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29 julio 2011

LA CLASE DIRIGENTE ARGENTINA


Por Aurelio Nicolella

Estamos en época electoral y es importante repasar un poco lo que es en nuestra sociedad argentina la clase dirigente, desde ya no escapa a la generales de la ley.
Con ello podemos decir y ver que no se encuentra cumpliendo el rol que debe desempeñar, el de velar por las necesidades de la sociedad.
En general el dirigente político argentino es un gran ilusionista, trata de vender una imagen de honestidad, sacrificio, valor y trabajo. Pero como uno sabe la política es el arte de lo imposible.
Es común que el político mienta, es hasta se puede decir el pilar fundamental de su profesión, nunca un político ha ganado una elección no haciendo una promesa a su electorado, aún Winston Churchill en su famosa frase durante la Segunda Guerra Mundial dijo que venia a traer sangre, sudor y lagrimas, aunque hoy hay dudas que las haya dicho.
Pero la diferencia es que el político argentino promete aún más, cree que es un Mesías, que ya estaba predestinado desde el seno de su madre a guiar a su pueblo a la felicidad y a los grandes logros. El se cree que la mentira en política no es mentira, no es una falta a la verdad.
Ello tiene que ver con aquello de que el caudillo no se equivoca jamás, porque tiene algo de divino.
Entre la clase dirigente argentina y la de los países llamados centrales, la diferencia es abismal, es muy conocido el ejemplo que se pone de manifiesto cuando un político de otro país miente siempre esa mentira es una mentira con el fin de aportar un provecho venturoso a la sociedad que representa o gobierno, ya que siempre el político al ser elegido se encuentra un paso delante de la sociedad, en fin por eso se lo elige, porque esta capacitado evidentemente y una vez que se logro es provecho la mentira pasa a segundo plano, que aunque parezca doloroso decirlo “el fin justifica los medios” tal como Nicolás Maquiavelo, nos dice en su obra “El Príncipe”, un ejemplo catedrático que siempre es bueno apreciar en el caso de del Presidente estadounidense del siglo XX Theodore J. Roosevelt.
Durante el segundo conflicto mundial del siglo XX, era sabido por el presidente de Estados Unidos que su pueblo no quería entrar en una conflagración mundial, ya estaba el antecedente de la primera guerra mundial en donde el estadounidense no sacó ningún provecho de ello, solamente muertos y sobrevivientes mutilados, y una economía que comenzó a decaer llegando su pico más bajo con la crisis del año 1929, entonces se les presentaba al ejecutivo estadounidense como hacer cambiar a esa sociedad de que ingresar en la guerra reportaría a lo largo suculentas ganancias a la nación, solamente a través de una mentira, era sabido desde mucho tiempo antes que el Imperio Japonés atacaría la base de Pearl Habor en Hawai, esa información se oculto con el único fin de que una vez que sucediera el hecho, del ataque japonés a la base naval, el pueblo norteamericano sé volcaría a la guerra y con ello sé activaría la poderosa industria bélica militar, que luego serviría en tiempo de paz para proseguir creando riquezas y dando continuación al programa de crecimiento de los Estados Unidos el “New Deal” y por otro lado dando ocupación a los miles de soldados del frente de guerra una vez concluida la conflagración mundial, comenzando así una dependencia de todo el orbe por parte del gran país del norte.
La diferencia la encontramos en que el político argentino también miente pero, su mentira no es para un provecho general, que pueda beneficiar a la sociedad en el futuro inmediato, sino que para su provecho propio y/o para el contubernio que lo sostiene en el poder y le garantiza impunidad. Por lo tanto el político argentino en su afán de mantenerse en el poder, ya que es la única forma por la cual mantiene la impunidad, no tendrá empacho de mentir o crear diversos contubernios.

Aurelio Nicolella, nació en Lanús, Provincia de Buenos Aires, el día 11 de septiembre de 1962, es abogado.


