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17 junio 2017

LOS TRES PILARES QUE MANTIENEN AL CHAVISMO EN VENEZUELA

Por Aurelio Nicolella

Para leer el presente de un país  y predecir su futuro, hay que investigar en su historia, porque muy pocos pueblos repiten su propia historia.

Para entender la actualidad de la República Bolivariana de Venezuela, hay que bucear en su historia, adentrarse en la sociología de su pueblo. La historia de Venezuela es tan rica y especialmente encantadora como las de casi todas las naciones latinoamericanas.

Además, en Venezuela es donde mejor se ve y se nota la famosa “grieta” que desde siempre en América Latina existió y que hoy se palpa en cada rincón de muchos de los países al sur del Río Bravo.

Venezuela en su vida independiente tuvo que afrontar el primer bloqueo económico de las potencias centrales de ese entonces, el Imperio Británico, el Imperio Alemán y el Reino de Italia con sus poderosas marinas militares allá por 1902-1903. Así surgió la Doctrina Drago, como una protesta por parte del argentino Luis María Drago frente a la actitud pasiva de los Estados Unidos para resolver dicho conflicto, estableciendo que ningún Estado extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación americana con la finalidad de cobrar una deuda financiera.

A partir de aquella situación internacional, las fuerzas armadas de Venezuela comenzaron a vivir una transformación típicamente de derecha ya que la situación internacional con el marxismo explotando en el mundo requería fuerzas militares fiscalizadoras de cualquier pensamiento comunista, todo ello fomentado por los Estados Unidos de América. Así es como llega al poder Marcos Pérez Jiménez. Durante sus periodos a cargo del ejecutivo, las manifestaciones masivas opositoras en su contra fueron reprimidas por parte de su gobierno. La oposición partidaria acallada y exiliada en Miami, Florida. Durante el gobierno de Pérez Jiménez siendo de derecha hubo ciertas conquistas sociales para el pueblo y las mejoras del país se notaron. El pueblo aunque privado de libertad política gozó de cierta seguridad social.

Pero el gobierno de Pérez Jiménez no dejaba de ser un gobierno dictatorial y molesto ya que había comenzado a no acatar las órdenes que Washington enviaba. Además, Venezuela comenzaba a descubrir su gran riqueza natural, el petróleo, y el oro negro no podía quedar según el “Tío Sam” en manos de un dictador imprevisible y revoltoso.

Así Pérez  Jiménez fue derrocado por los propios militares y mandado al exilio, de a poco comenzó un desmantelamiento de las Fuerzas Armadas Venezolanas, dándole más una asignación como una Guardia Nacional a la Fulgencio Batista de Cuba que a una potencia militar. También el pueblo tuvo que ver como muchas de las conquistas sociales eran perdidas, se instauró lo que se llama en geopolítica una “democracia monitoreada” desde Estados Unidos, inaugurando un periodo de elecciones entre partidos, siendo el primer presidente Rómulo Betancourt  desde 1959 a 1964.

Lo cierto fue que la “Democracia monitoreada” venezolana sirvió para que habitantes de otras partes de América Latina que sufrían dictaduras asesinas en sus países pudieran exiliarse en el país de Bolívar.

Venezuela a través del Ministro de Minas e Hidrocarburos de Juan Pablo Pérez Alfonzo fue miembro fundador junto a los países árabes de la “Organización de Países Exportadores de Petróleo” (O.P.E.P.) que fuera fundada el 14 de septiembre de 1960.

No obstante, la desigualdad social entre la población se incrementó, el grado de desocupación e indigencia en el país caribeño llego a cifras siderales. La brecha de clases fue siempre en ascenso durante este periodo de la historia venezolana.

09 junio 2017

RADIOGRAFIA DEL SINDICALISMO ARGENTINO

Por Aurelio Nicolella.

Uno de los fenómenos del siglo XX  que se da en la clase dirigente argentina es la de los sindicatos, una definición sobre ello es que en Argentina “los sindicatos son de orientación derechista con un fuerte contenido burgués”, siendo el único país en el mundo que posee una dirigencia sindical que es de esa inclinación política, y no de izquierda como en el resto del mundo. Es común ver en los sindicatos argentinos sacos y corbatas, en vez de mamelucos de trabajo. Por lo tanto es un caso único, ningún país del mundo posee sus Confederaciones de Trabajadores de esa orientación.

Lo cierto es que en  la República Argentina el sindicalismo fue una realidad tardía, como también lo fue, el desarrollo industrial, ello debido a que la Argentina fue un estado esencialmente agropecuario.

Uno puede ver en la actuación de los delegados sindicales, que se comportan dentro de cada gremio como si fueran los dueños y patrones del mismo y en donde los trabajadores serían sus empleados y no sus camaradas o compañeros de trabajo, como estos creen que no deben rendir cuenta de sus gestiones a sus representados, y además se olvidan de guardar y velar por los derechos de los trabajadores como clase laborativa.

Es común que la clase dirigente sindical realice a espaldas de éstos arreglos y prebendas con la parte empresarial, y que siempre dichos negociados sean ignorados por sus representados, los cuales desde ya ni participan en los mismos.

La estructura sindical argentina carece de contenido democrático, es más, el trabajador no es llamado a participar, ni siquiera a opinar. Su voto se encuentra cautivo siempre por las decisiones de los jerarcas de presentar listas únicas o listas paralelas, cometiéndose así grandes abusos contra los propios agremiados, sin contar que dichos jerarcas posen fuerzas de choque para amedrentar a sus posibles oponentes y disidentes, con lo cual podemos ver que la participación de las bases es completamente nula; no se pide consejos, ni tampoco se la hace partícipe de ni siquiera las mínimas decisiones, por lo que jamás un trabajador tendrá acceso al presupuesto de su gremio, sindicato u obra social. Ello demuestra que la clase dirigente sindical es una típica estructura verticalista.

Otra cuestión que caracteriza importantemente a los sindicatos argentinos es la convivencia entre la clase dirigente sindical y la política de turno; siempre la primera tratará de arrancarle a la segunda la seguridad de continuar con sus privilegios, los que deberán ser intocables, y en caso de que el gobierno de turno pretenda implementar cambios, la estructura sindical comenzará entonces una “lucha” invocando a los trabajadores a un movimiento trabajador para forzar y doblegar al gobierno de turno a dejar sin efecto los cambios a introducir en el área sindical, entonces es ahí donde se ve cómo funciona el “verticalismo sindical”.