“La libertad de expresión es como la salud: cuando falta se da cuenta uno de lo que perdió. Sin ella, el ser humano pierde la dignidad como tal. Por lo tanto, todos debemos luchar para conservarla y pasarla a nuestros hijos, como la mejor herencia. AURELIO NICOLELLA

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LA CARA OCULTA DEL LIBERTADOR BOLÍVAR

Por Aurelio Nicolella.

Hay una arista poco conocida sobre el Gran Libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco, mejor conocido como Simón Bolívar, quién es reconocido en todo el mundo como el emancipador de la América Española, que le dio el nombre a un país Bolivia, o a quien hasta los Estados Unidos de América rinde homenaje bautizando con su nombre varias ciudades de Estados como Nueva York, Texas o Virginia Occidental.

Pero como dijimos, hay un Bolívar que se trata de ocultar y que la “Historia Oficial de América” es cómplice de callar. En cierta forma los aires de revisionismo han llegado incluso al Gran Libertador, era sabido que Bolívar fue un libertador, que amaba tanto la libertad de América Latina como a las mujeres, fue un excelente amante, pero el caraqueño es considerado por historiadores revisionistas del Perú como un traidor y un tirano.

En Perú, la figura de Bolívar es vista como la de un dictador despiadado que no le interesaba el pueblo peruano y sus padeceres, consideraba él, que todos eran “realistas” pro-españoles y que Lima era una ciudad puramente goda (nombre despectivo que los patriotas latinoamericanos le daban a los españoles de la metrópoli), totalmente opuesto a lo que los peruanos pensaban del argentino y Libertador del Sur, el General José Francisco de San Martín a quien consideraban un estadista  a quien le dieron el titulo de Protector del Perú, el que proclamó la independencia, realizó obras, pacificó el país, hizo correr a los realistas pro-coloniales hacia las sierras, decretó la libertad de los negros esclavos en el Perú, abolió el impuesto que pagaba el indio con la frase: "A Ustedes no se les conocerá más como indios sino como peruanos, pues ahora todos somos iguales" con esto refrenda que ya no habrían desigualdades en la nueva patria el Perú; creó el Congreso Nacional peruano, fundó la Biblioteca Nacional del Perú donando su colección personal de libros, amén de crear la bandera del nuevo país. Por eso será que la plaza principal de Lima lleva el nombre del argentino en su honor, como también una región y un departamento del país entre otros homenajes. 

La diferencia podría radicar que San Martín provenía de una formación miliciana proveniente de escuelas y academias militares y en Bolívar, en cambio, su formación militar provenía del campo de batalla, pero el venezolano era mucho más político que el argentino y su posición dominante dentro de la Masonería mucho más, por ello el día 26 de julio de 1822 en la Conferencia de Guayaquil los Libertadores discutieron la estrategia para la definitiva liberación del resto del Perú. Nadie sabe qué ocurrió en la secreta reunión entre los dos héroes sudamericanos, pero San Martín volvió a la Argentina, mientras Bolívar se preparó para la lucha contra los últimos reductos españoles en Sudamérica, en las sierras y el Alto Perú, actual Bolivia. 


Más allá de todo, lo cierto era el gran celo que el venezolano tenía del argentino ya que este adquiere fama de combativo y patriota entre los mismos soldados de Bolívar, también contribuía a ello otra gran diferencia, San Martín tenía ideales que iban más allá de lo personal y lo demostró al declinar la Presidencia de Chile, en cambio en el caraqueño las ideas eran más personales. De hecho, Bolívar le negó a San Martín tres mil soldados para terminar su campaña en el Perú.
Bolívar y San Martín en Guayaquil

Así, dejado de lado al argentino, Bolívar comenzó la persecución de los últimos reductos realistas en la América del Sur, pero cuando llegó a Perú no se comportó como un Libertador, al contrario dentro de sus primeras medidas se hallaron, proclamarse presidente del Perú, restaurando la esclavitud de los negros, junto con el abominable y vergonzoso impuesto a los indios, a pesar que Bolívar era mestizo. Cerró el Congreso del Perú, desterró y apresó a sus opositores a quienes persiguió incansablemente.

Hizo destruir pueblos del interior del país por considerar que favorecian las ideas de los colonialistas; Bolívar deportó al congresista Luna Pizarro por oponerse a sus designios antidemocráticos y antiperuanos. Ordenó el fusilamiento de cuanto soldado o jefe protestase por las condiciones que vivía el ejército peruano después de la batalla de Ayacucho.

