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24 septiembre 2026

UNA FORMA DIFERENTE DE INFORMAR Y ENTRETENER


UNA FORMA DIFERENTE DE INFORMAR Y ENTRETENER


Por Aurelio Nicolella.

Para muchos argentinos que seguían la radio y la televisión uruguayas desde la otra orilla del Río de la Plata, los informativos orientales tenían un estilo muy distinto al que predominaba en nuestro país.

Los noticieros uruguayos privilegiaban la sobriedad. La presentación de las noticias era pausada, con locutores de tono sereno, escasa gesticulación y un lenguaje preciso. El protagonismo recaía en la información y no en quien la transmitía.

En la radio ocurría algo similar. Los servicios informativos de Radio Sarandí, Radio Carve, Radio Oriental y El Espectador se caracterizaban por la credibilidad de sus periodistas y por una lectura clara y ordenada de las noticias. Las voces de sus locutores eran inconfundibles y transmitían una sensación de cercanía y confianza que conquistó también a numerosos oyentes argentinos.

Mientras algunos medios argentinos comenzaban a incorporar un ritmo más vertiginoso y opinativo, buena parte del periodismo uruguayo mantenía un estilo clásico, donde la noticia ocupaba el centro de la escena y el periodista asumía un papel más discreto.

Esa diferencia llamó la atención de muchos televidentes y oyentes argentinos que, gracias a una antena orientada hacia Montevideo o a una radio de buena sensibilidad, descubrieron otra manera de hacer periodismo.

No era mejor ni peor: era distinta. Y precisamente esa identidad propia fue la que convirtió a los informativos uruguayos en una referencia para miles de personas que, desde la Argentina, encontraban en aquellas voces y en aquellos rostros una forma serena y confiable de conocer la actualidad.

Cuando la verdad también llegaba desde la otra orilla

Hubo un tiempo en que miles de argentinos buscaban las noticias mirando hacia el Uruguay.

Durante los años de la censura y el fuerte control de la información en la Argentina, especialmente entre 1976 y 1983, numerosas personas sintonizaban emisoras uruguayas para conocer otra versión de la actualidad. La radio se convirtió en un puente invisible que cruzaba el Río de la Plata llevando noticias, análisis y testimonios que muchas veces no encontraban espacio en los medios argentinos.

En ese escenario, Radio Colonia alcanzó una dimensión extraordinaria. Gracias a la potencia de su señal, sus informativos y programas periodísticos eran escuchados en gran parte del territorio argentino. Para miles de oyentes, representó una fuente alternativa de información y un espacio donde podían escuchar voces diferentes a las difundidas por los medios sometidos al control oficial, así se enteraban de los cambios de gobiernos y de la guerra de Malvinas.

Junto a Radio Colonia, también se destacaban CX 8 Radio Sarandí, CX 16 Radio Carve, CX 12 Radio Oriental y CX 14 El Espectador, cuyas transmisiones llegaban con claridad al litoral argentino y, en muchas ocasiones, también al Área Metropolitana de Buenos Aires.

La televisión ofrecía una experiencia similar. Quienes lograban captar Canal 4, Canal 10, Teledoce o Canal 5 SODRE encontraban noticieros con un estilo diferente: presentadores sobrios, menos espectacularización, mayor espacio para el análisis y un ritmo pausado que privilegiaba la información por sobre el impacto.

Para muchos argentinos, aquellos medios uruguayos no solo representaban otra manera de hacer periodismo. Eran también una ventana abierta al mundo cuando las ventanas de su propio país estaban parcialmente cerradas.

La historia de la radio y la televisión rioplatenses demuestra que el Río de la Plata nunca fue una barrera para la información. En tiempos difíciles, fue un puente por el que viajaban noticias, ideas y voces que ayudaron a miles de personas a comprender mejor la realidad.

Una curiosidad que sorprendía a los argentinos

Entre las muchas particularidades de la radio uruguaya, una de las más recordadas fue el tradicional espacio "Elija su canción" de Radio Monte Carlo.

Para miles de oyentes argentinos resultaba llamativo escuchar cómo las personas llamaban a la emisora para dedicar una canción a un familiar, un amigo o un ser querido, acompañándola con un mensaje que luego era leído al aire por el locutor.

En una época sin teléfonos celulares, internet ni redes sociales, aquellas dedicatorias se convertían en un verdadero puente de comunicación entre personas de distintas ciudades e incluso de ambas orillas del Río de la Plata. Era un formato sencillo, cercano y profundamente humano, que con el paso del tiempo se transformó en una de las marcas más entrañables de la radio uruguaya.

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