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14 agosto 2026

LA REVOLUCIÓN CUBANA Y LA PROMESA INCUMPLIDA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1940

 

LA REVOLUCIÓN CUBANA Y LA PROMESA INCUMPLIDA DE LA CONSTITUCIÓN DE 1940

Por Aurelio Nicolella

Uno de los aspectos menos difundidos sobre los orígenes de la Revolución Cubana es que, en sus primeros años, una de las principales banderas del movimiento encabezado por Fidel Castro Ruz (1926-1916) era la restauración de la Constitución de 1940, considerada por numerosos constitucionalistas como una de las cartas magnas más avanzadas de América Latina para su época.

Aquella Constitución, de orientación liberal y con un fuerte contenido social, había sido dejada de lado tras el golpe de Estado encabezado por Fulgencio Batista y Zaldívar (1901-1973) el 10 de marzo de 1952. Entre otras disposiciones, contemplaba la reforma agraria, derechos laborales, educación pública y diversas garantías sociales, por lo que simbolizaba para muchos cubanos el retorno al orden constitucional.

Tras el golpe militar, Batista anuló las elecciones previstas para ese año. Fidel Castro, que se había postulado como candidato a diputado por el Partido Ortodoxo, quedó impedido de acceder al Congreso. A partir de entonces inició una creciente oposición al régimen, que culminó con el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Detenido y posteriormente amnistiado, partió al exilio en México, donde reorganizó el movimiento que finalmente desembarcaría en Cuba a bordo del Granma.

En su alegato "La Historia me Absolverá" (1953), así como en otros documentos posteriores del Movimiento 26 de Julio, Fidel Castro sostuvo que uno de los objetivos fundamentales de la revolución era restablecer la Constitución de 1940 y convocar a elecciones libres una vez derrocado Batista. Sin embargo, ese compromiso nunca llegó a concretarse.

En aquellos primeros años, el movimiento revolucionario reunía dirigentes con trayectorias e ideas muy diversas. Junto a Fidel Castro participaron figuras como Camilo Cienfuegos Gorriarán (1932-1959), Frank País García (1934-1957), Abel Santamaría Cuadrado (1927-1953) y Huber Matos Benítez (1918-2014), mientras que Raúl Castro Ruz (1931) y Ernesto "Che" Guevara (1928-1967) mantenían una identificación más cercana con el marxismo. Diversos historiadores sostienen que el rumbo ideológico de la revolución fue modificándose progresivamente tras la toma del poder, especialmente en el contexto de la Guerra Fría y del creciente enfrentamiento con los Estados Unidos.

Durante los primeros meses del nuevo gobierno, Fidel Castro rechazó públicamente las acusaciones de que su revolución fuera comunista. El 19 de abril de 1959 afirmó que "el gobierno revolucionario no es comunista" y, durante su visita a Washington en ese mismo período, insistió en varias oportunidades en que la revolución tenía un carácter nacional y no respondía a doctrinas extremas.

Asimismo, resulta significativo que en "La Historia me Absolverá" no aparezcan referencias expresas al marxismo, al leninismo, al socialismo o al comunismo, circunstancia que ha dado lugar a diversas interpretaciones sobre la evolución política posterior del proceso revolucionario.

Con el paso de los años, el gobierno cubano adoptó oficialmente el marxismo-leninismo como doctrina del Estado y consolidó un sistema de partido único. Desde una perspectiva crítica, puede sostenerse que aquel proyecto inicial de restaurar la Constitución de 1940 y convocar a elecciones libres quedó definitivamente desplazado por un modelo político distinto al anunciado durante la lucha contra Batista.

Más de seis décadas después, el debate continúa abierto entre historiadores y politólogos: para algunos, la revolución modificó su rumbo como consecuencia de las circunstancias internacionales; para otros, esa transformación respondió a una decisión política de su conducción. Lo indiscutible es que la restauración de la Constitución de 1940, presentada como uno de los objetivos iniciales del movimiento revolucionario, nunca llegó a materializarse.

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