"La libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía" José Marti, político liberal, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano.

IL BUONO, IL BRUTTO, IL CATTIVO



Por Octavio Daniel Curto (*)

Uno de los más obvios lugares comunes es el que dice que la realidad supera a la ficción. Y es cierto, aunque lo que nadie dice es que cuando la realidad imita a la ficción, aquella se convierte en un engendro deforme que asusta hasta al más valiente.

Uno de los dos géneros cinematográficos que Hollywood popularizó más en el mundo durante las décadas de 1920, 1930 y 1940 fue el del western, hasta que éste comenzó a declinar en la posguerra, quedando relegado al olvido (como grandes superproducciones), salvo por algunas series televisivas populares en la década de 1950 tales como “Caravana”, “Rin Tin Tin” o “El hombre del rifle”. 

Pero las “películas de vaqueros” podían dar todavía mucho, y de ello se dieron cuenta los italianos quienes a lo largo de las décadas de 1960 y 1970, con películas propias, relanzaron el género que fue rebautizado a nivel mundial como spaghetti western. Este relanzamiento comenzó casi como una parodia del héroe de las películas americanas el cual era totalmente bueno, honesto, ético, respetuoso de la vida humana hasta la exageración, limpio y hasta perfectamente afeitado y peinado con gomina durante casi todo el film; sus equivalentes italianas mostraban personajes que no eran héroes, sino hombres comunes que hacían lo necesario para sobrevivir (incluso matar, hiciera falta o no), moralmente ambiguos y bastante sucios, como se esperaría de las normas de higiene del Viejo Oeste en el siglo XIX.

Uno de los mejores filmes, no sólo de esta clase, sino de todos los tiempos, fue “Il buono, il brutto, il cattivo” del año 1966, con música y dirección del legendario Ennio Morricone y el mítico Sergio Leone respectivamente. El título, traducido literalmente, significa: “El bueno, el feo, el malo”, aunque en Latinoamérica fue conocida con el de El bueno, el malo y el feo, protagonizada por Clint Eastwood (como Rubio o “el bueno”), Lee Van Cleef (como Sentencia o “el malo”) y Eli Wallach (como Tuco o “el feo”).

EVOCAN AL AUTOR DE "EL GATOPARDO"

El mundo literario italiano y del mundo recuerda en estos días a Giuseppe Tomasi di Lampedusa, muerto hace 60 años en Roma y autor de "El Gatopardo", una de las novelas europeas clave del '900 y primer "best-seller" en la historia de la literatura de la Península.

Tomasi di Lampedusa, que se definía "escritor, pero de profesión príncipe", era un noble siciliano -había nacido en Palermo- taciturno y solitario, quien logró ganar el más importante premio literario italiano, el "Strega", en el 1959, dos años después de morir (el 23 de julio del 1957).

Su título de nobleza era sin duda largo y lleno de referencias históricas, visto que tenía, entre otros títulos, los de "Duque de Palma, Príncipe de Lampedusa, Barón de la Torretta". Mientras prestaba servicio como oficial de artillería fue capturado por los austriacos en Caporetto (batalla del 1917, durante la Primera Guerra Mundial), llevado por el enemigo a Hungría, desde donde regresó a pie a Italia tras lograr huir del lugar donde había sido encarcelado.

Se casó con una mujer que estudiaba psicoanálisis, Alexandra Wolff Somtersee, de la que se separó. A lo largo de toda su vida estuvo al frente de la empresa agrícola familiar, además de ser presidente en Sicilia de la Cruz Roja italiana.

Comenzó a escribir el que se habría de convertir en una obra de arte tras un encuentro con el poeta Eugenio Montale (Nobel de literatura en el 1975) y la novelista Maria Bellonci.

COPIAN Y COPIAN MAL


Por Mario Bedoya (*)

En estos días la prensa económica argentina se hace eco del supuesto milagro económico israelita, y, entonces aparecen nombres como Michael Peter Bruno, economista israelí, Cambiemos en el poder en la República Argentina viene estudiando afanosamente y presentándolo como una opción al estancamiento de la economía argentina.

Debemos ir hacia la historia para comprender este fenómeno de milagro israelí, en la década del 80 Israel sufrió una crisis económica producto de los cambios que se venían dando en el mundo, el neoliberalismo se imponía por medio de Ronald Reagan a su socio estratégico Estados Unidos de América, la teoría neoliberal de un estado pequeño hacía hincapié y ello perjudicaba a la economía de Israel siempre sostenida por el giro de millones de dólares del país del norte, ese Israel vale la pena aclarar vivía de esos dólares nada se producía en Israel, productos y mercaderías venían importadas a los puertos de Haifa o Eliat y el gasto militar en defensa fue altísimo.

Es así que en los ochenta el alto déficit fiscal, endeudamiento y creciente gasto público, sumado a la alta inflación llevaron al país a la ruina económica; el mismo problema que sufre hoy la Argentina.

