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26 julio 2014

MEDIO ORIENTE Y LOS ASHKENAZÍ

Por Aurelio Nicolella

Sublevación judía época de Tito
Mucho se habla del conflicto de Medio Oriente y a veces uno se da cuenta de lo poco que se sabe del mismo, es común que se cambie realidades por mitos, se cuenten sarta de mentiras por verdades, y siempre todas ellas llenas de prejuicios y preconceptos  ya asumidos y dándolos como ciertos.
Por ejemplo decir que los judíos no se encontraban habitando Palestina desde la diáspora, el confundir la religión judía con el estado de Israel, siendo que este último es aconfesional y la mayoría de sus dirigentes no son judíos, y ni siquiera practican religión alguna, aunque ciertamente se valgan de lo religioso para poder mantenerse en el poder.
Lo cierto es que el estado de Israel creado en 1948 es producto del “sionismo” considerado hasta hace poco por las Naciones Unidas una organización terrorista.
Producida la “Diáspora”, que significa en griego dispersión, el pueblo judío tuvo dos diásporas o exilios, la primera ocurrida en el años 586 antes de Cristo que duro cerca de setenta años, quedando muchos judíos en la zona de Mesopotamia (actual Irak) y la segunda en el año 70 después de Cristo, cuando el general romano Tito, que con posterioridad sería emperador, subyugo el mayor levantamiento judío y destruyó el segundo templo de Jerusalén. Esto último produjo la mayor diáspora de judíos por el mundo. El peregrinar del pueblo judío llego hasta remotos lugares del mundo.
Pero no solo ese pueblo judío se limitó a vivir en sectores separados conocidos por “ghettos”, sino que su cultura, pensamiento, sabiduría y ciencia también se esparcieron. Así un grupo de habitantes de Europa central y oriental comienzan a aparecer y a tomar poder dentro de las pequeñas comunidades judías de dichas región europea, los “ashkenazí”, estos desarrollan costumbres y normas particulares, que se confunden con lo judío y lo europeo autóctono por lo que se diferencian de las otras comunidades judías como los sefardíes y los mizrajíes, llegan incluso a tener una lengua propia como el “yiddish”. Son lo que algunos historiadores llaman europeos conversos al judaísmo.
Lo más llamativo es que los “ashkenazí” no son de raza semita como lo son los judíos sefardíes y mizrajies, ya que provienen de una combinación de razas propias de la región centro-este del viejo continente, mezcla de raza eslava con germánica, por eso su contextura es típicamente caucásica, abundan muchos de tez blanca y rubios, típicos como la mayoría de los eslavos y germanos, Incluso la palabra “ashkenaz” es el nombre hebreo medieval dado a Alemania. Por ello, “ashkenazí” o judío ashkenazí significa literalmente judío alemán.