Por Aurelio Nicolella
![]() |
| Titular del diario Clarín el día del golpe a Illia |
Este 28 de junio de 2016 se
cumplen 50 años del golpe a la honestidad, a la honestidad política, a la
honestidad del respeto, a la honestidad de hacer para el prójimo, a la
honestidad de creer en un país mejor. Medio siglo de un golpe de estado tan
transcendental en la vida de nuestro país como lo fueron todos los que nuestra
patria vivió, pero aquel golpe de 1966 nos dejó huérfanos de ideales de unión,
de esperanza, de grandeza, que después,
aunque quisimos resucitar, no pudimos.
El golpe de estado contra el
médico presidente, Don Arturo Humberto Illia, fue el comienzo para que la gente
empezara a descreer de los políticos y la política como medio de soluciones a
su vida.
La llegada de Illia a la
presidencia de la República en 1963, en un período en que nadie quería serlo,
fue al final un rocío de vida en un país donde se estaba entretejiendo el
efecto bisagra entre lo que realmente queríamos ser y lo que fuimos realmente
años después: actores del infierno que solo el Dante podría describir.
La figura de este médico se
agiganta con el paso del tiempo, más cuando venimos de gobierno en gobierno que
declaman bienestar y promesas a sus gobernados, pero cuando abrimos la caja de
pandora encontramos la corrupción, la conspiración, el robo, la decadencia
humana, todo en aras de objetivos personales. Nada que ver con el bien común
que tan bien pregonaba y ejecutaba este médico presidente.
