Páginas

29 enero 2017

MAURICIO Y SU 24 DE MARZO


Por Aurelio Nicolella


“Vamos a unir a todos los argentinos” Mauricio Macri en la campaña electoral de 2015.

Sin embargo un decreto de necesidad y urgencia de la semana pasada en vez de unir separo, es que la brecha de los derechos humanos, ese frente de batalla que abrió desde el comienzo de su gobierno el presidente Mauricio Macri, queriendo realizar una especie de revisionismo histórico sin decirlo, sobre derechos humanos, este sábado 28 de enero de 2017 la primera batalla la acaba de perder. Los analistas nos preguntamos qué hubiese pasado si solo el 2 de abril o el 20 de junio hubieran sido movibles como feriados nacionales, la contestación es nada, absolutamente nada, porque ambas fechas son importantes para la sociedad argentina una es contemporánea como la recuperación de las islas Malvinas, pero la gesta fue hecha por un gobierno “de facto”, léase la peor dictadura que existió en la República Argentina, fui parte de esa gesta ya que me encontraba bajo bandera haciendo el servicio militar.
El 20 de junio, en cambio, día de la Bandera o paso a la inmortalidad de su creador el abogado general Manuel Belgrano es una fecha que hasta hace poco argentinos embanderan sus balcones, hoy salvo si es época de mundial de futbol y la selección argentina participa en la gesta deportiva, la bandera flamea en los frentes de las casas.

Ambas fechas no tienen hoy la transcendencia del 24 de marzo, porque a los veteranos del 2 de abril durante todo el año seguimos homenajeando y reivindicando las islas australes como nuestra parte indivisible como territorio, pero es cierto debemos lidiar con una potencia extranjera el Reino Unido de la Gran Bretaña. El 20 de junio los argentinos que nos sentimos orgullosos de serlo con todos las virtudes y defectos seguimos teniendo presente que nuestra bandera con el sol de mayo es la insignia que nos guía entre las naciones del mundo, y nadie discute los valores de su creador ejemplo de prócer.

Pero con el 24 de marzo es otra la situación, sigue teniendo y tendrá por siempre en la vida de todos los argentinos una connotación especial, una fecha marcada a fuego.
Sociológicamente se puede decir que apreciar como muchos argentinos pensaban aquel 24 de marzo de 1976 es distinto a lo que piensan hoy, y eso es un factor interesante e importante, se llama aprender, es que en aquella época el desorden institucional de la democracia en la que estaba transitando la Argentina era débil y no tenía los elementos para revertir la situación, muchos creían que la solución era la fuerza apartándose de la institucionalidad.

Muchos de aquellos que respiraron aquella madrugada del 24 de marzo de 1976, sufrieron después el castigo “dantesco” de ver como sus libertades y sus derechos eran derogados, el silencio, y la pérdida del compromiso perdieron valor en una sociedad, cada ciudadano, pasó a ser habitante y debía cumplir con esos requisitos para seguir viviendo.