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11 septiembre 2026

CUANDO LA TELEVISION IMPULSA EL TURISMO: EL FENOMENO TURCO


CUANDO LA TELEVISION IMPULSA EL TURISMO: EL FENOMENO TURCO


Por Aurelio Nicolella

 

El fenómeno audiovisual de las películas, miniseries y, especialmente, de las telenovelas turcas constituye uno de los casos más exitosos de utilización de la industria cultural como herramienta de promoción internacional. Turquía ha logrado convertir a sus producciones televisivas en un poderoso instrumento de "soft power", proyectando una imagen atractiva de su historia, su cultura y, sobre todo, de su principal ciudad: Estambul.

Durante las dos últimas décadas, las denominadas dizi (series turcas) conquistaron los mercados de América Latina, Europa, Medio Oriente, África y Asia. Este éxito no solo generó importantes ingresos por la venta de derechos televisivos, sino que despertó en millones de espectadores el deseo de conocer personalmente los escenarios donde transcurren las historias. Diversas investigaciones académicas confirman que las series turcas incrementan la intención de viajar a Turquía y fortalecen la imagen del país como destino turístico.

Estambul o cualquier ciudad turca que aparezca en dichas producciones La ciudad nunca aparece como un simple decorado. La fotografía destaca sus paisajes, su patrimonio arquitectónico y la convivencia entre tradición y modernidad, despertando la curiosidad del espectador.

Los especialistas denominan este fenómeno “film-induced tourism” o turismo cinematográfico, es decir, el incremento del turismo motivado por películas y series.

Turquía comprendió rápidamente el potencial de este recurso: las producciones muestran permanentemente paisajes de enorme belleza;

presentan una gastronomía atractiva, exhiben costumbres locales, promueven indirectamente el idioma turco haciendo con ello que fortalezca la imagen internacional del país.

Estudios realizados con turistas de países árabes, Italia, Egipto e Indonesia concluyen que las series influyen de manera significativa en la decisión de viajar a Turquía.

Lejos de ser un fenómeno casual, es una estrategia de estatal, la exportación de producciones audiovisuales forma parte de una estrategia de posicionamiento internacional.

Hoy Turquía figura entre los principales exportadores mundiales de ficción televisiva, y sus series funcionan como verdaderas embajadoras culturales. Las imágenes transmiten un país moderno, seguro, sofisticado y con una extraordinaria riqueza histórica.

Un ejemplo de ello es “La apuesta de mi vida” (título original: Hayatımın Aşkı) es una serie turca que combina comedia, romance y misterio, creada por Deniz Akçay y disponible en Netflix. Con una temporada de ocho episodios, la producción ofrece una historia ágil, personajes carismáticos y una cuidada realización, elementos que caracterizan a muchas de las exitosas ficciones turcas que han conquistado audiencias en todo el mundo.

Uno de los mayores atractivos de la serie es su extraordinario despliegue visual. Además de mostrar algunos de los rincones más emblemáticos de Estambul, la historia transcurre en idílicos pueblos costeros del mar Egeo y del mar de Mármara, donde las calles empedradas, los pequeños puertos, las casas tradicionales de fachadas blancas, los cafés frente al mar y las aguas cristalinas crean escenarios de gran belleza.

Estos paisajes, cuidadosamente fotografiados, transmiten una sensación de tranquilidad y encanto que invita al espectador a descubrir una Turquía diferente, alejada de las grandes metrópolis.

La serie confirma, una vez más, cómo el audiovisual turco se ha convertido en una poderosa herramienta de promoción turística. Sin recurrir a la publicidad tradicional, cada episodio exhibe la riqueza paisajística, cultural y arquitectónica del país, despertando el interés por recorrer tanto la vibrante Estambul como esos pequeños pueblos costeros que parecen detenidos en el tiempo y que constituyen algunas de las joyas menos conocidas de Turquía.

En América Latina el fenómeno alcanzó dimensiones extraordinarias, series como: Las mil y una noches, El Sultán, Fatmagül, Kara Para Aşk, Erkenci Kuş. Obtuvieron niveles de audiencia comparables con las tradicionales telenovelas latinoamericanas. Como consecuencia, numerosas agencias comenzaron a ofrecer recorridos por los escenarios donde fueron filmadas estas producciones, especialmente en Estambul.

La conclusión es que Turquía ha demostrado que una industria audiovisual sólida puede convertirse en una de las herramientas de promoción turística más eficaces del siglo XXI. A través de sus películas y, sobre todo, de sus exitosas series televisivas, ha logrado transformar a Estambul en un símbolo mundial de belleza, historia y modernidad.

Millones de espectadores descubren la ciudad primero desde la pantalla y, posteriormente, deciden recorrer sus calles, navegar el Bósforo o visitar sus monumentos. En este sentido, las producciones turcas no solo entretienen: construyen una poderosa imagen internacional del país y convierten a la ficción en un motor del turismo, la cultura y la economía.