"La libertad es el derecho que tiene todo hombre a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía" José Marti, político liberal, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano.

SIN LA BENDICIÓN PAPAL NO SE ES REY

Mario Bedoya (*)

Los reyes y los príncipes de la Edad Media buscaban desesperados el guiño de la fe cristiana, así hasta se llegaba a secuestrar al Sumo Pontífice para obtener su bendición, aunque esta fuera dada en forma coaccionada, porque una máxima de la época era que : “Sin la bendición del Papa no se es rey”

Y la Iglesia Católica Apostólica Romana ello lo sabe y tiene cuidado hoy en día en tratar de ver a quién le otorga su bendición. Sabe que puede interferir y mantener equilibrio con ello. La historia religiosa es muy rica en ello así cuando Karol Josef Woytila fue elegido Papa en 1978, en su país natal regia en comunísimo, Polonia formaba parte del Pacto de Varsovia, terminado el conclave de elección papal, para el régimen comunista comenzaron los dolores de cabeza, el hombre fuerte Wojciech Jaruzelski no pudo dominar la situación de que un connacional suyo sea declarado en Vicario de Cristo en la tierra.

El 14 de agosto de 1980, tras el comienzo de una huelga laboral en el Astillero Lenin de Gdańsk, que era visto con buenos ojos por parte de Juan Pablo II, posibilito que Lech Wałęsa del sindicato Solidarność (Solidaridad). Muchos historiadores creen que la elección de Juan Pablo II es el comienzo de la caída del comunismo en Europa del Este.

Que los Papa influyan en sus respectivos países no es historia nueva, muchos olvidan que la Santa Sede es un estado, el único estado en el mundo con embajadas en todas las localidades del mundo, llámense parroquias. Una anécdota lo pinta de lleno, cuando en el sur de Filipinas en la isla de Mindanao con playa paradisiacas, habían secuestrados a turistas estadounidenses, por la insurgencia rebelde musulmana, la Agencia Central de Inteligencia (C.I.A.) solicitó el auxilio del Vaticano para mediar en la liberación de los rehenes, la cual fue llevada con éxito.

No por nada el nuevo presidente de los Estados Unidos Donald John Trump, su primera visita fuera de su país fuera al Vaticano entrevistándose con Mario Jorge Bergoglio.

Todos los Papas como se dijo influenciaron en la política de sus países de nacimiento desde la época del Imperio Romano, los último Papas lo hicieron sin tapujo, todavía está en la mente de los italianos cuando Papa Pablo VI cuestiono la política local ante la promulgación del “Divorcio Vincular” tanto fue que los políticos italianos tuvieron que llamar a un plebiscito para aprobar la ley. Todos a su manera lo hicieron.

El Papa Francisco, no es ajeno a ello, Bergoglio viene de hacer política en su juventud dentro del Partido Justicialista antes de ingresar al clero. Es ingenuo creer que la Iglesia Católica Apostólica Romana no hace política y no tiene agenda al respecto.
Ver como gobierno argentino, aunque lo haga indirectamente, no hace más que potenciarlo políticamente. Este Papa es creíble en el mundo entero, y, por ser argentino ya es un gran mérito, mientras que el gobierno nacional de Mauricio Macri, el presidente manifestó ante quien quería escucharlo y ante el “establisment” que metería presa a “los supuestos corruptos” del gobierno anterior. Y hoy a más de 19 meses de asumir el gobierno la realidad es otra, basta ver quién lidera las encuestas para las elecciones de medio término.

Es muy común que los periodistas argentinos, lo critiquen a Bergoglio, lógico Francisco está a más de 13.000 kilómetros de distancia, pero el gobierno está a pocas cuadras. Así es como Jorge Lanata el periodista que es amado por la mitad de los argentinos y fomenta la famosa “Grieta” en la sociedad argentina lo tilda de hacer política lo último un fuerte cruce entre Lanata y uno de los dirigentes cercanos al papa Francisco por la entrevista a "El Polaquito" un menor de edad de 11 años que fue "secuestrado" según Juan Grabois para dar la nota donde contaba sus robos y un crimen, el periodista dijo al aire en su programa radial: “Usted tiene un amigo en el Vaticano camporista con bastante poder”, muchos de los argentinos lo tildan de populista. 

La enemistad entre Bergolgio y Macri empezó mucho tiempo antes cuando ambos en la ciudad de Buenos Aires uno era Cardenal y el otro Jefe de Gobierno (Alcalde), más de una vez el ahora presidente lo dejo plantado en los “Tedeum” sumando a que en ese entonces la sintonía con el gobierno peronista de Cristina Fernández era mala.  Faltazos de Macri no eran por una agenda de compromiso político sino para concurrir a eventos religiosos de rito oriental, cuando uno apelo el gobierno de la ciudad el fallo que posibilito la ley nacional del matrimonio igualitario que el propio Bergoglio y la Iglesia Católica Apostólica se opinión. Es “vox-populli” no practica la religión católica se vio cuando el tedeum por los festejos del día de la Independencia no sabía realizar los titos litúrgicos como la señal de la Santa Cruz. Distinta es la actitud que tiene con la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires con quién no tiene reparo en recibirla en audiencia privada. Con ello Bergoglio marca la diferencia. Macri se desvive por tratar de que Bergoglio venga a la Argentina de visita papal, tantea cualquier movimiento para lograrlo, y queda en evidencia que Francisco no vendrá.

Ahora para que, ¿desvivirse para una visita del Papa?, ¿Qué sentido tiene ello?, ¿Qué se busca con ello?, Lo cierto es una sola cosa por más que a muchos argentinos incluidos el periodista Jorge Lanata, no le guste, hoy la política argentina tiene tres aristas bien marcadas, y una de ellas está en Roma, y es por ello que el presidente argentino sabe que: “Sin la bendición Papal no se es Rey”


(*) Mario Bedoya es periodista e historiador argentino.

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