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10 junio 2020

SOBRE EL GOLPE DE ESTADO DE 1955

Por Aurelio Nicolella


Cada vez los historiadores están convencidos que el golpe de estado del 16 de septiembre de 1955 en la República Argentina fue un Golpe de Estado que beneficio al peronismo y a su conductor, surtió un efecto totalmente contrario al resultado que deseaban los golpistas.

Lo cierto era que el peronismo desde 1951 había tomado un camino netamente dictatorial, ya no era la democracia popular inclusiva del ‘46, cambio a un sistema de persecución a los opositores, vigilancia de los ciudadanos al estilo “mussoliniano” faltaba que les hicieran tomar el aceite de resino, afiliación obligatoria al partido para los cargos públicos, las afiliaciones compulsivas al partido oficialista, enseñanza de adoctrinamiento político en la educación, sistema de sometimiento de los sindicatos a la estructura partidaria, el uso de la tortura por la fuerzas policiales, el culto a la personalidad del líder y su esposa, persecución de artistas e intelectuales, tarjeta de racionamientos en varias ciudades y en el interior del país con beneficios a los afiliados que demostraban lealtad al gobierno.

Ahora si al gobierno peronista se le hubiera dejado completar su segundo periodo que vencía en 1958, se cree que hubiese dejado el poder por su propia inercia, es que ya se veían divisiones en la estructura verticalista del peronismo, al jefe se lo comenzaba a cuestionar desde dentro de la estructura partidaria, sería impensado que se hubiese mantenido décadas en el poder como el dictador paraguayo Alfredo Stroessner.

Es que ya comenzaba un debilitamiento en su gobierno, el grueso de las fuerzas armadas  ya no responden a sus mandos naturales.  Las desinteligencias en su círculo íntimo de poder, eran feroces y cada vez más continuas,  a su vez el fallecimiento de su consorte María Eva Duarte lo debilitó, sus ministros y secretarios cada cual intentaba salir airoso ante el jefe.

El punto culminante fue el mamarracho de que cuando se dio el golpe de su derrocamiento no se sabía si había renunciado a la presidencia o había delegado el poder en la Junta Militar la que luego se rendiría ante los sublevados que venían de Córdoba. Da cuenta de ello la carta que Perón escribió al general Franklin Lucero que este leyó por la cadena de radio y televisión. Pidiendo asilo político en el Paraguay de Alfredo Stroessner.