"La libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía" José Marti, político liberal, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano.

28 DE JUNIO DE 1966: EL GOLPE DE ESTADO A LA HONESTIDAD


Por Aurelio Nicolella

Titular del diario Clarín el día del golpe a Illia
Este 28 de junio de 2016 se cumplen 50 años del golpe a la honestidad, a la honestidad política, a la honestidad del respeto, a la honestidad de hacer para el prójimo, a la honestidad de creer en un país mejor. Medio siglo de un golpe de estado tan transcendental en la vida de nuestro país como lo fueron todos los que nuestra patria vivió, pero aquel golpe de 1966 nos dejó huérfanos de ideales de unión, de esperanza, de grandeza,  que después, aunque quisimos resucitar, no pudimos.

El golpe de estado contra el médico presidente, Don Arturo Humberto Illia, fue el comienzo para que la gente empezara a descreer de los políticos y la política como medio de soluciones a su vida.

La llegada de Illia a la presidencia de la República en 1963, en un período en que nadie quería serlo, fue al final un rocío de vida en un país donde se estaba entretejiendo el efecto bisagra entre lo que realmente queríamos ser y lo que fuimos realmente años después:  actores del infierno  que solo el Dante podría describir.

La figura de este médico se agiganta con el paso del tiempo, más cuando venimos de gobierno en gobierno que declaman bienestar y promesas a sus gobernados, pero cuando abrimos la caja de pandora encontramos la corrupción, la conspiración, el robo, la decadencia humana, todo en aras de objetivos personales. Nada que ver con el bien común que tan bien pregonaba y ejecutaba este médico presidente.


Es que Illia no solo ejerció y vivió la medicina, lo llamaban el “Apóstol de los Pobres” por su dedicación a los enfermos sin recursos. Viajando a caballo, en sulky o a pie, para llevar medicamentos que él mismo compraba. De la misma manera ejerció y transitó la política también, con la misma pasión humilde que lo caracterizó, demostrando que con honestidad se puede llegar a objetivos nobles.

Él fue legislador provincial de Córdoba, fue vicegobernador cordobés dirigiendo los destinos de la provincia mediterránea junto a Santiago H. del Castillo, continuador de las obras de progreso que había comenzado su antecesor, Amadeo Sabattini.
Illia supo conocer el frío dolor que producen los golpes de estado en carne propia mucho antes que en 1966, siendo vicegobernador constitucional fue gestión fue concluida abruptamente por el golpe de 1943.

Diputado nacional durante el peronismo de 1948 a 1952, demostró siempre una oposición constructiva, pero firme en la defensa de las libertades civiles que el peronismo avasallaba constantemente y  que la liturgia justicialista siempre esconde. 

La presidencia de Illia fue corta, pero no por eso no fue dinámica, cumplió sus promesas electorales como anulación de los contratos petroleros, haciendo valer la soberanía argentina; le dio vitalidad al Plan Nacional de Hidroelectricidad, que se inició con el Chocón-Cerros Colorados.

Su presidencia se caracterizó por un fuerte crecimiento económico y social con índices anuales de crecimiento del P.B.I. fueron los más altos del siglo pasado para la Argentina, al mismo tiempo que el desempleo descendió a uno de los niveles más bajos de los que se tenga memoria y la participación de los trabajadores en el ingreso se incrementaba hasta alcanzar el mayor nivel de la segunda mitad del siglo XX.

