"La libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía" José Marti, político liberal, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano.

CUANDO EL REINO UNIDO QUISO INDEPENDIZAR LAS ISLAS MALVINAS


Por Aurelio Nicolella
 
Es una historia poco conocida tal vez porque tiene que ver con unas lejanas y desoladas islas en medio de un océano enfurecido, pero no deja de ser interesante saberlo y ahonda en la historia.

El “Foreign & Commonwealth Office” (Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones del Reino Unido), había presentado en 1957 una propuesta para otorgarle a las Islas Malvinas la independencia territorial dentro de la Mancomunidad Británica de Naciones, dicha proyecto aconteció durante los gobiernos de los primeros ministros Anthony Eden y Harold Macmillan del Partido Conservador inglés.

En dicho periodo de post-guerra corría una ola independentista en todas las colonias de las potencias que habían vencido la II Guerra Mundial, ya que muchos habitantes de dichas colonias habían colaborado en la lucha contra las potencias del Eje, como venía sucediéndole a Francia y su Imperio colonial.

Ese así que el famoso “dossier” con varias propuestas para otorgar la emancipación a las colonias se encontraba las “Falklands Islands” (Malvinas), el proyecto contemplaba varios pasos, el primero era tratar de ayudar a las colonias a tener su autonomía gobernativa (administración propia), y autogestión económica, las fuerzas militares británicas continuarían velando por la seguridad externa de dichas colonias autónomas, luego en un periodo de tres a cinco años alcanzarían la independencia del Reino Unido pero con el estatus dentro de la Comunidad Británicas de Naciones.

En el caso puntual de Malvinas, dicho territorio se encontraba lejos de la metrópoli y el Reino Unido aunque vencedor de la gran guerra todavía no salía del costo bélico que la misma origino, era urgente eliminar ese déficit que otorgaba el mantenimiento administrativo de dichas colonias, el hecho de que se auto administraran pero bajo el dominio y la tutela británica era un paso importante para la recuperación económica británica.

El Reino Unido siempre tuvo intereses en el Atlántico Sur, las dos frustradas invasiones inglesas a la ciudad capital del Virreinato del Río de La Plata Buenos Aires eran una aspiración de crear una gran colonia inglesa en la América del Sur pero por las invasiones napoleónicas en Europa quedo trunca, seria nuevamente retomada en enero de 1833 cuando el capitán John James Onslow a cargo de la corbeta de 18 cañones “HMS Clío” ocupo y desalojo a las autoridades argentinas. Las Malvinas bajo pabellón de su Majestad Británica servirían para comenzar a colonizar la Patagonia, región esta que aún estaba deshabitada y no estaba bajo jurisdicción “de facto” de ninguno de los dos países sudamericanos que la reclamaban, Chile y Argentina, asimismo se sostenía la necesidad de contar con un puerto de escala en la ruta a Australia, cuya colonización estaba entonces en pleno desarrollo, el estrecho de Magallanes era ambicionado por ingleses desde hacía décadas, era el paso obligado entre el Atlántico y el Pacifico todas las mercaderías pasaban por dicho estrecho, faltaba mucha agua por correr para la existencia del futuro Canal de Panamá.

Volviendo al proyecto trunco independentista de Malvinas por los británicos, la idea se encontró con un escollo insalvable que hoy incluso en el tiempo persiste, la poca y escasa población, se estudió la posibilidad de implementar (transplantar) en el territorio isleño a británicos, pero a través de un estudio preliminar que se hizo estos rechazarían radicarse en unas islas olvidadas lejanas, frías, y solo conocidas por algunos burócratas londinenses, preferían radicarse en Nueva Zelandia, Australia o en todo caso en las islas británicas del Caribe.  


Dicho famoso “dossier” se llevó a cabo con muchos territorios de ultramar ingleses, especialmente en África, pero en el caso de Malvinas y de las islas británicas del Caribe quedo pospuesto por años, en este último caso hasta los años ochenta en que dichas islas caribeñas consiguieron su independencia bajo el manto de la Mancomunidad de Naciones Británicas manteniendo lealtad a la casa real británica.

En la cuestión Malvinas, la República Argentina siempre reclamo en forma diplomática y tibiamente, la soberanía sobre las islas del Atlántico Sur era una cuestión más nostálgica que real, hasta 1965 donde bajo el gobierno del presidente argentino Arturo Umberto Illia, pero el gobierno Illia se propuso presentarse ante la Organización de las Naciones Unidas y presionar al Reino Unido y así la resolución número 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada el 16 de diciembre de 1965, reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre el Reino Unido y la Argentina en torno a las Islas Malvinas, donde se estableció el objetivo de eliminar toda forma de colonialismo. La resolución 2065 de la ONU establece que existen dos partes en la disputa ellos son la República Argentina y el Reino Unido de la Gran Bretaña. De esta manera se considera a la Argentina, y no a otro grupo, como la víctima de la acción colonial británica, la resolución establece que la disputa debe resolverse tomando en consideración los intereses de los habitantes en oposición a los deseos de un pueblo con derecho a la autodeterminación.

Aunque ya se había abandonado la  idea de autonomía independentista de las islas por parte de los británicos, ahora lo cierto que cualquier iniciativa al respecto iba a ser inútil y estéril ante la posición argentina.

Lo que llevo años después a que desde el  número 10 de Downing Street, Harold Wilson el primer ministro del partido Laboralista, junto al titular del “Foreign Affairs Foreign Secretary” Garret FitzGerald y James Callaghan “Secretary of State for Foreign and Commonwealth”, en junio de 1974 le propusieron al presidente argentino Juan Domingo Perón una administración compartida sobre las islas Malvinas, es famosa la frase del general argentino: "Si ponemos un pie sobre las islas, no nos sacan más", le había dicho a su canciller Alberto Juan Vignes. Pero lo cierto es que el presidente Perón murió el  1° de julio de ese año y los ingleses retiraron la propuesta. Lo que vino después es historia conocida por todos.

Aquel famoso “dossier” seguramente deberá estar archivado en algún estante de la burocracia británica, el tiempo y la geopolítica internacional con sus avatares hace y deshace. La cuestión Malvinas seguirá por muchos años más, dando que hablar y escribiendo páginas por una o por otra postura.

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