UNA FORMA DIFERENTE DE INFORMAR Y ENTRETENER
Por Aurelio Nicolella.
Para muchos argentinos que seguían la radio y la televisión uruguayas desde la otra orilla del Río de la Plata, los informativos orientales tenían un estilo muy distinto al que predominaba en nuestro país.
Los noticieros uruguayos
privilegiaban la sobriedad. La presentación de las noticias era pausada, con
locutores de tono sereno, escasa gesticulación y un lenguaje preciso. El
protagonismo recaía en la información y no en quien la transmitía.
En la radio ocurría algo similar.
Los servicios informativos de Radio Sarandí, Radio Carve, Radio Oriental y El
Espectador se caracterizaban por la credibilidad de sus periodistas y por una
lectura clara y ordenada de las noticias. Las voces de sus locutores eran
inconfundibles y transmitían una sensación de cercanía y confianza que
conquistó también a numerosos oyentes argentinos.
Mientras algunos medios
argentinos comenzaban a incorporar un ritmo más vertiginoso y opinativo, buena
parte del periodismo uruguayo mantenía un estilo clásico, donde la noticia
ocupaba el centro de la escena y el periodista asumía un papel más discreto.
Esa diferencia llamó la atención
de muchos televidentes y oyentes argentinos que, gracias a una antena orientada
hacia Montevideo o a una radio de buena sensibilidad, descubrieron otra manera
de hacer periodismo.
No era mejor ni peor: era
distinta. Y precisamente esa identidad propia fue la que convirtió a los
informativos uruguayos en una referencia para miles de personas que, desde la
Argentina, encontraban en aquellas voces y en aquellos rostros una forma serena
y confiable de conocer la actualidad.
Cuando la verdad también
llegaba desde la otra orilla
Hubo un tiempo en que miles de
argentinos buscaban las noticias mirando hacia el Uruguay.
Durante los años de la censura y
el fuerte control de la información en la Argentina, especialmente entre 1976 y
1983, numerosas personas sintonizaban emisoras uruguayas para conocer otra
versión de la actualidad. La radio se convirtió en un puente invisible que
cruzaba el Río de la Plata llevando noticias, análisis y testimonios que muchas
veces no encontraban espacio en los medios argentinos.
En ese escenario, Radio Colonia
alcanzó una dimensión extraordinaria. Gracias a la potencia de su señal, sus
informativos y programas periodísticos eran escuchados en gran parte del
territorio argentino. Para miles de oyentes, representó una fuente alternativa
de información y un espacio donde podían escuchar voces diferentes a las
difundidas por los medios sometidos al control oficial, así se enteraban de los
cambios de gobiernos y de la guerra de Malvinas.
Junto a Radio Colonia, también se
destacaban CX 8 Radio Sarandí, CX 16 Radio Carve, CX 12 Radio Oriental y CX 14
El Espectador, cuyas transmisiones llegaban con claridad al litoral argentino
y, en muchas ocasiones, también al Área Metropolitana de Buenos Aires.
La televisión ofrecía una
experiencia similar. Quienes lograban captar Canal 4, Canal 10, Teledoce o
Canal 5 SODRE encontraban noticieros con un estilo diferente: presentadores
sobrios, menos espectacularización, mayor espacio para el análisis y un ritmo
pausado que privilegiaba la información por sobre el impacto.
Para muchos argentinos, aquellos
medios uruguayos no solo representaban otra manera de hacer periodismo. Eran
también una ventana abierta al mundo cuando las ventanas de su propio país
estaban parcialmente cerradas.
La historia de la radio y la
televisión rioplatenses demuestra que el Río de la Plata nunca fue una barrera
para la información. En tiempos difíciles, fue un puente por el que viajaban
noticias, ideas y voces que ayudaron a miles de personas a comprender mejor la
realidad.
Una curiosidad que sorprendía
a los argentinos
Entre las muchas particularidades
de la radio uruguaya, una de las más recordadas fue el tradicional espacio
"Elija su canción" de Radio Monte Carlo.
Para miles de oyentes argentinos
resultaba llamativo escuchar cómo las personas llamaban a la emisora para
dedicar una canción a un familiar, un amigo o un ser querido, acompañándola con
un mensaje que luego era leído al aire por el locutor.
En una época sin teléfonos
celulares, internet ni redes sociales, aquellas dedicatorias se convertían en
un verdadero puente de comunicación entre personas de distintas ciudades e
incluso de ambas orillas del Río de la Plata. Era un formato sencillo, cercano
y profundamente humano, que con el paso del tiempo se transformó en una de las
marcas más entrañables de la radio uruguaya.

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