Todos esos logros se consiguieron en un contexto donde la inflación disminuía significativamente, se incrementaban las exportaciones y se contenían las importaciones, en gran parte en virtud de una eficiente política de sustitución de las mismas. En números concretos, esa política denominada gradualista nos muestra que el P.B.I. total creció un 8% en 1964 y un 7,8% en 1965; en los mismos años, la actividad agropecuaria lo hizo en el 7,1% y 4,1%, mientras que la actividad manufacturera creció un 15,1% y un 11,6%. Las exportaciones, medidas en millones de dólares, pasaron desde 1963 a 1964, 1965 y los primeros seis meses de 1966, de 1.365, a 1.410, a 1.488 y a 877, respectivamente.
El salario real horario se incrementó un 6,2% en 1964 y un 5,4% en 1965. El costo de vida que en los primeros seis meses de 1965 había crecido un 11%, bajó en el mismo período de 1966 a un 6,2%. 
La posición neta de oro y divisas al momento de la asunción del Dr. Illia era negativa en U$S 400 millones. En el momento de ser desalojado del poder –junio de 1966- era positiva en U$S 100 millones; es decir, una mejora de $ 500 millones, La deuda externa que a fines de 1963 era de U$S 3.390 millones, disminuyó al 31/12/65 a U$S 2.650 millones;
Además en política económica externa independiente, se mantuvo soberanamente independiente.

Los salarios y la seguridad social, se vieron fortalecidos, se sancionó la Ley del Salario Vital, Mínimo y Móvil, cumplió con el pago del 82% móvil, si como se lee,  y saneando el sistema de Seguridad Social. Estableció un sistema de pensiones vitalicias para los premiados en ciencias y letras. Reconoció a los exiliados como válidos a los efectos de obtener su jubilación, los tiempos en que no pudieron efectuar normalmente sus aportes, estableció la jubilación para los ciegos y puso en vigencia un plan de viviendas destinado a los jubilados y pensionados.

Durante su presidencia se respetó a rajatabla el Artículo 14 bis de la Constitución Nacional, respetó estrictamente el Derecho de Huelga, como también todos aquellos insertos en el Art. 14 bis de la Constitución Nacional, como el respeto a la estabilidad del empleado público.
En cuanto con el Fondo Monetario Internacional  y  los bancos extranjeros, no negoció con ellos ni permitió la instalación de grandes bancos internacionales; disminuyó la deuda externa hasta llevarla a niveles mínimos y, al mismo tiempo, incrementó las reservas.
A los alicaídos Ferrocarriles Argentinos los recuperó y reestructuró el sistema ferroviario, desquiciado mediante la aplicación del programa de desmantelamiento puesto en práctica en 1958 por el gobierno de Arturo Frondizi y conocido como Plan Larkin (1).
Sancionó la Ley Nacional de Abastecimientos, mediante la cual combatió con éxito las prácticas monopólicas y agiotistas en el mercado interno. Creó la Red Nacional de Mercados Concentradores.

Respetó las libertades públicas, al contrario de las administraciones que lo precedieron, gobernó sin un solo día de vigencia del Estado de Sitio o del Plan CONINTES (2) o del Estado de Guerra Interno. A diferencia de los gobiernos constitucionales que lo precedieron, no utilizó las intervenciones federales como herramienta de política partidista; sólo intervino, por ley, a la Provincia de Jujuy.
Mantuvo la Independencia del Poder Judicial, jamás la afectó, respetando a todos aquellos correctamente designados.

Terminó con el fin de las proscripciones. A pesar de la oposición militar, permitió participar al Justicialismo en las elecciones nacionales de 1965, en las que se impuso ajustadamente a la Unión Cívica Radical del Pueblo, a través del Partido Unión Popular y otros de carácter provincial (3). Incluso injustamente se le achaca que fue el quién frustró el retorno del líder justicialista, pero eso siempre estuvo cuestionado ya que la realidad es que aquella mañana del miércoles 2 de diciembre de 1964, fueron las mismas autoridades brasileñas las que imposibilitaron que siguiera viaje a Buenos Aires retornándolo a Madrid, Brasil se encontraba gobernada por militares pro estadounidenses desde el 31 de marzo de 1964 ya que estos habían dado un golpe de estado contra el Presidente Goulart, por lo que militares brasileños temían que la actitud de Perón fuera tomada de ejemplo por el presidente brasileño depuesto que se había exiliado en Uruguay.

