EL
LANUSENSE QUE SE DIVORCIÓ DE LA FORTUNA DE PICASSO
Rafael
López-Cambil: de las calles de Lanús y Monte Chingolo al matrimonio con Paloma
Picasso y a uno de los divorcios más millonarios de la historia
Por Aurelio Nicolella
Hay historias
que parecen inventadas por un guionista. Un muchacho que pasó su infancia en
Lanús, que recorría Monte Chingolo cazando ranas, que participó en los
comienzos del rock argentino y que terminó en París vinculado al mundo del
teatro de vanguardia. Allí conoció a la hija de Pablo Picasso.
Se llamaba
Rafael López-Sánchez, aunque internacionalmente sería conocido como Rafael
López-Cambil.
Y muchos años
después su nombre volvería a aparecer en los diarios de todo el mundo, pero
esta vez por una razón extraordinaria: su divorcio de Paloma Picasso, hija del
célebre pintor malagueño.
Fue un
divorcio que la prensa británica llegó a llamar “el divorcio del siglo”.
Y detrás de
aquella espectacular batalla judicial había una historia todavía más
sorprendente: la de un hombre nacido en la Argentina que había abandonado
parcialmente su carrera artística para convertirse en una pieza fundamental del
imperio comercial construido alrededor del nombre Picasso.
La historia
lanusense de Rafael López-Sánchez está documentada por la Universidad Nacional
de Lanús.
La
publicación Viento Sur, de la UNLa (Universidad Nacional de Lanús), recuerda que
López Sánchez fue uno de los fundadores del histórico sello discográfico
Mandioca, fundamental en los primeros años del rock argentino, y señala que
pasó su infancia en la zona de Madariaga y 9 de Julio, además de recordar que
iba a cazar ranas a Monte Chingolo.
Debemos que
agregar que ya adulto no era, por lo tanto, un desconocido dentro del ambiente
cultural argentino.
Junto con
Jorge Álvarez, Pedro Pujó y Javier Arroyuelo, López Sánchez participó en la
creación de Mandioca, sello que dio espacio a artistas que luego serían
fundamentales para la historia del rock nacional, entre ellos Manal, Moris,
Miguel Abuelo y Vox Dei.
Pero su
destino estaba en otra parte.
París. En la
capital francesa, López-Sánchez desarrolló una actividad teatral vinculada a la
vanguardia artística.
Fue allí
donde conoció a Paloma Picasso, hija de Pablo Picasso y de la pintora Françoise
Gilot.
La relación
comenzó en los años setenta y la pareja terminó casándose en 1978, en una boda
que reunió a buena parte de la elite artística y de la moda parisina.
Entre los
protagonistas de aquella celebración estuvieron nombres como Yves Saint Laurent
y Karl Lagerfeld.
Paloma,
además, no era simplemente la hija de Picasso, era una mujer que estaba
construyendo su propio nombre en el mundo del diseño, la joyería y osteriormente
de los perfumes y los artículos de lujo.
Y Rafael iba
a tener un papel decisivo en ese proceso.
Con el paso
de los años, López-Cambil dejó en segundo plano su actividad teatral y se
convirtió en socio, representante y colaborador empresarial de su esposa.
En 1988, “Los
Angeles Times” describía a la pareja como un verdadero equipo empresarial.
El diario señalaba que López-Cambil era su manager y que intervenía
activamente en la construcción de la imagen y de la expansión comercial de
Paloma Picasso.
La propia
Paloma reconocía la importancia de Rafael en el desarrollo de su carrera. La
prensa de la época llegó a recoger que lo consideraba el “arquitecto” de
su carrera, una expresión que adquiría particular relevancia porque no se
refería únicamente a su vida personal, sino también a su actividad profesional
y empresarial.
Ese
reconocimiento resultaría fundamental años después, cuando el matrimonio llegó
a su fin. López-Cambil podía sostener que su participación en el crecimiento de
la marca Paloma Picasso no había sido la de un simple acompañante, sino la de
un colaborador y socio que había dedicado años de su vida a la expansión de
aquellos negocios. La afirmación de que había sido una figura decisiva en la
construcción del imperio comercial constituiría, precisamente, uno de los
argumentos centrales de sus posteriores reclamos económicos.
Así, aquello
que durante los años de matrimonio podía aparecer como una colaboración entre
marido y mujer adquirió otra dimensión cuando llegó la separación: ¿cuánto
valía económicamente la contribución de Rafael López-Cambil a una fortuna que,
según las estimaciones de la época, ¿había alcanzado dimensiones
extraordinarias?
Esa fue una
de las preguntas que terminarían llevando el conflicto a los tribunales. Según The
Guardian, en 1994 Paloma le concedió a Rafael la mitad del negocio que
habían construido juntos, empresa cuyo volumen de operaciones superaba entonces
los 130 millones de libras esterlinas anuales.
Así, aquel
muchacho que había pasado su infancia en Lanús había terminado convertido en un
hombre de negocios integrado en uno de los nombres más poderosos del mundo del
arte y de la moda.
Pero todavía
faltaba el capítulo más increíble, el final del matrimonio.
