El avance de los gobiernos de derecha que se vive en América Latina
coincide con un crecimiento en la visibilidad de las iglesias evangélicas en
territorio político.
Como se llega hoy a que los protestantes evangelistas principalmente de
la rama de los pentecostales vayan ocupando cada día mayor espacio en las
sociedades latinoamericanas hasta ocupar cargos políticos importantes y lograr
establecerse como una posible alternativa política de gobierno.
El filósofo y teólogo Enrique Dussel sostiene en el portal “elciudadanoweb.com”
que Estados Unidos propicia una “guerra santa” para provocar derrocamientos en
la región. "Se propone que el hombre deje sus costumbres ancestrales y se
proponga trabajar y entrar en la sociedad consumista capitalista buguesa",
además agregó el teólogo que “quienes salieron de la pobreza en Bolivia son
sujetos que en el fondo aspiran a ser un consumista neoliberal. Y ahí entra un
factor: en un golpe de Estado como el de Augusto Pinochet Ugarte, los que
dirigieron ese proceso, lo mismo con los militares argentinos, decían que
tenían que afirmar una civilización occidental cristiana católica de derecha
contra el comunismo”.
Varios son los factores pero primeramente deberemos remontarnos a hacer
un poco de historia, los Pentecostales nacen en la Iglesia Metodista Episcopal
del estado de California en Estados Unidos de América por 1.906. Dicho desprendimiento se origina cuando
grupos de integrantes de dicha Iglesia comienzan a hablar en “lenguas” en lo
que se conoce en La Biblia como interpretación y manifestación del Espíritu
Santo. Comenzaron a desprenderse de los metodistas y comenzaron a divulgar su
doctrina la de la salvación a través de la doctrina del bautismo en el Espíritu
Santo, caracterizándose que la distinta iglesia pentecostal puede trabajar de
forma independiente o estar afiliada a una organización religiosa, ministerio o
apostolado de mayor cobertura. Sus ritos, prácticas y costumbres dependen de la
corriente con la cual se identifiquen. También es importante la forma como se
financian a través del pago de diezmos, primicias y donaciones, en las últimas
décadas lo hacen también a través de inversiones en la bolsa de valores y
diversos negocios como el mercado inmobiliario y el negocio de las
telecomunicaciones, existiendo incluso iglesias dueñas de medios de
comunicación.