Respecto de los derechos humanos, terminó con las torturas y los asesinatos políticos, instalados como práctica habitual desde 1930 y aplicados ininterrumpidamente, al igual que con las leyes represivas vigentes.
Austeridad republicana, no utilizó los gastos reservados, ni publicitó sus actos de gobierno con dineros públicos.

No existió un solo acto de corrupción en la Administración Pública de Illia, y no solo eso sancionó la modificación al Código Penal que incrimina a los funcionarios por actos de corrupción y enriquecimiento ilícito, “invirtiendo la carga de la prueba” y, además, sin excepciones, llevó ante la justicia a quienes los habían cometido en las gestiones precedentes.

Modernizó el funcionamiento contable y administrativo de la Administración Pública, poniéndola a la altura de los países más desarrollados, tales como, por ejemplo, el presupuesto por programas. Reorganizó profundamente el Instituto Superior de la Administración Pública.

La recaudación fiscal creció en 1965, en relación con 1964, un 80% y en el primer semestre de 1966, comparada con igual período de 1965, lo hizo en un 32%. Como se puede apreciar, bastante más que el aumento inflacionario.
Fue el primer gobierno nacional en hablar ante los foros internacionales de la Soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, en la organización de las Naciones Unidas, obtuvo la primera victoria diplomática sobre Inglaterra, referida a las Islas Malvinas; la famosa Resolución N° 2.065 que obligó al Reino Unido a negociar la soberanía con nuestro República.

Se opuso abiertamente al intervencionismo extranjero en los problemas de internos de los países, precisamente no mando tropas en la intervención en la República Dominicana en 1965 a pesar de las presiones externas y de las fuerzas armadas, como tampoco no envió soldados a participar de conflictos internacionales; mando a protestar ante los organismos internacionales por la crisis de Santo Domingo provocada por la invasión militar realizada por los Estados Unidos de América

Son logros que todos recuerdan la sanción de  la Ley Nacional de Medicamentos que origino una rebaja substancial en sus precios, permitió a los todos los argentinos acceder a los mismos.

Como la educación pública, la misma gozó del presupuesto más alto de su historia. Implementó el Plan Nacional de Alfabetización, promovió la investigación científica y tecnológica en las Universidades Nacionales, a las que respetó en su autonomía. Se respetó  la privacidad de los ciudadanos, terminó con las habituales violaciones a las comunicaciones privadas.

La promoción industrial, se vio favorecida ya que implantó uno de los regímenes de promoción industrial más eficientes; favorecía a los emprendimientos nacionales en las áreas petroquímica, celulósica, forestal, pesca, minería y construcción. El Plan Nacional de Desarrollo, que puso en vigencia reivindicaba la planificación estratégica y soberana, favoreciendo el crecimiento armónico de la Nación y una más eficiente asignación de los recursos en el corto, mediano y largo plazo. Se buscaba colocar al país a la par de las naciones más avanzadas del mundo.

Nunca antes se había elaborado un programa económico utilizando métodos cualitativamente aptos para cuantificarlas; se carecía de un conocimiento exacto de los recursos disponibles, de los requerimientos del país y de la manera más ordenada para ordenarlos con la finalidad de satisfacerlas. El extraño liberalismo desarrollista había pretendido resolver íntegramente los problemas económicos mediante la restricción de la circulación monetaria y la concertación de altísimos compromisos exteriores como manera de paliar los efectos de las medidas restrictivas. Su fracaso era más que evidente en el momento en que asume el Gobierno de la Unión Cívica Radical del Pueblo.