En 1995,
después de diecisiete años de matrimonio, Paloma y Rafael decidieron separarse.
Al principio
ambos aseguraron que continuarían siendo amigos y que seguirían vinculados a
sus negocios.
Pero la
situación cambió.
El divorcio
terminó convirtiéndose en una batalla judicial internacional de enormes
dimensiones.
Y Rafael
López-Cambil no estaba dispuesto a marcharse con las manos vacías.
En febrero de
1999, cuando el caso estaba a punto de llegar a la Alta Corte de Justicia de
Londres, el diario español El País informó que López-Cambil reclamaba
250 millones de libras esterlinas.
La razón de
su demanda era clara: sostenía que había contribuido activamente a la
construcción de la fortuna de Paloma Picasso y que había sacrificado su propia
carrera para dedicarse a la expansión de los negocios de su esposa.
La fortuna de
Paloma era estimada entonces en cifras extraordinarias.
Algunos
cálculos periodísticos llegaron a situar su fortuna en torno a los 500 millones
de libras esterlinas. Una cifra descomunal, casi imposible de imaginar, que
alimentó durante años las especulaciones sobre el verdadero alcance de su
riqueza. Pero la realidad permaneció envuelta en un halo de misterio: nadie
supo jamás con certeza cuánto dinero había acumulado realmente. Sin incluir varios
negocios y la importante colección de obras de su padre que había heredado,
Paloma.
Pero el
reclamo de López-Cambil no terminaba allí, también quería parte de los Picasso (*).
Uno de los
aspectos más sorprendentes del litigio fue su pretensión sobre la colección
artística heredada por Paloma.
Según The
Guardian, López-Cambil había reclamado la mitad de la colección de obras de
arte que Paloma había recibido de su padre, colección que entonces era estimada
en más de 400 millones de libras esterlinas.
Aquello
significaba que el pleito no estaba discutiendo solamente dinero.
Estaba en
juego una parte de la propia herencia artística de Pablo Picasso.
La colección
comprendía pinturas y otras obras de un valor incalculable, tanto económico
como histórico.
Y entonces
ocurrió lo inesperado. Cuando el proceso estaba a punto de comenzar en Londres,
las partes llegaron a un acuerdo privado.
El juicio no
se realizó. Los detalles económicos completos del acuerdo nunca fueron hechos
públicos.
Por eso es
incorrecto afirmar categóricamente cuánto recibió Rafael López-Cambil.
Lo que sí
sabemos es que abandonó su reclamo sobre la mitad de la colección artística de
Picasso y que el conflicto terminó mediante un acuerdo económico privado.
Algunas
publicaciones de la época difundieron cifras extraordinarias.
El diario
ruso Kommersant, por ejemplo, afirmó que el acuerdo habría implicado una
suma de al menos 100 millones de dólares, aunque esa cifra no fue confirmada
oficialmente por las partes.
Otros medios
hablaron de cifras todavía mayores.
Pero el dato
jurídicamente más prudente es otro: el monto definitivo del acuerdo permaneció
confidencial.
La prensa
británica bautizó el proceso como “el divorcio del siglo”.
Y no era una
exageración periodística menor.
The Guardian
informó que el litigio había involucrado abogados de Inglaterra, Estados
Unidos, Francia, Suiza, Países Bajos, las Antillas y la Isla de Man, y que los
costos legales habían superado los 10 millones de libras esterlinas.
El mismo
periódico señaló que, antes del acuerdo, López-Cambil había llegado a reclamar
una participación en una colección de Picasso valuada en cientos de millones de
libras.
La dimensión
económica del litigio era sencillamente extraordinaria.
Una pregunta
ronda por el conurbano bonaerense y de aquellos que conocen su historia ¿Fue
Rafael López-Cambil el Lanusense más rico del mundo?
Probablemente
nunca podamos responder esa pregunta en términos estadísticos.
No existe un
ranking histórico que permita establecer quién fue exactamente el ciudadano
nacido o criado en Lanús que alcanzó la mayor fortuna.
Pero sí
podemos afirmar algo mucho más interesante y documentable:
Rafael
López-Cambil fue un hombre nacido y criado en el ámbito de Lanús que llegó a
protagonizar uno de los divorcios más millonarios y célebres de la historia
contemporánea.
La propia
Universidad Nacional de Lanús lo incluye entre los personajes vinculados a la
historia de la ciudad y recuerda su infancia en el barrio y sus incursiones por
Monte Chingolo.
Y cuando
llegó el momento de su divorcio, su nombre apareció en diarios de Argentina,
España, Reino Unido, Estados Unidos, Francia y otros países.
No por ser
simplemente el marido de una Picasso.
Sino porque
había participado activamente en la construcción del imperio comercial de
Paloma Picasso.
La historia
de Rafael López-Cambil, (Rafael López-Sánchez) tiene, en definitiva, todos los elementos de
una novela: Un niño de Lanús, Un joven
vinculado al nacimiento del rock argentino. Un dramaturgo que llega a París. Una
relación con la vanguardia artística, El encuentro con la hija de Pablo Picasso,
Una boda rodeada de las grandes figuras de la moda. Un imperio internacional de
perfumes, joyas y artículos de lujo, Y finalmente, un divorcio cuya dimensión
económica hizo que los principales periódicos del mundo hablaran de él.