NUEVA SECCIÓN DEL MAGAZINEOBSERVADOR:

LOS COMENTARIOS DEL LICENCIADO GIORGIO SARBESKY ROSSI



10 julio 2011

NO MUERE QUIEN AMA A SU PROJIMO


Por Aurelio Nicolella
DESPUES DE TANTOS AÑOS DE CAMINAR APRENDI QUE HAY UNA SOLA RELIGION, EL AMOR, HAY UN SOLO LENGUAJE, EL DEL CORAZON, HAY UNA SOLA RAZA, LA HUMANIDAD, HAY UN SOLO DIOS Y ESTA EN TODAS PARTES.
(Facundo Cabral 1937-2011).
Era mediodía cuando volví con mi esposa Maby de hacer las compras del fin de semana, y al prender el televisor, mientra ella iba a buscar la bandera para colocarla en el frente de la casa por los festejos del día de la independencia, no podía entender la noticia, mi capacidad de interpretación de lo que veía y escuchaba no me dejaba comprender las palabras que mis oídos escuchaban: sicarios, Guatemala, tiros, muerte, todo eso para decir que el más grande “Trovador” argentino había muerto en forma violenta en un país centroamericano, el mismo país que tiene identicos colores que la bandera argentina, fue chocante, se necesito mas de un par de minutos para caer en la cuenta que el destino prepara la muerte con ribetes totalmente incomprensibles para el ser humano.
E igualmente fueron minutos lo que se necesite para tratar de comprender porque a ese hombre que lo único que hacia era cantar y hablar de amor, paz, de un Dios generoso, lo hayan matado así.
La pregunta sigue siendo, ¿Por qué, porque él?, y la respuesta no esta y no estará porque el ser humano no quiere entender, no quiere escuchar a su semejante cuando este trata de aconsejar, de alentar y buscar un mundo mejor para vivir, y entonces eso es lo que pasa con la gente como Facundo, él pregonaba cosas como para que su prójimo reflexionara, “no estas deprimido, estas distraído” decía, dándonos a entender que hay tanto para hacer en tu semejante que la depresión pasa a ser una excusa para no comprometerte con el mundo en que vives, y por lo tanto la depresión no es una enfermedad, o cuando nos daba el consejo que "Llorar por la muerte es faltarle el respeto a la vida" no hace falta explicar nada, era tan sencillo en sus frases como en su vida como aquella vez que dijo "Puedo decir descaradamente que soy un tipo libre y feliz", la primera vez que la escuche esa frase admito que tarde minutos en poder concebirla, es muy fuerte y Facundo Cabral era ciertamente feliz, solo un hombre que sufrió la muerte de su esposa y su hija, que fue obligado a exiliarse a tierras extrañas por la persecución de la dictadura militar, que venció al cáncer, que siempre estuvo presto a ayudar, después de todo lo que tuvo que vivir y no guardar rencor y difundir a los cuatros vientos una proclama de amor y fe, ciertamente que era un hombre feliz.
Era una persona que lo que predicaba él lo practicaba por eso solía decir “¡Pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!”
Ahora vendrán investigaciones policiales que trataran de interpretar, el porque de este brutal homicidio, como si hubiera homicidios menos brutales en este mundo jaqueado por la maldad y la incomprensión, vendrán los homenajes, los discursos y hasta las calles y plazas con su nombre inmortalizándolo, se escucharan sus melodías, pero de una cosa puedo estar seguro que al Facundo Cabral nacido en La Plata, el que vivió en el sur del país, el que padeció persecución y sufrió la muerte de sus seres queridos, mas que los homenajes le gustaría que practicáramos lo que él pregonaba, amor comprensión y fe.
Mientras hoy la bandera celeste y blanca, que todos los años en las fiestas patrias aparece resplandeciente colgada del frente de mi casa, se vera distinta a otros años, hoy llevara un crespón negro en recordación del “Trovador” que no murió, porque no muere quién en su vida pensó y hablo a sus semejantes.
Aurelio Nicolella, nació en Lanús, Provincia de Buenos Aires, el día 11 de septiembre de 1962, es abogado.