Por sospechas encarceló al almirante Martín George Guisse, jefe de la Armada Libertadora. Igualmente se deshizo del general argentino Mariano Necochea vencedor de la batalla de Junín, mandandolo al destierro, lo propio hizo con los hermanos Ignacio y Francisco Javier Mariátegui y varios militares chilenos y argentinos, dio órdenes de ejecución de personajes como el ministro y ex presidente José Bernardo Torre Tagle, Martín Beringoaga, y en cuanto al asesinato del ex ministro de Gobierno del Perú el argentino periodista y abogado Bernardo Monteagudo se tendió un manto de suspicacia respecto de su asesinato, se piensa que fue obra de Bolívar, ya que un personaje tan importante como el argentino opacaria sus intenciones de declarase Dictador Vitalicio del Perú.
Tambíen fusiló a los guerrilleros, a los índigenas les dedico sus peores insultos y reimpuso como dijimos el tributo al indio.

Incluso en su correspondencia se deja sentir el odio hacia los peruanos, en una epístola al general colombiano Francisco de Paula de Santander escribía cosas como estas: "Los quiteños y los peruanos son la misma cosa: viciosos hasta la infamia y bajos hasta el extremo. Los blancos tienen el carácter de los indios, y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, todos embusteros, todos falsos, sin ningún principio moral que los guíe". "Estos peruanos no sirven para soldados y huyen como gamos (especie de ciervo n.d.e.); aquí no debemos contar sino con los colombianos que vengan de la vieja guardia (...) no dé Usted un cuarto por todo el Perú, aunque nadie se menea para nada ni parece que se inquietan esos señores del menor peligro. Algunas veces no les entiendo su lengua Inca, no sé si están o no tranquilos".

Es evidente que Bolívar llega al Perú con un solo afán: crear la Gran Colombia, un proyecto personalísimo, por lo tanto hizo lo más conveniente a sus intereses, pasar por las armas a toda clase política que viniera emergiendo, por eso cerrar el Congreso Nacional creado por San Martín era acallar a las voces de esas clases políticas. Así una amenaza a su pensamiento en esas épocas, el pelotón de fusilamiento, la horca o el asesinato, eran la solución.

Por eso en Perú algunos historiadores lo consideran un traidor a la causa libertadora de la América Latina. Lo primero fue dividir al Perú, separó a Guayaquil y su comarca de Perú, incorporándola a la Gran Colombia. Cuando el general Antonio José de Sucre le manifestó que independizara al Alto Perú y que en su honor a la nueva república le pondría el nombre de Bolívar, cabe recordar que el mismo Bolívar previo a dar el sí, mandó una comisión a preguntar a Buenos Aires si esos territorios que históricamente formaban parte del Virreinato del Río de La Plata seguían siendo de interés  para Buenos Aires, a lo que contestó Bernardino Rivadavia, presidente unitario de la nueva república platense, que no formaban parte ya de la nueva república de las Provincias Unidas del Río de La Plata.

Lo cierto es que Bolívar odiaba al Perú pero tenía una gran admiración por Buenos Aires a la que consideraba personalmente como una tierra hidalga, admiraba como los invasores ingleses fueron expulsados en dos ocasiones, como se levantaron el 25 de Mayo de 1810 para autogobernarse, echar a zancadillas al virrey, la cantidad de militares y marinos provenientes de aquella villa argentina todos ellos valerosos que combatían en las distintas campañas libertadoras por todas las regiones del continente sudamericano, su puerto que de ser un pequeño atracadero se convirtió en el mas importante de toda la América Española. Por todo ello es que Bolívar antes de dar un sí a Sucre y su aventura de crear una nueva república en el corazón de Sudamérica se permitiera primero preguntar.

Tras la liberación definitiva del Perú, el Congreso Peruano otorga a Simón Bolívar el inmortal título honorífico de “Padre de la Patria Peruana” y le obsequió una espada como tributo.

Apenas regresó Bolívar a Colombia, en Lima los gritos de “Muera Bolívar” y así el Congreso que lo honró, lo declaró enemigo del Perú, ordenando a usanza de los tiempos bíblicos, que su nombre fuese borrado de la conciencia del pueblo, de las futuras generaciones y de todos los monumentos públicos.

La guerra de independencia en el caso específico del Perú fue una especie de guerra civil. En ambos bandos habían familias enteras, que defendían lo que creían justo, Bolívar pensaba solamente en sus ideales, él hizo una constitución donde se lo declaraba Presidente Vitalicio con la opción de nombrar su sucesor, una especie de rey republicano. A los indígenas los apartó de su proyecto político de la Gran Colombia y precisamente como la sociedad peruana no veía con buenos ojos pertenecer a ese proyecto, Bolívar se lo hizo pagar a los peruanos con sangre.

Hoy cuando se habla de Bolívar como referente de la revolución socialista en la tan postergada Latinoamérica debe hacerse el esfuerzo de estudiar seriamente a sus próceres.