"La libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía" José Marti, político liberal, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano.

COPIAN Y COPIAN MAL


Por Mario Bedoya (*)

En estos días la prensa económica argentina se hace eco del supuesto milagro económico israelita, y, entonces aparecen nombres como Michael Peter Bruno, economista israelí, Cambiemos en el poder en la República Argentina viene estudiando afanosamente y presentándolo como una opción al estancamiento de la economía argentina.

Debemos ir hacia la historia para comprender este fenómeno de milagro israelí, en la década del 80 Israel sufrió una crisis económica producto de los cambios que se venían dando en el mundo, el neoliberalismo se imponía por medio de Ronald Reagan a su socio estratégico Estados Unidos de América, la teoría neoliberal de un estado pequeño hacía hincapié y ello perjudicaba a la economía de Israel siempre sostenida por el giro de millones de dólares del país del norte, ese Israel vale la pena aclarar vivía de esos dólares nada se producía en Israel, productos y mercaderías venían importadas a los puertos de Haifa o Eliat y el gasto militar en defensa fue altísimo.

Es así que en los ochenta el alto déficit fiscal, endeudamiento y creciente gasto público, sumado a la alta inflación llevaron al país a la ruina económica; el mismo problema que sufre hoy la Argentina.

La fórmula que aplico Michael Bruno, en Israel fue reducción del gasto público, freno al aumento continuo de los salarios, fin de la monetización de deuda pública, reorientación de la política cambiaria, flexibilización laboral.

Así la deuda externa israelí decayó enormemente, el secreto de cualquier política económica es no endeudarse, lo contrario a lo que el gobierno argentino hace.

Además sabemos muy bien que Argentina no es Israel. Mientras el estado israelí guarda hasta el último dólar, nosotros pedimos prestado. Mientras ellos le apuestan a inversiones seguras nosotros vamos por la timba (y siempre gana la banca). Sencillo mientras que haya sectores que quieren vivir del trabajo ajeno seguiremos siendo un país de la periferia y nuestros trabajadores serán esclavos que trabajan para que otra clase muy selecta gaste y guarde sus millones en paraísos fiscales. El israelí piensa en Israel, el argentino de clase alta y media alta piensa en EEUU. Esa es la diferencia es una de las grandes diferencias.

El ejemplo que hoy se pretende importar de Medio Oriente, no nos hace ir tan lejos como Israel, simplemente pregunten lo que hacen los vecinos como Chile, Uruguay y hasta Bolivia, estos países limítrofes y sudamericanos tienen inflación bajísima, que hace que sus economías crezcan, a la inversa de la argentina.

En Argentina se aposto a cientos de miles de planes “No Trabajar” desde años y años que destruyeron la cultura del trabajo, cuando esos planes deberían haber sido transitorios terminaron siendo eternos, más de un millón de jubilados que casi no hicieron aportes, la limosna Universal por Hijo que, estadísticamente, NO dio resultado ya que NO hay más escolarización controlada ni mejora alguna en la Educación, por parte del gobierno macrista. La presión impositiva gigante, hace imposible la inversión genuina de particulares, ello nos conduce a una ruina que estamos pronto a vivir.


El secreto que no se quiere decir del triunfo de Michael Peter Bruno en Israel, no es la flexibilización laboral, porque pareciera que el gobierno y sus economistas apuntan solamente a ello, Israel logro mejorar su economía “APOSTANDO POR LA INOVACION TECNOLOGICA”. Para lograr eso organizo su educación, su estado y sus industrias en ese sentido. Mejoro la educación enseñando tecnología de punta y a enseñarla desde la primaria a la universidad (no dan en sus escuelas solo pura matemática y las teorías de Blaise Pascal, no tienen un educación típicamente enciclopedista como la argentina que sirve como cultura general del individuo pero no para el crecimiento de una sociedad) el estado israelí comenzó dando créditos de 25.0000 dólares a miles de emprendedores de tecnología alimentados por esas universidades, les dio laburo encargándoles proyectos para el ejército israelí y después los ayudo a conseguir exportar abriéndoles mercados usando el éxito en el ejército Israelí como argumento de venta. Ejemplo: la tecnología de “Drones”. Y lo que no se dice es que cerraron al principio las importaciones de productos y mercaderías del exterior, así todo lo “Made in Israel” tenía beneficios impositivos cuando era exportado con cero de retenciones a reintegros, pero con fiscalización estatal que dichos dividendos se volcaran a la economía local.

El consejo a nuestro presidente Mauricio Macri si van a copiar, copien bien y copien todas las medidas económica que hacen a un plan, no tres medidas económicas obvias que no vas a poder sostener si no aumentadas las exportaciones con valor agregado significativamente.

Además vale decir que  Michael Peter Bruno falleció hace más de 20 años, desgraciadamente no puede explicar que están copiando mal su teoría.

(*) Mario Bedoya es periodista e historiador argentino.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

El autor del blog no se hace responsable por los comentarios emitidos por los lectores. Gracias.