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06 octubre 2018

BRASIL VOTA Y AMÉRICA LATINA ESPERA

Por Aurelio Nicolella

Tiempo de elecciones en el país más grande y poblado de América Latina, un “test” importante para la política de la región. Este domingo se comienza a jugar un nuevo capítulo en la política brasileña, que seguramente tendrá su segundo tiempo el día 28 de octubre cuando se lleven a cabo el balotaje que designe quién será el próximo presidente de Brasil.

Jair Messias Bolsonaro  con su lema de campaña “Brasil por encima de Todo, Dios por encima de Todos”, que tiene un significado muy nacionalista y conservador contra el candidato Fernando Haddad  del Partido de los Trabajadores  en reemplazo del candidato Lula Da Silva que se tras la inhabilitación de Lula para participar en las elecciones por una condena en un proceso por corrupción permitió que su candidato  vicepresidente lo reemplazará en la contienda electoral.

En el mundo político el análisis es si tiene el pueblo brasileño el derecho de votar a un personaje como Bolsonaro. ¿Podrá llegar a esos límites la soberanía popular en Brasil?, Jair Bolsonaro   es conocido en Brasil por sus posiciones nacionalistas y conservadoras, además de sus críticas al comunismo y la izquierda política, y sus declaraciones controvertidas. También es conocido por defender la dictadura militar en Brasil, durante su voto a favor de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, hizo homenaje al Coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, jefe del Centro de Operaciones de Defensa Interna (D.O.I.), un órgano de la dictadura militar  responsable de torturas a Dilma Rousseff y varios militantes de izquierda.

02 octubre 2018

EL FANTASMA DE AUGUSTO PINOCHET

Por Aurelio Nicolella

Augusto Pinochet Ugarte nació en 1915 en la provincia chilena de Valparaíso, siendo de familia de clase media baja, optó por la carrera militar a los 17 años. Según el biógrafo, el estadounidense James Whelan, Pinochet tuvo una vida como infante y adolescente sin mayores sobresaltos. 

La figura materna juega un papel muy importante en la formación de su carácter y lo marcó durante toda su vida.

El 11 de septiembre de 1973, junto con otros tres generales de las Fuerzas Armadas y Carabineros, lideró un golpe de estado que derrocó al gobierno constitucional del socialista Salvador Allende. Un año más tarde, Pinochet era Jefe Supremo de la Nación.

Poco saben que Pinochet se sumó a los complotados a último momento,  los comandantes de las otras fuerzas que contaban ya con el apoyo de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (C.I.A.) y el gobierno estadounidense de Richard Nixon.
Para que triunfase el golpe de estado, faltaba el apoyo de Augusto Pinochet, como comandante en jefe del ejército, así  hasta el 8 de septiembre de 1973, pese a la solicitud explícita del general Sergio Arellano Stark, Pinochet no había dado una respuesta definitiva al alzamiento militar. 

Incluso a la mañana del día 9 de septiembre asistió junto a otros generales a una reunión con el presidente Salvador Allende Grossens, que ante el descontento popular y de las fuerzas armadas anunciara su decisión de realizar un plebiscito para salir de la crisis política y económica a través de una vía democrática.  Ese mismo día en horas de la tarde Pinochet hizo conocer a los otros jefes militares  su intención de sumarse al golpe de estado, habiendo decidido que su familia se aloja en el sur del país y cerca de la frontera con la República Argentina.