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18 mayo 2026

ARTIGAS: ¿PROCÉR URUGUAYO O CAUDILLO ARGENTINO, TRAICIONADO POR LA GEOPOLÍTICA?


Por Aurelio Nicolella


Pocas figuras históricas generan una disputa tan incómoda como José Gervasio Artigas. La historia oficial uruguaya lo convirtió en el “Padre de la Patria”, lo colocó en monumentos, escuelas y billetes, y lo transformó en el símbolo fundador de la nación oriental. Sin embargo, existe una pregunta que incomoda a ambos lados del Río de la Plata: ¿y si Artigas jamás luchó por crear Uruguay? ¿Y si, en realidad, su patria era otra?

 

El problema para el relato nacional uruguayo es que Artigas nunca peleó por la independencia de un Estado uruguayo separado. Su proyecto político era el de las Provincias Unidas del Río de la Plata organizadas bajo un sistema federal. Su Liga de los Pueblos Libres integraba a la Banda Oriental, Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Misiones bajo una idea que hoy podría describirse como una confederación rioplatense. Su disputa central no era contra Buenos Aires en sí misma, sino contra el centralismo porteño y la concentración del poder.

 

Pero la historia no se mueve solo por ideales; también se mueve por intereses y por geopolítica.

 

A comienzos del siglo XIX, el Río de la Plata era un espacio estratégico. Controlar la Banda Oriental significaba controlar accesos fluviales, comercio y equilibrio regional. El avance del Imperio del Brasil, las disputas internas y los intereses británicos terminaron moldeando un escenario donde la fragmentación comenzó a ser funcional. Una gran federación rioplatense fuerte podía convertirse en una potencia regional; territorios separados eran más manejables para los intereses de la época.

 

En ese contexto, la creación del Uruguay independiente suele ser interpretada por algunos historiadores no como la realización del proyecto artiguista, sino como el resultado de un equilibrio geopolítico: un Estado tapón entre Buenos Aires y Brasil. En otras palabras, el país que luego adoptó a Artigas como padre fundador terminó naciendo de una lógica distinta —e incluso opuesta— a la que él defendía.

 

Y hay un dato que suele quedar fuera del relato escolar: el testamento de Artigas.

 

En ese documento, redactado durante su exilio paraguayo, Artigas se definió como “ciudadano argentino”, una frase que continúa provocando debates y que golpea directamente ciertas lecturas posteriores de su figura. Porque si el propio Artigas se reconocía dentro del mundo político rioplatense de las Provincias Unidas, entonces la discusión deja de ser una disputa moderna entre argentinos y uruguayos y se convierte en una cuestión mucho más profunda: ¿a qué patria creía pertenecer realmente?

 

Claro que algunos sostienen —con razón— que la palabra “argentino” en aquella época no tenía el mismo significado nacional actual. Pero justamente ese argumento fortalece otra interpretación: su identidad estaba vinculada a una comunidad política más amplia, una patria rioplatense y federal que excedía las fronteras construidas después. 

También resulta revelador que, tras décadas de exilio en Paraguay, Artigas nunca manifestara un verdadero entusiasmo por regresar a Montevideo. El hombre que hoy aparece como fundador simbólico del Uruguay pasó gran parte de sus últimos años lejos de esa ciudad. Tal vez porque la derrota que cargaba no era solo militar ni personal: era geopolítica.

 

El Artigas anciano no vio triunfar la patria que imaginó. Vio el desmembramiento de las Provincias del Río de la Plata, la derrota del federalismo y el nacimiento de nuevas fronteras. Vio cómo el mapa terminaba imponiéndose sobre su proyecto político.

 

Quizás la mayor ironía histórica sea esa: el hombre que hoy es presentado como el gran prócer uruguayo pudo haber muerto sintiendo que la patria por la que luchó había desaparecido mucho antes que él.

 

Quizás la mayor ironía histórica sea esa: el hombre que hoy es presentado como el gran prócer uruguayo pudo haber muerto sintiendo que la patria por la que luchó había desaparecido mucho antes que él. Porque a veces la historia oficial no inventa héroes: simplemente los acomoda donde más conviene.

Y tal vez con Artigas ocurrió algo todavía más profundo: no pertenecía ni a un país ni a una frontera. Su patria era una idea más grande que los mapas que vinieron después. “Porque ni aquí, ni allá: en el Río de la Plata estaba su patria. Un pueblo unido, libre y federal"

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