Por Aurelio Nicolella
Todo comenzó como un grupo de bandoleros a lo Robin Hood, robando a los más ricos como los terratenientes sojeros y ganaderos para repartir el botín entre la población campesinada postergada del noreste del Paraguay.
Se trata del E.P.P. por sus siglas el Ejército del Pueblo Paraguayo, desde que surgieron en 1992 hasta la actualidad han ganado notoriedad, habían siendo un puñado de hombres y mujeres medio locos e idealistas, según las crónicas de los diarios del país guaraní de la época. Lo cierto es que se calcula que hoy superan la centena holgadamente, este es el gran problema de las autoridades paraguayas no hay información cierta, este grupo armado usa la táctica del camuflaje como dice el gobernador del departamento de San Pedro, Vicente Rodríguez, "De día se presentan como agricultores y trabajadores sencillos que se mezclan entre la población, por eso resulta difícil encontrarlos", señala el funcionario.
El E.P.P. se trata de una guerrilla con una Ideología marxista de orientación leninista, internacionalista, ambientalista y otros lo consideran que se halla dentro del espacio del “anarcocomunismo”.
Sus actividades van desde los secuestros de hacendados para reclamar dinero a cambio de la libertad de las personas, en algunas operaciones, junto a la extorsión de ganaderos, son consideradas las fuentes de ingresos de la guerrilla que ahora se estiman en US$3 millones, también la expropiación de bienes de consumo y atentados con explosivos contra bienes y personal del estado, hacen de la actividad de este grupo ilegal su accionar.
El mayor acto criminal perpetrado por esta fuerza ha sido el 27 de agosto de 2016 en dicha fecha perpetraron un atentado que le costó la vida a ocho militares, la peor matanza de soldados en los últimos años en ese país y en toda América del Sur. Por dicha acción subversiva perpetrada a 500 kilómetros al norte de Asunción, generó un fuerte rechazo en todo el país, disidentes del oficialismo y opositores reclamaron la renuncia del presidente Horacio Cartes y del ministro del Interior de Paraguay Francisco de Vargas.
Es por ello que existen analistas que sostienen que el E.P.P. ha pasado a una nueva etapa más orientada a las acciones militares en lugar de la obtención de recursos económicos, por medio de secuestros o amedrantamientos a la población rural.