La fórmula que aplico Michael Bruno, en Israel fue reducción del gasto público, freno al aumento continuo de los salarios, fin de la monetización de deuda pública, reorientación de la política cambiaria, flexibilización laboral.

Así la deuda externa israelí decayó enormemente, el secreto de cualquier política económica es no endeudarse, lo contrario a lo que el gobierno argentino hace.

Además sabemos muy bien que Argentina no es Israel. Mientras el estado israelí guarda hasta el último dólar, nosotros pedimos prestado. Mientras ellos le apuestan a inversiones seguras nosotros vamos por la timba (y siempre gana la banca). Sencillo mientras que haya sectores que quieren vivir del trabajo ajeno seguiremos siendo un país de la periferia y nuestros trabajadores serán esclavos que trabajan para que otra clase muy selecta gaste y guarde sus millones en paraísos fiscales. El israelí piensa en Israel, el argentino de clase alta y media alta piensa en EEUU. Esa es la diferencia es una de las grandes diferencias.

El ejemplo que hoy se pretende importar de Medio Oriente, no nos hace ir tan lejos como Israel, simplemente pregunten lo que hacen los vecinos como Chile, Uruguay y hasta Bolivia, estos países limítrofes y sudamericanos tienen inflación bajísima, que hace que sus economías crezcan, a la inversa de la argentina.

En Argentina se aposto a cientos de miles de planes “No Trabajar” desde años y años que destruyeron la cultura del trabajo, cuando esos planes deberían haber sido transitorios terminaron siendo eternos, más de un millón de jubilados que casi no hicieron aportes, la limosna Universal por Hijo que, estadísticamente, NO dio resultado ya que NO hay más escolarización controlada ni mejora alguna en la Educación, por parte del gobierno macrista. La presión impositiva gigante, hace imposible la inversión genuina de particulares, ello nos conduce a una ruina que estamos pronto a vivir.

AUNQUE NOS INTERFIERAN

CARTA ABIERTA DE UNA JUEZA DE MENORES A JORGE LANATA


Reproducimos la carta abierta dirigida por la Dra. María Dolores Guarrochena al periodista Jorge Lanata.



CARTA ABIERTA DE UNA JUEZA DE MENORES A JORGE LANATA

Por María Dolores Aguirre Guarrochena (*)

Estimado Sr. Lanata: Soy Jueza de Menores de la Ciudad de Rosario y todas las personas que me conocen saben que siempre mantengo un perfil bajo, evitando la exposición mediática no sólo personal sino, fundamentalmente, la de todos aquellos adolescentes que por alguna razón transitan por la oficina donde trabajo.

No obstante ello, estimo justo y adecuado referirme públicamente a la cobertura que Usted hizo respecto de una persona menor de edad, quien durante un reportaje se autoincriminó por varios delitos, algunos especialmente graves.

Pero antes de exponer mis puntos de vista, quiero aclararle que no lo hago ni desde el odio, ni desde la indignación, ni desde la palabra exasperada, sino como una exigencia del cargo que ocupo (por la responsabilidad social que representa) y como un ejercicio de participación ciudadana que debería pretenderse en cualquier sociedad democrática. Por eso, no me ubique dentro de la división maniquea de “la grieta”. No me interesa desacreditarlo a Usted ni seguir cargando las tintas de los sentimientos más primitivos. Me interesa construir.

Hecha esta aclaración, paso ahora a desgranar diversos aspectos de esta cobertura mediática que no pueden dejar de ser analizados.

En primer lugar, Usted es un actor social –entre otros– que, a través de este tipo de coberturas pretende influir en la formulación de la Política Criminal. Y a nadie escapa que su postura se enmarca en una avanzada neopunitivista, de mano dura, bajando los límites de la responsabilidad penal de las personas aún por debajo de aquellos establecidos en la época de la última dictadura militar con las leyes 22.278 y 22.803, actualmente vigentes. Estimo que una persona de su trayectoria y experiencia no puede haber pasado por alto esta finalidad ni ello se puede haber debido a un descuido.

En un intento de entender (y de atribuirle una finalidad diferente a su cobertura), se me ocurre pensar que lo que Usted quiso mostrar son las deficiencias de las políticas públicas en materia de infancia y adolescencia, algo en lo que podríamos eventualmente coincidir Usted y yo, sobretodo a partir de los brutales recortes presupuestarios en estas áreas (cuyas partidas pocas veces estuvieron a la altura de las necesidades, para ser sinceros...). Pero aún suponiendo esta finalidad ¿puede afirmarse que la nota es un medio adecuado para alcanzarla? Antes bien, un niño pequeño confesando ser autor de delitos graves con total despreocupación sólo parecería destinado a desatar el aplauso de la telepatota (no tan numerosa como se cree...).