los servicios públicos, la liberalización de estos repercutirá en los bolsillos de los lanusenses.
La inseguridad ha hecho de Lanús el partido con mayor riesgo para vivir de toda la Argentina, no por nada la llaman la “Detroit argentina”, las políticas municipales al respecto no existen, desde el municipio se asevera que la responsabilidad en la materia la tiene el estado provincial, pero a los contribuyentes se le cobra desde hace tiempo un canon por dicha materia.

09 febrero 2013

¿QUE RADICALISMO QUEREMOS?



Por Aurelio Nicolella (*)

“El radicalismo tiene que volver a sus fuentes, que siempre estuvieron amparadas por  lo que Yrigoyen define como su idea moral. El partido puede cambiar su esencia sobre la base de la frustración y los desengaños. Se hizo muy fuerte la defensa de sus ideales, tuvo casi un sentido religioso. Por ello, los radicales nos llamamos correligionarios, participantes de una verdadera religión, que es la religión de la ética, de la política limpia, de la política moral. El radicalismo tiene esos principios como base fundamental." - Anselmo Marini (1907-2002), Gobernador bonaerense (1963-1966).

El radicalismo
En un año electoral tan importante como este 2013, un año bisagra (**) para la política argentina, ya que se juegan muchas cosas, el oficialismo  tiene su última carta para al menos instalar en la sociedad el tema de la “re-reelección” y de encontrar así la posibilidad de un nuevo mandato de CFK, que posibilitaría en América Latina el liderazgo popular, ya que Hugo Chávez, el abanderado de la causa de los pueblos del sur del Río Grande ya no reina y ni gobierna. Para Daniel Scioli y Sergio Massa, que remaban en el mismo bote del kirchnerismo hasta hace poco, será la oportunidad de ver hasta dónde pueden llegar en sus aspiraciones políticas para salir de sus respectivos feudos y proyectarse extramuros.
También para el arco opositor  al oficialismo es un año bisagra: el macrismo y los socialistas a su manera se juegan mucho en estas elecciones, ellos  gobiernan dos de los tres únicos distritos del país que no están en manos del oficialismo, la apuesta es grande e importante, el dilema de ellos es sin lugar a dudas, donde poner las fichas.
En cambio, para la U.C.R. es más que un año bisagra, ya que debe demostrar, primeramente ante sus militantes y sus simpatizantes y luego ante la sociedad argentina, que es la alternativa a un gobierno decadente, inoperante y corrupto, que puede ser la opción, que aprendió de sus errores y que precisamente tiene un plan de gobernabilidad para ello.