Quizá por eso
su historia merece ser recuperada.
Porque detrás
del nombre de Paloma Picasso hubo durante años un argentino que prácticamente
desapareció de nuestra memoria colectiva. Y ese argentino había salido de
Lanús. Rafael López-Cambil, nacido Rafael López-Sánchez.
El hombre de
Lanús que llegó a París.
El hombre que
ayudó a construir el imperio de Paloma Picasso.
Y el hombre
que, al terminar aquel matrimonio, protagonizó uno de los divorcios más
extraordinarios de la historia.
La historia
no se termina en los estrados judiciales de Londres, en 2017, la investigación
periodística de los “Paradise Papers” permitió conocer nuevos detalles
sobre la administración de la herencia artística de Paloma.
Según la
documentación difundida por “laSexta”, medio español, Paloma había
gestionado parte de su patrimonio artístico mediante una estructura constituida
en Bermudas.
En la cúspide
se encontraba un “trust” y debajo una sociedad denominada “Artvest”,
relacionada con la venta de determinadas obras.
Lo
particularmente llamativo es que la estructura había sido creada junto con su
entonces marido, Rafael López-Cambil.
Según los
documentos citados por la investigación, el Bermuda Trust había sido
constituido en 1982 y estaba relacionado con la administración de las obras de
arte heredadas por Paloma.
Esto
demuestra que Rafael no fue un personaje completamente ajeno a la
administración de aquella fortuna.
Por el
contrario, durante el matrimonio estuvo involucrado en estructuras
empresariales y patrimoniales relacionadas con el patrimonio de Paloma.
La historia
adquiere así una dimensión todavía más interesante.
Pablo Picasso
murió en 1973, su nombre continuó generando una enorme riqueza después de su
muerte. Paloma heredó una parte importante de aquel patrimonio.
Pero también
construyó una fortuna propia, sus joyas, sus perfumes, los productos de belleza,
los acuerdos comerciales, la relación con Tiffany, su marca internacional.
Y detrás de
buena parte de esa expansión estuvo Rafael López-Cambil.
Cuando ambos
se separaron, por lo tanto, la discusión no era solamente matrimonial. Era
también empresarial.
Hay historias
que parecen imposibles, y esta es una de ellas, unn hombre nacido en Argentina,
un niño de Lanús. No sabemos exactamente cuánto dinero terminó recibiendo. No
sabemos públicamente cuál fue el contenido completo del acuerdo.
No sabemos
cuánto de aquel patrimonio permaneció en sus manos después de la separación.
Pero sí
sabemos algo: durante algunos años, un hombre que había salido de Lanús estuvo
sentado frente a una de las mayores fortunas privadas vinculadas al nombre
Picasso.
Y cuando el
matrimonio terminó, salió de aquella historia con una fortuna que las fuentes
periodísticas de la época situaron en cifras extraordinarias.
Esa es la
historia del lanusense que llegó a disputar los millones de Picasso.
Del barrio de
Lanús a disputar una fortuna de cientos de millones de libras: la increíble
historia de Rafael López-Cambil, el argentino que se casó con la hija de
Picasso.
Después de
aquel espectacular divorcio, Rafael López-Cambil prácticamente desapareció de
la escena pública. Las últimas referencias periodísticas lo situaban en
Londres, o viviendo en alguna localidad del suburbio de París, pero su
residencia actual permanece, hasta hoy, envuelta en el misterio.
Hoy,
Rafael López-Cambil (Rafael López-Sánchez) tendría alrededor de 79 años. Hace
décadas que su nombre dejó de ocupar las páginas de los grandes diarios.
¿Dónde
estará aquel muchacho que alguna vez recorrió las calles de Lanús y Monte
Chingolo, sin imaginar que el destino lo llevaría a París, al mundo de Picasso
y a protagonizar uno de los divorcios más millonarios de la historia? Tal vez,
en algún rincón del mundo, conserve todavía el recuerdo de aquel Lanús de su
infancia. Y quién sabe… quizá alguna vez haya vuelto, silenciosamente, a su
tierra natal.
(*) LA
HERENCIA DE PABLO PICASSO
Paloma había recibido de su padre una importantísima colección de obras de arte. Según las informaciones publicadas durante el litigio, la colección comprendía miles de piezas.
El País hablaba de aproximadamente 2.000 cuadros y 7.000 dibujos pertenecientes a la herencia de Pablo Picasso. Pero The Guardian publicó una cifra todavía más impresionante.
Según el
diario británico, López-Cambil había reclamado la mitad de la colección de
obras de Picasso heredada por Paloma, estimada entonces en hasta 400 millones
de libras.
Aquello
transformaba el divorcio en algo completamente diferente.
Ya no se
discutía solamente cuánto dinero debía recibir un cónyuge.
Se estaba
discutiendo quién tendría derecho sobre una parte de una colección de obras del
propio Pablo Picasso.

1 comentario:
Que increíble historia protagonizada por un lanusense. Excelente.historia
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