Los objetivos fundamentales del Plan eran los siguientes: a) asegurar la plena ocupación de una población creciente; b) mejorar el salario real y, consecuentemente, el nivel de vida de los habitantes; c) lograr un crecimiento geográficamente equilibrado y d) contribuir a frenar la inflación a través del incremento de la oferta de bienes y servicios, por la mejora de la situación financiera pública y privada derivada de una mayor actividad económica y por una eficiente administración de los recursos.
Se preocupó sobre la Ley de Asociaciones Profesionales, reglamentarla, procuró hacer efectiva la democracia interna de las mismas, adecuar su estructura al federalismo institucional, garantizar la libertad de afiliación, impedir su utilización político partidista y garantizar el uso correcto de los fondos sociales; a este último efecto, creó, dentro del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social el Tribunal de Cuentas Sindicales.
En lo agropecuario y ganadero creo el Consejo Agrario Nacional con la finalidad de que preparara un Plan de Reforma Agraria integral y condonó las deudas de las cooperativas agrarias.
Todos estos logros los alcanzó en un clima donde una parte de las fuerzas armadas, el sindicalismo peronista, políticos de diversos partidos, la jerarquía eclesiástica y los grandes grupos empresarios nacionales y extranjeros, conspiraban abiertamente para lograr su derrocamiento.

Ese era Illia, el que el mito dice que llegó a la Presidencia con solamente el 25% de los votos válidos emitidos, cuando en realidad, si se computaran los votos en blanco como no válidos, tal como lo establece hoy la Constitución desde 1994, alcanzaría al 33%. Pero esto último no es determinante ni descalifica, pues Arturo Illia fue elegido en el Colegio Electoral por un 57%, ya que los argentinos por la constitución vigente de ese momento no elegíamos como ahora al presidente directamente, sino a electores que votaban en el colegio electoral.
Después lo que vino es historia conocida: Juan Carlos Onganía y su concepto de perpetuarse en el poder, la economía liberal de Adalbert Krieger Vasena, revocando las medidas de nacionalización y control de capitales, manteniendo la inflación siguiendo la ecuación de enfriar la economía, congelando los salarios y devaluando un 40% la moneda nacional, la noche de los Bastones Largos, el Cordobazo, la guerrilla, la censura artística, la intervención a fábricas, universidades y organizaciones políticas, etc…

En esta Argentina en donde faltan modelos a seguir, sería bueno que los argentinos viéramos en el ejemplo de don Arturo Umberto Illia el ejemplo a seguir como políticos, como ciudadanos o simplemente como personas de bien.
NOTAS:
(1)  Plan Larkin: Fue un plan de racionalización de la red ferroviaria argentina, durante la presidencia de Arturo Frondizi, el fin del mismo era acabar con el déficit existente, argumentando que el sistema ferroviario se encontraba vetusto. El plan tomo el nombre del General Thomas Larkin, se provocó el desmantelamiento de cientos de kilómetros de vías y ramales, también se despidieron a miles de empleados. El material rodante fue adquirido por empresas privadas a precios irrisorios.
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      2)   Plan CONINTES: Siglas de "Conmoción Interna del Estado", fue un plan del estado argentino     puramente represivo aplicado durante la presidencia de Arturo Frondizi el 14 de noviembre de 1958 y que se mantuvo vigente hasta el 1 de agosto de 1961, el mismo fue secreto su fin era poner fin a las protestas de los trabajadores por medio de la represión estatal, otorgándole, a su vez, "una amplia jurisdicción a las Fuerzas Armadas en la lucha contra los disturbios internos" y  "a vencer la acción del terrorismo desatada para abrir la puerta a la anarquía y el golpe de Estado", manifestaba en sus puntos principales el programa del plan.

     3)  Los peronistas se presentaron a las elecciones de medio término de 1965 y ganaron en muchos lugares, con el nombre de Unión Popular, el General Juan Domingo Perón les había prohibió usar el nombre peronista o Justicialista. Candidatos ganadores entre ellos fueron  Antonio Cafiero, Carlos Renato Gallo, y algunos sindicalistas, ninguno de ellos en casi dos años de mandato en el Congreso Nacional presento una declaración sobre el Peronismo y Perón, ya  que como se dijo el mismo Perón, les dio la prohibición expresa por medio de William Cooke su emisario, años después el Juan Domingo Perón reconoció su error.

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