Por Aurelio Nicolella
En la última década, el conurbano bonaerense ha sido escenario de un crecimiento explosivo de la violencia y el delito. Los robos con violencia e intimidación se multiplicaron de manera alarmante, y Lanús se ha convertido en uno de los distritos más afectados. Según un estudio de comparación Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad
y los informes de la Dirección Nacional de Estadística Criminal (DNEC), y de organismos no gubernamentales como el Observatorio de Seguridad Ciudadana, los robos violentos en el Gran Buenos Aires aumentaron más de 500% entre 2015 y 2024, pasando de 411 a 2.917 casos registrados. Esto sitúa a la región como un foco delictivo de alta peligrosidad, con cifras muy por encima de la media nacional y en contraste con la disminución de delitos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los números oficiales de la provincia de Buenos Aires confirman la
gravedad de la situación. En 2024 se denunciaron 128.477 robos, un 18% más que
en 2023, y en 2025 la cifra creció hasta alcanzar 22%. En los primeros tres
meses de 2026, la delincuencia ya había aumentado un 5% respecto al mismo
período de 2025. Cada día se registran entre 350 y 400 robos, es decir, uno
cada cuatro minutos en todo el territorio bonaerense.
En Lanús, los registros diarios alcanzan entre 25 y 30 hechos
delictivos, aunque estas cifras solo contemplan los casos denunciados. Muchos
vecinos no realizan la denuncia, desalentados por la percepción de que no habrá
soluciones reales, lo que agrava el subregistro del problema.
Más allá de las estadísticas, la percepción vecinal refleja un clima de
miedo constante. El Índice de criminalidad de Lanús se ubica en 83,21 sobre
100, considerado muy alto. La preocupación por robos en el domicilio alcanza
69,66, por robo de objetos dentro de los autos 66,54, y por la seguridad al
caminar solo de noche 70,29, todos valores que reflejan un alto nivel de alerta
ciudadana. Muchos vecinos limitan sus actividades nocturnas por temor a ser
víctimas de delitos.
Los datos consultados de dichos organismos estatales y no gubernamentales
ubican a Lanús con una tasa de robos violentos de casi un 40 por ciento por
cada 100.000 habitantes en 2025, por encima de muchos municipios del conurbano.
Además, el distrito registró el mayor aumento interanual, con cerca de un 80%
más de hechos que el año anterior. Distritos vecinos como Quilmes, Merlo y
Malvinas Argentinas presentan tasas elevadas, pero ninguno muestra un
crecimiento tan abrupto como Lanús.
El aumento de la violencia se refleja en modalidades delictivas que
afectan directamente a la comunidad.
Entraderas a viviendas, muchas veces con moradores presentes; salideras
bancarias; asaltos violentos a peatones; arrebatos de pertenencias y robos de
vehículos a mano armada.
Aunque no existen estadísticas oficiales por municipio sobre entraderas,
la evidencia y los testimonios sugieren que este tipo de delitos forma parte de
la tendencia más preocupante en Lanús y la que más va creciendo.
Frente a esta situación, las autoridades provinciales y municipales han
implementado medidas como cámaras de seguridad y operativos vecinales, pero la
efectividad ha sido limitada. Los delitos continúan creciendo año tras año, y
Lanús duplica la tasa de robos violentos respecto al promedio nacional, lo que
evidencia que la respuesta institucional es insuficiente. La comparación con la
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde los robos violentos cayeron
significativamente en 2024 y 2025, deja en evidencia la disparidad en gestión y
resultados.
La evidencia demuestra que la inseguridad en Lanús es un fenómeno
estructural. Los robos violentos han crecido marcadamente en la última década,
Lanús se encuentra entre los distritos con las tasas más altas de delitos
violentos y crecimiento interanual, y la provincia de Buenos Aires sigue
mostrando un incremento sostenido de delitos denunciados, con un promedio
alarmante de robos por minuto.
