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24 mayo 2017

EL BATLLISMO UNA IDEOLOGÍA SOCIAL, POLÍTICA Y ECONÓMICA OLVIDADA

Por Aurelio Nicolella.

La corriente política, social y económica del “battlismo” nace a principios del siglo XX con su fundador José Batlle y Ordóñez, esta doctrina avanzada para su tiempo fue olvidada en los estantes de las bibliotecas, ya sea por lo convulsionada que fue la mitad de dicho siglo que la vio nacer y otro poco sería porque nació en un pequeño país sudamericano sin peso a nivel mundial como lo es Uruguay.

Los estudiosos de las ciencias económicas en las facultades la suelen mencionar como de paso, digamos.  

Lo cierto que dicha teoría sostiene y como lo pregonaba su creador, él cual sostenía que para el desarrollo de un país y una sociedad el Estado debe controlar aspectos básicos de la economía por medio de monopolios estatales, así como crear un amplio cuerpo de leyes sociales; que como resultado forjaría una sociedad de clases medias bajo el amparo de una economía pujante y de un Estado benefactor, intervencionista y redistribuidor de ganancias.

En 1913 Batlle y Ordóñez publicó unos “Apuntes” en los que expresaba sus ideas, para plasmarla para la posterioridad y para la creación de lo que él consideraba como lo que debería ser un “país modelo”.

Desde su implementación en 1903 se propugnaba un país de clases medias, ya que este extracto de la sociedad es la que mueve los engranajes de toda una nación, permitiendo que aflore la industria, el comercio y todas actividades sociales y económicas que requiere una comunidad civilizada.

La famosa ecuación del “batllismo” es la que pregonaba para que “los ricos fueran menos ricos y para que los pobres fueran menos pobres” y  su fundador consideraba que ese ideal solo podía lograrse por medio de la acción de un Estado intervencionista y redistribuidor. Un Estado que contribuya a las necesidades de los que menos tienen a fin de que puedan lograr autosatisfacerse, para luego el Estado retirarse para que el pobre que ya convertido en clase media transite sin obstáculo el logro como ser humano pleno. Todo ello, basado en mantener un déficit fiscal equilibrado entre la balanza de pagos y los ingresos, con tasas de préstamo baja a fin de poder acceder a créditos baratos para todos los estratos de la sociedad.

También así debería actuar lo mismo en cuanto los emprendimientos que necesitaría una nación o una región del país, el Estado sería el promotor de llevar esa industria o esa transformación o esa necesidad, una vez que la misma sea rentable transferírsela a la iniciativa privada, pero bajo el control del Estado como árbitro regulador a fin de que lo privado no avasalle el bien común de la sociedad y no sea solo negocio cuando es rentable.

Así el “batllismo”, en Uruguay donde se aplicó hasta entrado los años sesenta con su política nacionalizadora, su legislación social avanzada, su economía dirigida con un puntilloso cuidado por los equilibrios macroeconómicos, logró forjar una sociedad mesocrática excepcional en América Latina, a Uruguay la convirtió en la “Suiza de América” a cuyo recuerdo muchos políticos latinoamericanos aún se aferran como nostálgicos.

Las ideas del batllismo nacen del fin de una época en Sudamérica donde finalizan las épocas del caudillismo y las guerras civiles en que se desangraron las distintas naciones. Países como Argentina, Brasil eligen el conservadorismo, otros como Colombia o Venezuela el liberalismo clásico, en cambio en Uruguay a partir de ese momento encara por un camino diverso, Batlle vio un campo fértil para aplicar sus teorías y así el batllismo inició una serie de acciones que se conocen como “el reformismo batllista”.  Garantizando tanto la libertad y la justicia social; sería para Batlle inevitable para una total democracia en el Uruguay.

Las reformas fueron impulsadas y legisladas desde el gobierno, en ese proceso participaron otros grupos políticos del país, como el opositor Partido Nacional, que muchas veces contribuyeron con sus propios proyectos a la reforma. Las principales transformaciones en materia económica se relacionaron con la nacionalización, la estatización y el fomento de la industria. Con estas medidas se buscaba crear trabajo y tener una mayor independencia económica.