Por Antonio Cratzola (*)
Ya habiendo pasado el
huracán Irma, que alarmo más a los argentinos que a los propios habitantes de Miami,
se vuelve al tema más importante que tiene hoy, la política argentina el caso
Santiago Maldonado y surge una ¿NUEVA HIPÓTESIS?, es lo que habla la Ministra de Seguridad,
desde el minuto cero se supo que los integrantes de Gendarmería Nacional o mejor
dicho los que participaron de la represión en Chubut, eran la hipótesis más
firma del caso, lo raro es que jamás fueron apartados de la fuerza, como
indican los protocolos en estos casos para que no obstaculicen la
investigación y la misma sea la más clara posible.
Vuelve a la escena la
Ministra Bullrich, haciendo conocer esta hipótesis, pero recordemos estos casi
51 días y lo que vino manifestando al respecto la Ministra Bullrich empezó por
poner en duda si Maldonado estuvo o no en el lugar y si no lo mato no sé qué
puestero una semana antes, que se investigaba si estaba en Chile, etc… y con
respecto a la Gendarmería negó su participación y muy suelta en el Congreso
Nacional dijo “YO ME LA BANCO", “NO VOY A TIRAR GENDARMES POR LA VENTANA”.
Es patética escucharla a la
Ministra, no sabe que decir, cuando habla mira para otro lado todo el tiempo,
el ex agente del F.B.I. Joe Navarro en su libro “El cuerpo habla” de editorial
Sirio, recomendable por cierto, manifiesta que el 80% de nuestra comunicación con
lo demás, es no verbal, es lo que se conoce como lenguaje corporal y analizando
estos 51 días de la Ministra, vemos como mientras dice una cosa las actitudes
de su mirada y el enfoque son diametralmente opuestos, así, no puede sostener palabra verdad, mirando a
los ojos Realmente un caso de estudio.
La pregunta que se instala
hoy es ¿Por qué el Presidente de la República, Mauricio Macri, no le pide la renuncia?, ¿que intrigas palaciegas exiten?.
Porque la sensación de los
argentinos y los analistas internacionales es que fue un error político de
Cambiemos negar algo que era imposible de negar, si le hubiesen soltado la
mano a Gendarmería desde un principio, la situación sería otra. Ahora ya es tarde.
Para algunos serian encubridores, y esa mancha es difícil de lavar.
(*) Antonio Cratzola, es
periodista y analista político.